Autor: Linde de Castro, Luis María. 
   El no a la OTAN y el neutralismo europeo     
 
 Diario 16.    14/10/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 18. 

LUIS M. LINDE

Secretario técnico de Economía y Comercio. Fue consejero comercial de España en Moscú.

El no a la OTAN y el neutralismo europeo

«Luis Solana, en un reciente artículo en DIARIO 16, ha señalado la relación entre la posición del PSOE

respecto a la OTAN y lo que denomina "profunda crisis de identidad" de la Alianza Atlántica.»

A mediados de los años 70 la situación militar en Europa se altera sustancial mente. En primer lugar, la

U.R.S.S, alcanza un nivel en su armamento dirigido contra los EE.UU. (lo que se llama «armamento

estratégico») tal que la amenaza sobre el territorio norteamericano llega a ser equivalente a la

amenaza de los EE.UU. sobre el territorio de la U.R.S.S.

A partir de este momento, cualquier acción norteamericana para defender Europa occidental entraña el

riesgo para los EE.UU. de verse atacados en su propio territorio. En segundo lugar, la U.R.S.S. inicia la

instalación de los cohetes SS 20, sin equivalente en Europa occidental, que le otorgan -y esto ni siquiera

la U.R.S.S. lo ha negado-una superioridad indiscutible en el territorio europeo.

Cuando la U.R.S.S. proclama que el reforzamiento de la OTAN (nuevos misiles, bombas de neutrones,

adhesión española) altera el equilibrio actual, hay que reconocer que es cierto; lo que ocurre es que sobre

el territorio europeo no hay equilibrio, sino un notorio desequilibrio a favor de la U.R.S.S.

La implicación U.S.A.

Sean cuales sean las intenciones do la U.R.S.S. sería absurdo discutirlas; la estrategia

soviética en Europa conduce a hacer depender la defensa de Europa occidental de la implicación

total de los EE.UU. es decir, de la implicación del territorio de los EE.UU., en una confrontación

directa con la U.R.S.S. Es decir, la estrategia soviética lleva a colocar a los EE.UU. ante su «riesgo

nuclear máximo» cada vez que pretenda oponerse a los movimientos militares soviéticos en Europa.

Todo el significado de la famosa conferencia de Kissinger de septiembre de 1979 en Bruselas fue éste: no

es realista exigir de los EE.UU. una garantía automática de defensa que entraña, cada vez que entra en

juego, el «riesgo máximo», la confrontación directa y total con la U.R.S.S.

En realidad, frente a la actual situación militar en Europa, cabe la posibilidad de reforzar la OTAN e

intentar negociar con la U.R.S.S. el desarme recíproco. Pero hay otra opción: la neutralista, el desarme

unilateral frente a la U.R.S.S.

La opción del desarme frente a la U.R.S.S. puede presentarse de diversas formas, pero todas ellas

comparten un significado central: la rendición frente a la U.R.S.S. Equivale a decirle a la U.R.S.S.:

«Nosotros no podremos defendernos si ustedes nos atacan, por lo que es absurdo que nos ataquen;

cualquier conflicto podrá resolverse entre nosotros de modo pacífico.»

Los argumentos prodesarme unilateral suelen ir acompañados de dos hipótesis, digamos, «optimistas»: 1)

que la neutralización de Europa occidental llevará, de algún modo, a la neutralización de Europa del Este,

y a la reunificación de una Alemania también neutral, pero democrática; 2) que puede acelerar el cambio

y la liberalización del régimen soviético.

En un espléndido artículo publicado hace poco por Arrigo Levi, decía que el gran problema al que se

enfrenta el mundo occidental, ahora y en las próximas décadas, va a ser sobrevivir al imperio soviético.

Es difícil exagerar el riesgo, verdaderamente mortal, que el sistema soviético en su decadencia impone.

El régimen soviético muestra un anquilosamiento político y económico aparentemente irreversible y

progresivo, pero muestra, a la vez, una notable capacidad para concentrar sus recursos en la industria

militar, una tremenda capacidad represiva y, a pesar de todo, una gran estabilidad.

OTAN o desarme

El desarme unilateral en Europa significaría, en realidad, antes o después, el traslado de los límites del

imperio soviético hasta el Atlántico. Si alguien cree que tal cosa alejaría el riesgo de catástrofe

nuclear, en lugar de acercarlo, es que, sencillamente, está loco.

El argumento supremo de los neutralistas es, obviamente, que cualquier cosa es preferible al holocausto

nuclear, inevitable si prosigue la carrera de armamentos. Y en este punto todos podemos estar de acuerdo.

Pero la cuestión, precisamente, es: ¿La rendición de Europa occidental va a evitar la guerra nuclear? ¿No

se hace inevitable la guerra si la U.R.S.S. consigue extender su zona de influencia hasta el Atlántico?

¿Puede creerse seriamente que Europa escaparía inmune a una confrontación U.R.S.S. EE.UU.?

No resulta fácil aceptar la coherencia de los argumentos del PSOE, que justifica la existencia de y la

adhesión a la OTAN después de la segunda guerra, cuando la superioridad norteamericana era aplastante

y Europa occidental vivía plenamente segura bajo el «paraguas atómico» U.S. A. y, sin embargo, rechaza

hoy la adhesión, precisamente cuando se reconoce, como reconoce Solana en el artículo mencionado

antes, la amenaza y la agresividad soviéticas y la inexistencia de la antigua situación militar.

Unas reflexiones para concluir;

1.ª Militarmente, la adhesión o no de España es relativamente indiferente para la U.R.S.S. a los efectos

que realmente importan. Las razones de la oposición soviética son políticas antes que militares.

2.ª La posición del PSOE tiene, quizá, un significado coyuntural dentro de su política frente a UCD, pero

lleva inevitablemente a contradicciones e incoherencias.

3.ª Lo que en el fondo se está discutiendo, en Europa occidental y también en España son las dos opciones

a las que se enfrentan los miembros europeos de la Alianza Atlántica, tanto respecto a la U.R.S.S. como

respecto a la relación U.S.A.-U.R.S.S. Se discute que vía ofrece mayor probabilidad de evitarnos el

desastre nuclear: si el desarme unilateral o el equilibrio de fuerzas y la negociación.

Si de algo sirve la historia, la respuesta es inequívoca: el equilibrio de fuerzas entraña, desde luego, un

riesgo de desastres, pero la rendición frente a la U.R.S.S. y la extensión del imperio soviético hasta el

Atlántico entrañaría la certidumbre de una confronta don entre los EE.UU. y la U.R.S.S.

4.ª Por supuesto, la no adhesión de España no equivale al desarme unilateral de Europa. Pero, como

señalaba Luís Solana, la no adhesión se inscribiría en el contexto de la ambigüedad y la vacilación

europea frente a la U.R.S.S. Por eso, precisamente, España debe ingresar en la OTAN.

 

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