Autor: López Sancho, Lorenzo (ISIDRO). 
   La OTAN, discusión a ciegas     
 
 ABC.    28/10/1981.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

MIÉRCOLES 28-10-81

OPINIÓN

ABC/5

Planetario

La OTAN, discusión a ciegas

Altavoces en la calle. Muchachos barbudos o chicas con aspecto «progre» los hacen sonar junto a mesas

portátiles en las que campean rótulos con tipografías en rojo: «OTAN, de entrada NO». Ambiguo lema.

¿Significa que no hay que entrar o que, para discutir, de entrada conviene decir que no y luego ya se verá?

Es la propaganda socialista. El Gobierno, como siempre, menosprecia la propaganda y se limita a llevar a

la discusión del Pleno parlamentario su propósito de solicitar el ingreso en la Alianza Atlántica.

Hacer un referéndum en tales condiciones sería grotesco. Ni un 1 por 1.000 de los españoles sabe qué es,

cómo funciona, para qué sirve la OTAN. Visceralmente, unos españoles son partidarios de ese organismo

porque lo consideran antisoviético, es decir de derecha, y otros, son enemigos del ingreso exactamente

por las mismas razones. O sea que las mismas razones sirven para querer entrar o para no querer entrar.

Como siempre, la izquierda y la derecha.

La otra noche un inteligente amigo mío de ideas claramente derechistas me decía que los males políticos

de España no tienen remedio mientras conservemos la terminología que separa a los grupos en

«derechas» e «izquierdas». Los ingleses, inteligentemente —sostenía— han prescindido de esos términos.

Unos son conservadores y otros laboristas. Es decir, las dos fuerzas que en realidad tienen que competir,

que discutir, que entenderse: las de la empresa y las del trabajo. Todo lo demás son anticuallas

radicalizadoras.

No me pareció descaminado. No suele parecérmelo. Y ya estamos en eso de la OTAN divididos en dos

bandos absolutamente mal informados, como no sea en sus «líderes». Los que quieren ingresar en la

OTAN, llamémosles derechas, y los que no quieren ingresar, llamémosles de izquierdas. Y la confusión

continúa. Porque en España los socialistas se oponen al ingreso y en Alemania, en Francia, etcétera, los

socialistas que gobiernan están en la OTAN. Somos en todo irracionales. Nos encarnizamos, en defender

cosas de las que sabemos poco o no sabemos nada.

En ese ámbito de improvisación, ignorancia, insuficiencia y visceralidad se cuenta como excepción el

libro del teniente coronel Ángel Lobo, «OTAN Y ESPAÑA. El precio de una alianza», que fue calmosa e

inteligentemente analizado en una seria discusión durante un almuerzo con libro de la Fundación de

Estudios Sociológicos hace un par de semanas.

Dice el autor que el precio de la participación es pequeño, irrelevante. Algo así como el 1,07 por 100 de

nuestro actual presupuesto de defensa. Que ingresar en la OTAN nos permitiría negociar con USA una

ayuda mayor que la realmente mezquina, que nos viene regateando desde los primeros pactos de las bases

con Franco. Que sería probablemente ventajosa en la aportación de otros países a nuestras

infraestructuras. Bien. Pero todo eso son las naderías económicas de un problema que es mucho más que

económico, político y estratégico. Lo que España se juega es la neutralidad, quizá la supervivencia.

Tendremos que ver lo que sobre eso se dijo en ese coloquio.—Lorenzo LÓPEZ SANCHO.

 

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