Autor: ;Fernández-Rúa Plasencia, José María . 
 OTAN: no habrá referéndum. La oposición atacó con dureza las tesis del Gobierno. 
 Interpretaciones constitucionales y referéndum centraron el debate     
 
 ABC.    28/10/1981.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 19. 

6/ABC

NACIONAL

MIÉRCOLES 28-10-81

OTAN: No habrá referéndum

La oposición atacó con dureza las tesis del Gobierno

Interpretaciones constitucionales y referéndum centraron el debate

MADRID (M. Hermida y J. M. Fernández-Rúa). Tal vez se quiso tener una entrada fría en el debate sobre

la OTAN, pero, desde luego, no fue posible. Por la mañana, antes de la apertura de las sesiones

parlamentarias, la Junta de Portavoces registró algo más que palabras a la hora de establecer los tiempos

de intervención y otros detalles del debate. Por la tarde, ya en el Pleno, se pasaría por la primera cuestión

del orden del día a los enfrentamientos sin ambages cuando saltó a la palestra el traído y llevado

referéndum sobre el ingreso en la Alianza Atlántica.

A Gregorio Peces-Barba (PSOE) le correspondió defender la proposición no de ley de su grupo, por la

que se debía someter al Tribunal Constitucional el procedimiento seguido por el Gobierno para solicitar la

adhesión a la Alianza Atlántica, así como los posibles aspectos conflictivos entre el Tratado de

Washington y el articulado de la Constitución.

Peces-Barba presentó el asunto de forma conciliadora (en la forma), involucrando al propio Gobierno en

«las dudas que todos tenemos», y que incluso había obligado al Ejecutivo a buscar el dictamen de

especialistas para evitar los riesgos de inconstitucionalidad. Pero Peces-Barba recordó que resulta fácil

para un parte presentar «pruebas periciales» que le favorezcan y que para que las cosas quedaran fuera de

sospecha el Gobierno debía admitir que también ellos buscaran sus dictámenes.

Insistió el diputado socialista que se trataba de que todos «quedásemos tranquilos» y se pudiera eliminar

la imagen que tiene la opinión pública de que «se nos lleva a la OTAN al corre que te pillo» cuando

existen grandes dudas de que sea éste el momento más adecuado para plantear el ingreso. El Tribunal

Constitucional tendría que decidir si la vía elegida por el Gobierno para introducir la cuestión es la

adecuada (por el artículo 94) en lugar de someterla más ampliamente al Parlamento (por el art. 93). Peces

Barba rechazó que el PSOE quisiera retrasar con todas estas cosas las negociaciones, entre otras razones,

porque, dados los planteamientos del Gobierno, las negociaciones pueden iniciarse al margen del debate y

cuando quiera el equipo Calvo-Sotelo.

Después, el representante socialista habló de los posibles conflictos entre los apartados 4, 5 y 6 del

Tratado del Atlántico Norte y diversos artículos de la Constitución española, en especial en lo que se

refiere a la cuestión territorial, que el Gobierno ha ignorado en todo momento, «olvidando» incluso

recurrir al dictamen de expertos o a cualquier cautela, a pesar de que hay cuestiones, como la de Gibraltar,

que podrían dar lugar a situaciones paradójicas en el futuro si España entrase, sin más ni más, en la

OTAN.

EL PSA Y LOS CHEQUES EN BLANCO

Alejandro Rojas Marcos (PSA) se manifestó a favor de la propuesta defendida por Peces Barba «no por

puritanismos jurídicos, sino porque creemos que hay aspectos en el planteamiento del Gobierno que rayan

la inconstitucionalidad». El dirigente andalucista se refirió a lo irónico que resultaba este debate cuando

en toda Europa se estaban produciendo manifestaciones pacifistas, pero, en realidad, lo que le preocupaba

era entregar «un cheque en blanco» al Ejecutivo cuando no se conocían las verdaderas intenciones de éste

ni las razones por las que se nos introducía en la Alianza cuando eso podía suponer una «satelización»

respecto a USA. La intervención del Tribunal Constitucional le parecía necesaria al diputado andalucista

—que provocó algún revuelo con sus digresiones al margen del tema— porque el artículo 5 del Tratado

de Washington podía mermar la soberanía española y porque no estaba claro lo que iba a suceder con los

territorios españoles de Ceuta, Melilla y el conflicto de Gibraltar. Roca Junyent (de Minoría Catalana)

intervino a continuación, advirtiendo que su grupo se abstendría en la votación sobre la proposición no de

ley socialista, porque no se querían oponer a ninguna propuesta, aunque no estaban de acuerdo en que

hubiera conflicto entre el Tratado de Washington y la Constitución.

FRAGA, MONACO Y EL MILENIO

Manuel Fraga Iribame (Coalición Democrática) manifestó sus simpatías y respeto por tos socialistas «que

quieren apurar al máximo las garantías jurídicas» en este delicado tema de la adhesión a la OTAN.

Efectivamente se trata de una de esas «grandes decisiones» que configuran la imagen del país ante la

comunidad internacional en la que, por cierto, no encontraba más país verdaderamente pacifista que el

Principado de Mónaco.

Pero esta decisión «tan importante de cara al segundo milenio» no podía buscar todas las respuestas en el

texto constitucional que soto puede ser explícito en aquello en lo que no puede cederse. Y, desde luego,

entre el texto constitucional español y el articulado del Tratado del Atlántico Norte no encontraba

conflictos, puesto que es un documento ratificado por países inspirados por los mismos principios que el

nuestro. Respaldó la vía del artículo 94 elegida por el Gobierno.

LOS COMUNISTAS Y EL ESCÁNDALO

Jordi Solé-Tura (PCE) entró con mucha dureza en sus críticas al Gobierno, aprovechando la proposición

no de ley socialista. Los comunistas se habían sentido arrinconados por la mañana en la Junta de

Portavoces y las intervenciones fueron especialmente contundentes por la tarde.

Según entendía el representante del partido, había dudas más que suficientes para pensar que se debía

recurrir al Tribunal Constitucional porque el artículo 5 del Tratado vulnera las prerrogativas del Gobierno,

el 6 consagra el actual estatus de Gibraltar y el 7 compromete la política internacional que quiera hacer

España.

Por otra parte, según Solé Tura, la petición del Gobierno se ha presentado en las peores condiciones, con

hurto de un verdadero debate ante la población e, incluso, ante el Parlamento, lo que constituye un

«auténtico escándalo». España renuncia con el ingreso en la OTAN a cualquier papel moderador, se

subordina a intereses exteriores, compromete el precario equilibrio internacional, aunque eso no

«importaba», porque UCD utiliza el tema por razones electorales y sin tener en cuenta los intereses

nacionales. Aunque no le extrañaba a la vista de lo que había sucedido en TV (gran revuelo).

UCD: NO HAY CONFUSIONES POSIBLES

Arias Salgado (UCD) rechazó las acusaciones de Solé Tura en lo que se refería al «escándalo» provocado

por «la falta de un auténtico debate» y le acusó, a su vez, de no respetar las reglas de juego que se habían

marcado para este debate. Por to demás negó que hubiera conflictos entre los artículos del Tratado y los

de la Constitución y señaló que, en el fondo, lo que se debatía detrás de la propuesta socialista era si debe

o no aprobarse la adhesión española por el artículo 94 (de mayoría simple) o por el 93 (ley orgánica y

mayoría absoluta). También rechazó todos los planteamientos que pretenden que España quedará

subordinada a políticas extranjeras o que perderá en soberanía o sus derechos territoriales.

La votación se produjo a continuación —después de un breve forcejeo entre Solé Tura que quiso

contestar a Arias Salgado y una nueva intervención de Peces-Barba— y en ella fue rechazada la propuesta

socialista por 173 votos en contra, 138 a favor y 15 abstenciones.

 

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