Autor: Hermida, Matilde. 
 El debate sobre la OTAN; Ayer, sesión intensa en la Comisión de Exteriores. 
 La oposición neutralista centró las enmiendas de la oposición     
 
 ABC.    08/10/1981.  Página: 6-7. Páginas: 2. Párrafos: 18. 

6/ABC

NACIONAL

JUEVES 8-10-81

El debate sobre la OTAN

Ayer, sesión intensa en la Comisión de Exteriores

La opción neutralista centró las enmiendas de la oposición

MADRID (Matilde Hermida). La Comisión de Exteriores del Congreso prosiguió ayer sus debates sobre

la petición del Gobierno para que se autorice la adhesión de España a la OTAN. Las primeras horas de la

mañana se dedicaron a cerrar el capítulo de las enmiendas a la forma en que habla sido presentada dicha

petición gubernamental.

La última intervención correspondió al diputado vasco Andoni Monforte, quien pidió la tramitación de la

demanda por el artículo 93 y no por el 94-1, como quiere el Gobierno; el referéndum tras la autorización

para proceder a la adhesión; que se sometan al Parlamento los protocolos relacionados con la integración

en el Tratado de Washington, y que se reafirme el compromiso de no almacenar armamento nuclear en

nuestro país.

A sus palabras —y a las puntualizaciones que éstas requirieron por parte de algunos diputados— siguió la

votación de las ocho enmiendas presentadas entre el martes y el miércoles en aquella sala. Todas fueron

rechazadas y con ellas los intentos de neutralizar o devolver la petición gubernamental por falta de

documentación suficiente que la avalase, por posible colisión entre el Tratado al que se quiere acceder y

la Constitución española —aunque no se renuncia a la posibilidad de acudir al Tribunal Constitucional en

su momento— por la inadecuación del recurso al artículo 94-1, etcétera.

EL FONDO DE LA CUESTIÓN

A partir de este momento se entró en la discusión de las enmiendas que afectan ya al fondo de la petición

gubernamental, aunque rara vez había estado ausente en los debates anteriores. Abrió fuego —y nunca

mejor dicho— el diputado canario Fernando Sagaseta, del Grupo Mixto, quien denunció «la irresponsable

receptividad del Gobierno a la política aventurera de Washington» al plantear el ingreso de España en un

pacto multilateral «que ha demostrado su agresividad», recalentando con ello un clima internacional ya

bastante caldeado. Además de aludir al «martirologio de América Latina» y al «matadero fascista» al que

nos encaminan ciertos planteamientos «subnormales», el frondoso señor Sagaseta mostró su

intranquilidad por el futuro del archipiélago canario, que se convertirá en un objetivo militar si se colocan

allí bases de la Alianza Atlántica. En la defensa de su enmienda el parlamentario destacó que hacía ya

mucho tiempo que la OTAN había dejado de verse como un paraguas defensivo para entrar en la

categoría de pararrayos en su peor sentido. Sus ataques al Pacto Atlántico y sus alegatos pacifistas fueron

bruscamente interrumpidos por un impaciente presidente de la Comisión, que ya había dado tres avisos al

orador por superar la media hora concedida para su intervención.

SIN PRISAS Y CON CAUTELAS

Otro miembro del Grupo Mixto, el aragonés Gómez de las Roces, pasó a defender la enmienda de su

partido (PAR) contra el ingreso en la OTAN. En realidad, por razones de orden geoestratégico, el

diputado «comprendía» las razones de la entrada, pero no de que se tuviera que hacer justamente ahora,

sin que se haya resuelto el ingreso en la CEE —«que no parece asunto menos urgente»—, sin que se haya

garantizado la protección de Ceuta y Melilla como parte del territorio español a cubrir por la OTAN, sin

haber aclarado convenientemente el «status» de Gibraltar, sin haber definido las perspectivas de Canarias

y sin haber asegurado la no nuclearización española. Hubo un sexto punto en su consideración que fue

más bien un lamento por la escasa información que han tenido todos —diputados y población— sobre el

tema OTAN y la ignorancia con que el Gobierno parece abordar las necesidades y las preocupaciones de

aquellas regiones —y Aragón es una de ellas— sobre las que recaen obligaciones defensivas sin

contrapartidas ni explicaciones. «Madrid actúa como el guarda forestal que sólo se preocupa, desde su

garita, de los posibles fuegos y se olvida de la erosión del bosque».

Felipe González señaló luego que su partido apoyaría esta moción, aunque no estuviera plenamente de

acuerdo con el diputado aragonés, mientras que los comunistas se mostraron en contra por adelantado.

Por cierto, que el líder socialista aprovechó las referencias a Gibraltar del señor Gómez de las Roces para

aludir a un «lapsus» del ministro de Exteriores, quien habló, el martes, del Peñón como de una base de la

OTAN. El señor Pérez-Llorca —que asistió a toda la sesión— defendió «el contenido» de sus palabras

del día anterior, ya que «el continente», en efecto, había estado mal planteado. Luego, el ministro y el

líder de la oposición se dedicaron a hablar bajito, aunque aún tuvieron otras intervenciones para

puntualizar mutuamente en citas y comentarios.

NEUTRALIDAD ACTIVA

Ramón Tamames, también del Grupo Mixto, defendió en la última intervención de la mañana la

posibilidad de que España mantuviese una neutralidad que históricamente ha sido factible y provechosa.

La neutralidad, en su opinión y contra la del Gobierno, no supone aislamiento y todavía menos debilidad,

ya que la neutralidad puede ser activa. Señaló el carácter de centro de poder que tenía la Organización

Atlántica y los compromisos que antes o después nos traería, denunció la falta de una política defensiva

española (acusación oída frecuentemente en la sala) y la peligrosa tendencia a relacionar modernización

de dicha defensa y de las Fuerzas Armadas con el ingreso en aquélla, y dijo que era inútil no querer

hablar de satelización porque «todos los que no son USA o URSS son comparsas». En cuanto al

«realismo» del Gobierno, pidió que si lo tenía «consultase al personal» sobre la adhesión.

TALMUD, CABALA Y MAS NEUTRALIDAD

La sesión de la tarde fue muy densa, aunque algunas bromas y las alusiones al carácter talmúdico y hasta

cabalístico de las palabras —en su turno— de Felipe González aligeraron un poco el ambiente.

Menudearon también las referencias a la Historia, al uso del latín y el recuerdo de algunos políticos

europeos y filósofos, que no siempre contribuyeron a aclarar el panorama. A esta sesión se incorporó el

ministro de Defensa —ausente por la mañana por problemas familiares— y el secretario del PCE,

Santiago Carrillo, que acababa de volver de Argelia.

En cuanto a las enmiendas, se iniciaron con otra que ofrecía una neutralidad como alternativa del ingreso

en una alianza militar. La presentó el comunista señor Ballesteros, quejoso de que siempre que hablaba él

el Grupo centrista le ignoraba y el ministro de Exteriores tenía que salir fuera de la sala. Pero eso no le

detuvo a la hora de defender la neutralidad: «Afirmar que no es posible lleva a una postura de

resignación, a la aceptación de que el mundo está dividido en bloques y que estos bloques y su dinámica

son inevitables.» Para el diputado comunista esta «resignación» es particularmente peligrosa en un

momento en que de ella se genera una tensión que hoy podría traducirse en una competencia nuclear.

Reconoció la dificultad que supone plantearse esta opción, pero insistió en su idea de que es posible y de

que España ha tenido una importante tradición en este sentido. Con el ingreso en la OTAN —dijo

también— será inevitable la nuclearización del territorio, aunque no lo acepte el Gobierno, porque España

será un objetivo de ataque y porque por ella pasarán armas o deberán depositarse en algún momento. El

señor Ballesteros lanzó al aire unas preguntas, que quedaron sin respuesta, sobre las garantías que podrían

ofrecerse respecto al control de las bases, y recordó que, si se entraba en la OTAN, por puras razones

tácticas, España no sería consultada en casos extremos, porque las decisiones se tomarían en un único y

lejano lugar. Preguntó también sobre las contrapartidas que tendría la OTAN: si los pactos bilaterales con

USA permitieron sostenerse a Franco, ¿qué se ganaría ahora?, ¿una mayor derechización del país?...

Destacó también que el ministro Pérez-Llorca y el silencioso ministro Oliart habían escamoteado

declaraciones concretas sobre Ceuta y Melilla: «No quieren batallar, porque ya están resignados a las

posibles amenazas.» También atacó las curiosas teorías del Gobierno sobre la devolución de Gibraltar,

condicionada al ingreso, y pidió también claridad sobre el futuro de Canarias.

A pesar de la supuesta ignorancia en que le tenían los centristas, te contestó prolijamente Guillermo

Medina, quien se ciñó a que la OTAN era la única opción coherente con las posibilidades reales de

España.

JUEVES 8-10-81

El debate sobre la OTAN

Reiteradas acusaciones al Gobierno por la ausencia de una política defensiva

«OTAN DE SALIDA, SI»

El dirigente socialista Felipe González se encargó de defender, en un bloque conjunto, las enmiendas del

PSOE y el Grupo Socialista vasco. La neutralidad fue también su caballo de batalla. La presentó como la

alternativa más deseable, pero admitió que la coyuntura era mala y que el gran argumento contra ella era

que, en el caso español, podría ser utilizada por terceros más contra la paz que en su favor. Pero se negó a

darla por imposible, así como asumir —en nombre de su partido— la decisión de integrarse en la OTAN.

O dicho de otra forma, anunció que replantearía la cuestión si su partido alcanzaba el Poder en 1983.

El señor González, que se mostró preocupado por la escasa sensibilidad general hacia los problemas

internacionales y armamentísticos; se reafirmó en su negativa al ingreso en la OTAN por la existencia de

temas prioritarios para España, tanto de orden doméstico como internacional. Y aquí enlazó con la escasa,

claridad gubernamental en materia de relaciones exteriores y la oscuridad total en la política defensiva,

sobre la que nunca se ha pronunciado el Gobierno. Sin una definición «prioritaria» en este sentido, el

ingreso en la OTAN dará la impresión de que se pone la defensa «en manos de Haig». Más adelante,

contestando al diputado centrista Javier Rupérez, destacó que siempre defendería la multipolaridad a la

bipolaridad a que parece resignado el Gobierno español.

SOBRE EL SER Y EL DEBER SER

El ministro Pérez-Llorca quiso intervenir para matizar las afirmaciones del líder socialista, que «se puede

mover en el plano del deber ser», mientras al Gobierno le toca enfrentarse con lo que es. También señaló

—después de puntualizar ciertos ejemplos de países neutrales aducidos por el señor González— que los

posibles vaivenes de la Historia no pueden afectar a las decisiones que se deben tomar en un momento

dado, máxime cuando la OTAN respeta la soberanía de los Estados al punto de que puede abandonarse.

Aceptó la existencia de problemas graves en España, pero el ingreso en la OTAN no va aumentarlos

necesariamente ni será algo negativo.

Tampoco se puede decir que nos pongamos en manos de nadie porque nos unamos a una alianza que

mejorará nuestra defensa, y destacó que nuestros potenciales peligros vendrían siempre dados por nuestra

pertenencia a Occidente. Aceptó que la neutralidad era un gran objetivo, pero que el Gobierno tenía que

decidir sobre una realidad concreta. En cuanto a la política exterior admitió que lo ideal era que se basara

en el consenso, pero que no podía plantearse éste como un mecanismo de vetos que debía acatar el

Gobierno.

EXPLICACIONES Y VOTACIÓN

Felipe González volvería a intervenir para insistir en un tema que le ha interesado mucho desde el

principio: la desventajosa relación bilateral con USA, denunciada también por el Gobierno, pero que el

líder socialista cree que no está suficientemente explicada y que ahora pretende sustituirse por una

relación —la de la OTAN— aún peor. Y se reafirmó en algo que ha sido frecuente en sus declaraciones:

si a la OTAN se entra, a falta de referéndum, por mayoría parlamentaria simple, se saldrá por mayoría

simple si el PSOE gana las elecciones. En relación a las posibles amenazas a la seguridad española reiteró

otro de sus motivos preferidos: la falta de política defensiva, al menos pública y conocida. Este hecho

supone un entorpecimiento en los debates sobre la OTAN. También se reafirmó en la idea de dejar las

cosas como están, sin ingresar por el momento en la OTAN y sin perder de vista la posibilidad futura de

la neutralidad.

El ministro de Exteriores defendió las ventajas de negociar con los USA desde el marco de la OTAN,

porque siempre garantizaría mejor la obtención de contrapartidas y ventajas que Washington no concede

jamás en otras condiciones.

Después de la intervención del ministro se pasó a las votaciones de las enmiendas presentadas en el día de

ayer. Todas fueron rechazadas por 20 en contra, 15 a favor y una abstención, salvo la del diputado

aragonés Gómez de Roces, que también la vio derrotada, pero por una diferencia menor. La sesión

continuará hoy y se espera que concluyan los trabajos de la Comisión para que se pueda pasar ya al

debate parlamentario.

 

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