Autor: Martín-Laborda, Pablo. 
   Reactivación completa     
 
 Diario 16.    20/10/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 12. 

PABLO MARTIN-LABORDA

Director de Europe Información Internacional

Reactivación completa.

El desbloqueo de las negociaciones de adhesión a las Comunidades Europeas ha de ser completo. Esa

acción permitiría acometer uno de los retos capitales de la Comunidad y de Europa: la entrada de Portugal

y España en las Comunidades.

Tendría un efecto contraproducente vestir al muñeco. Tras treinta y dos meses de negociaciones, avalar

una reactivación ficticia, organizar una campaña con globos y fuegos artificiales no es de recibo. Una

acción dilatoria sin contenidos precisos para ganar tiempo causaría el resultado contrario en el objetivo

prioritario de los países candidatos.

La negociación puede estar desbloqueada formalmente, sin embargo todavía no ha entrado en la órbita

final: la reactivación completa. El medio para llegar a ese último estadio de la negociación -tal como está

planteada- es el político. La capital primus inter pares, para conseguir la voluntad que impulsaría la

reactivación, es París. La decisión podría obtenerse tras examinar una amplia agenda de puntos

económicos y políticos a llevar a cabo por ambos países en diferentes sectores y áreas. Obviamente, la

decisión sería al más alto nivel.

Con este esquema, la negociación se reactivaría después del Consejo Europeo (Londres, finales del mes

próximo) sin esperar a las reestructuraciones comunitarias en curso, PAC y presupuestaria, o bien otras

que pueden surgir..., ni tampoco a las elecciones legislativas de 1983... Con este supuesto las actas de los

tratados se firmarían dentro de doce meses y la adhesión se materializaría en 1984.

Las fechas no coinciden

Tal como va la negociación las fechas no coincidirán con las anteriormente citadas. En la posición

francesa, hasta hoy, prevalecen las reestructuraciones comunitarias, sobre la ampliación. En segundo

lugar, París condiciona la conclusión de los reajustes de fondo pendientes de las políticas comunitarias a

la profundización de esos mismos capítulos en las negociaciones para la ampliación de las Comunidades.

Así pues, no podrá haber avance simultáneo entre ambas negociaciones. La adhesión quedaría postergada.

Considerando que las negociaciones intrucomunitarias en curso (PAC, presupuestaria, política pesquera)

finalizasen un el segundo semestre de 1982, las fechas para los países candidatos (Portugal y España) se

retrasarían como mínimo un año hasta completar el objetivo de la adhesión a las Comunidades en 1985.

El talismán OTAN

Sin embargo, el ministro español de Asuntos Exteriores anuncia en Nueva York que tiene un as

maravilloso y con arrojo se lo juega todo. Con su estilo característico manifestó que la entrada en la

OTAN solucionaría los problemas internacionales de España. Que de una tacada son: la adhesión a

Comunidades, Gibraltar, el tratado pendiente con EE.UU., la insistencia de Marruecos para integrar a su

soberanía Ceuta y Melilla, las tensas relaciones con la U.R.S.S. y las difíciles con Francia.

Si José Pedro Pérez-Llorca prueba que el ingreso en la OTAN es el talismán que solventa los problemas

internacionales españoles (salvo, naturalmente, el ruso) habrá demostrado que es el Metternich español y

que los 15 Estados miembros de la Alianza Atlántica, que, por supuesto, no tienen solucionados sus

asuntos internacionales por pertenecer a ella, desaprovechan la «varita mágica» que imparte el tratado.

Pero que lo demuestre antes con un pequeño ejemplo: que las Comunidades Europeas fijen un calendario

de negociaciones y la adhesión de España a la CEE se efectúe en la fecha que la Comisión Jenkins había

previsto, 1983.

La reactivación completa de las negociaciones de adhesión a las Comunidades la realizará Leopoldo

Calvo-Sotelo o Felipe González. En ambos casos la iniciativa tiene que partir de la Moncloa. Considero

que Calvo Sotelo (que domina este tema mejor que nadie en UCD, lo que no coincide con Felipe

González en el PSOE) ha de gastar su reputación de estadista en las diez capitales europeas.

Estoy persuadido que los salones de la Moncloa seguirán estando tan lejos de la CEE si no se emprende

una acción pilotada por el presidente del Gobierno. Creo que el Mazarino de palacio (Luis Sánchez-

Merlo, se equivoca en su planteamiento.

Opino al contrario. El presidente del Gobierno, en una amplia negociación política, es el más capacitado

para madurar la adhesión. No es en sentido inverso. Cuando el asunto esté maduro, el presidente

interviene. En el área comunitaria hay que jugar en punta para marcar gol.

En esa jugada Leopoldo Calvo-Sotelo debe adelantarse a los acontecimientos que se prevén. Si espera a

que le sirvan poker de ases, a lo mejor los comunitarios le están ya esperando con escalera de color. Y en

cualquier caso, pasaría mucho tiempo.

 

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