Autor: Menéndez del Valle, Emilio. 
   La OTAN no nos sirve (y II)     
 
 Diario 16.    29/08/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 14. 

EMILIO MENENDEZ DEL VALLE

De la Secretaría de Relaciónales Internaciones, del PSOE.

La OTAN no nos sirve (y II)

Ayer decía Emilio Menéndez del Valle que es el Gobierno de UCD y no los socialistas el que debe

aportar «la carga de la prueba» y demostrar por qué nos interesa cambiar nuestro esquema de defensa.

Hoy mantiene que nos preocupan Ceuta, Melilla y Gibraltar y que la OTAN no cubre esos escenarios

conflictivos que tanto afectan a España.

Conviene, además, recordar que objetivo de la política de todo Estado es, en síntesis, beneficiar su propio

interés nacional, lo que no implica necesariamente actuar de forma insolidaria (el grado de insolidaridad

estará en función directa de la que recibamos de otros países de la comunidad internacional).

Como socialistas, opinamos que el interés nacional de España nos exige el no implicarla en ninguna

política internacional que favorezca los intereses de las grandes potencias y perjudique los nuestros

propios. Ante la sociedad mundial de hoy, dominada por los dos bloques hegemónicos, España tiene, en

su propio beneficio, que apartarse lo más posible de las alianzas militares.

Los socialistas opinamos que debemos mantener nuestros compromisos con los Estados Unidos (aunque

potenciando los intereses españoles mediante la adecuada renegociación) porque tales compromisos

existen en este momento y su anulación apresurada provocaría precisamente una violenta modificación

del actual status quo bilateral y multilateral que España no está por ahora en condiciones de arrostrar.

Política propia

De lo que se trata es de desplegar lo más activamente posible una política exterior propia que nos procure

los mayores beneficios al tiempo que coopere a la construcción de un panorama internacional más justo.

Dado el creciente; aumento de la tensión mundial podemos perfectamente mantenernos al margen de los

polos que contribuyen a fomentar esa tensión, esto es, las alianzas militares. Con ello nadie nos puede

acusar de no contribuir a la defensa de Occidente, puesto que como acabamos de indicar, somos

partidarios de mantener los acuerdos con Estados Unidos. Ahora bien, una cosa es ser Occidente cultural

y políticamente y otra que nos obliguen a serlo militarmente. Estamos, pues, convencidos de que el

ingreso en la OTAN no beneficiaría los intereses de España, entre otras, por las siguientes razones:

a) En cuanto opción general de política exterior y no sólo de defensa, la OTAN —dado que está

comandada por Estados Unidos- limita en la práctica, aunque no en la teoría, la soberanía nacional. El

hoy secretario de Estado norteamericano, general Haig, cuando fue hace escasos años comandante en jefe

de la OTAN lo expresaba muy acertadamente:

«Estados Unidos tendría el deber y el derecho, como país aliado, de tomar medidas para impedir toda

aventura o proceso revolucionario en un país miembro.»

Gibraltar

b) En cuanto opción defensiva, la entrada en la OTAN no sirve a las verdaderas necesidades de defensa

de España. La Alianza Atlántica está diseñada para enfrentarse a un posible conflicto general Este-Oeste

y no para conflictos particulares.

La OTAN no cubre los escenarios conflictivos que en un momento dado podrían afectar a España, por

ejemplo, el norte de África. La verdadera preocupación defensiva de España no estriba en que los rusos

desembarquen en Alicante, sino en la posibilidad de un enfrentamiento a propósito de Ceuta y Melilla,

por ejemplo. Y precisamente ese supuesto no está cubierto por el Tratado de Washington.

c) El Gobierno de UCD y quienes apoyan nuestro ingreso en el Pacto Atlántico ni siquiera han

utilizado esta baza para simultanear o por lo menos acelerar al máximo la entrada de España en la CEE.

Estos sectores pretenden hacernos tragar la «necesidad» y la «urgencia» de que contribuyamos a la

defensa de Occidente, pero no ponen igual vehemencia en lograr una adhesión digna y rápida a las

Comunidades Europeas. Por lo visto, para ellos, «Occidente» lo constituyen sobre todo los Estados

Unidos. Nos invitan a defender un pastel que se comen otros.

d) Tampoco nos sirve la OTAN para cumplir otro de los objetivos prioritarios de la política exterior

española: la recuperación de Gibraltar. El Gobierno y los mencionados sectores proatlantistas

manifiestan, a veces contundentemente, otras más tímidamente, que la entrada en la OTAN

implicará dicha recuperación. Falacia.

Lord Carrington, ministro de Exteriores del Gobierno conservador británico, acaba de afirmar

taxativamente lo contrario el pasado junio en Luxemburgo. Pero el Gobierno español sabe mucho antes

que los ingleses no nos darán Gibraltar a cambio de nuestro ingreso en la OTAN porque el entonces

primer ministro laborista de Gran Bretaña, James Callaghan, ya expresó idéntica postura en junio de

1978. Y es más, el Gobierno español conoce también que la mayoría de los países de la Alianza prefieren

Gibraltar una base británica de la OTAN a una base española de la OTAN.

Necesidad

Por otro lado, el ingreso en el Pacto Atlántico con una colonia de un «aliado» en nuestro propio suelo

tampoco nos ayudaría a recuperar Gibraltar más adelante desde dentro de la OTAN. Recuérdese que esta

organización ha escurrido siempre el bulto, evitando pronunciarse ante un conflicto bilateral entre dos

Estados miembros. El caso más famoso es el litigio greco-turco por Chipre y algunas islas del Egeo.

Así que si la OTAN no nos sirve para ninguno de los objetivos de nuestra política exterior y de defensa

mencionados, no beneficia los intereses nacionales españoles (no digo que no beneficie otros) y, además,

nos cuesta cara, ¿qué necesidad tenemos de entrar en la OTAN?

 

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