Sin careta     
 
 ABC.    12/09/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 3. 

Sin careta

En sus recientes declaraciones Santiago Carrillo se ha manifestado contrario no sólo al ingreso de España

en la OTAN, sino también a la renovación del Tratado bilateral con Estados Unidos. Carrillo se ha

quitado la careta. El apoyo que el PCE ha brindado al Tratado con Estados Unidos durante los últimos

años no era más que un movimiento táctico encaminado a evitar lo que considera el mal mayor para sus

intereses, el ingreso de España en la OTAN. En un momento ulterior ya se habría encontrado la forma de

denunciar o no renovar el Tratado bilateral. El objetivo final ha sido siempre el que las declaraciones de

Carrillo ponen ahora claramente de manifiesto: la neutralización de España. Cabe preguntarse si otras

posiciones que formalmente defiende el PCE, tales como el ingreso en la CEE o el sistema democrático

en su conjunto, responden también a meros criterios de oportunidad táctica, a modificar en el momento

adecuado.

La nueva posición del PCE respecto a la política exterior española coincide plenamente con la del

Kremlin. Incluso sus declaraciones se han producido al mismo tiempo que la presentación del inaceptable

memorándum soviético. Hay que interpretar que las críticas del PCE a ciertas actitudes soviéticas, por

ejemplo en Afganistán, obedecen únicamente a la necesidad de ganar una cierta credibilidad en temas que

no nos afectan directamente para poder defender mejor las posiciones soviéticas cuando de nuestra propia

política exterior se trata.

Junto a la democratización interna del PCE, la OTAN aparece como una piedra de toque de la sinceridad

de Carrillo. En efecto, el socialismo con democracia y derechos humanos que propugna sólo puede

florecer en los países que se hallan al abrigo de los tanques soviéticos y esta protección sólo la brinda la

OTAN. Sin ella Europa tendría que doblegarse ante la URSS, aceptando su «modelo». Como llegó a

reconocer Berlinguer en el «Corriere della Sera» (el 15-6-76), la OTAN protegería a Italia contra una

nueva edición de la invasión de Checoslovaquia si algún día el PCI llegara al Poder. Decir que no al

ingreso de España en la OTAN es contribuir a que Europa quede indefensa ante los soviéticos. Bajo su

dominación no cabe forma alguna de «socialismo con rostro humano», llámese eurocomunismo o de otra

forma. El silogismo es así de simple. La aceptación sincera de la OTAN sería una garantía definitiva de

credibilidad para el eurocomunismo.

 

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