Autor: Peiró, Luis. 
 Pateos y abucheos en los escaños de la izquierda. 
 Calvo-Sotelo: "La oposición parece preferir las soluciones franquistas"     
 
 ABC.    29/10/1981.  Página: 6-7. Páginas: 2. Párrafos: 13. 

6/ABC

NACIONAL

JUEVES 29-10-81

El debate de la OTAN

Pateos y abucheos en los escaños de la izquierda

Calvo-Sotelo: «La oposición parece preferir las soluciones franquistas»

«Las ventajas de la Alianza son decisivas con respecto al Tratado bilateral»

MADRID (Luis Peiro). Leopoldo Calvo-Sotelo reiteró ayer ante el Congreso las razones por las que su

Gobierno ha decidido iniciar el camino hacia la integración en la Alianza Atlántica. Superadas el día

anterior las cuestiones previas del debate, una vez denegada la voluntad de la Cámara de acudir a un

referéndum o a una consulta al Tribunal Constitucional, el presidente del Gobierno trenzó el esquema de

la opción atlantista, equiparándola a la vocación europea de España, en un discurso no exento de un

insólito tono de agresividad para con la oposición.

Pateos y gritos de «¡fuera, fuera!» surgieron de los escaños de la izquierda durante cerca de medio minuto

cuando el presidente aludió a la dicotomía acuerdos bilaterales con USA-ingreso en la Alianza con estas

palabras: «No deja de ser notable que en este punto la oposición, siempre dispuesta al cambio y al

progreso, la oposición que ha reprochado tantas veces al Gobierno lentitud o parsimonia en la

administración del progreso y del cambio, sea reticente ante la puesta al día de nuestra política exterior y

parezca preferir, en un punto clave, las soluciones del régimen de Franco, que acudió a ellas porque su

carácter no democrático le vedaba el acceso a las que hoy se proponen.»

(Hace sólo tres días se hacían en la política nacional otras alusiones al franquismo —postergadas hacía

mucho tiempo— cuando Felipe González decía al clausurar el Congreso de) PSOE que «los franquistas

están recuperando el poder a través de la puerta falsa de un partido débil».)

Las protestas de socialistas y comunistas no alteraron ni el tono ni la cadencia de su discurso y Calvo-

Sotelo prosiguió impasible los argumentos que, posteriormente y más resumidos, utilizaría el ministro de

Asuntos Exteriores en réplica a Alejandro Rojas Marcos, el único que durante la mañana se opuso a la

propuesta OTAN. Monforte, por el PNV, y José María de Areilza, más en tono de «Mr. Europa» que de

diputado de Coalición Democrática, anunciaron el voto favorable de sus grupos.

Las conveniencias de una mayor seguridad de España y un mejor desarrollo de nuestra política exterior

fueron la base de la argumentación del presidente del Gobierno, que abrió el debate sobre la autorización

solicitada al Parlamento. El presidente descartó la neutralidad —y para ello usó citas en este sentido de

hombres de inequívoca ideología de izquierdas en nuestra historia, Indalecio Prieto y Azaña— y

reconoció la inexistencia de una comunidad europea de Defensa, con la que hubiera preferido el Gobierno

alinearse, por lo que afirmó que sólo quedaban dos opciones: la continuación de unos acuerdos con los

Estados Unidos, siguiendo la línea iniciada en 1953, o una política de seguridad y defensa en el marco de

la Alianza Atlántica.

Para Calvo-Sotelo en esta última opción las ventajas son decisivas y superan los inconvenientes.

LOS SÍES DE LA INTEGRACIÓN

A partir de ahí hizo una serie de afirmaciones en su discurso: La Alianza Atlántica sí nos da más garantías

de defensa, sí nos permite participar en las decisiones del organismo de defensa atlántico —lo que no se

da en la relación España-USA—, sí ofrece una relación equilibrada con Estados Unidos y sí nos confiere

mejoras sustantivas para nuestro sistema defensivo, ya que Washington no estará dispuesto a incrementar

la ayuda militar y económica en el marco estrecho de los tratados bilaterales. Afirmaciones todas ellas

contrapesadas con una serie de negaciones a los argumentos esgrimidos por la oposición. Estar en la

OTAN —dijo el presidente— no nos causará gastos excesivos —las aportaciones no tienen por qué

rebasar el 2 por 100 de nuestro presupuesto actual de Defensa—, no supone desguarnecer la protección de

Ceuta y Melilla, ni implica la instalación en España de armas nucleares ni nos privará de seguir prestando

atención preferente a nuestra proyección iberoamericana, las relaciones con los países árabes y la política

mediterránea.

Sobre Gibraltar manifestó que «el Gobierno tiene fundadas razones para creer que el avance se asegura si.

España suscribe el Tratado de Washington».

OTAN, DE IZQUIERDAS O DERECHAS

El andalucista Rojas Marcos mantuvo una densa polémica con el ministro Pérez-Llorca cuando consumió

un turno para oponerse a que la Cámara autorice al Gobierno a la adhesión a la OTAN. Para el diputado

del PSA, el Tratado Atlántico Norte es la opción de la derecha imperialista y oligárquica a nivel mundial,

no es un Tratado de salvaguardia y defensa, sino imperialista, que resucita ahora con la Administración

Reagan. Dijo que era un regalo al Rey Hassan firmar el Tratado sin aludir a Ceuta y Melilla, y criticó que

no exista en nuestros presupuestos dinero para el PUA —Plan de Urgencia para Andalucía—, y sí para la

OTAN. Con relación al riesgo que el Tratado supone para España, anunció que aumentaría notablemente

sobre el ya reconocido por tener en nuestro suelo bases americanas.

«En la estrategia soviética, nosotros somos un país atlántico de segundo orden, porque no tomamos parte

en las decisiones. Ahora se producirá un simple cambio formal que mejorará nuestras relaciones, pero que

no va a alterar el "statu quo"», le respondió el ministro Pérez-Llorca, quien consideró poco serio entender

la OTAN como una cuestión de izquierdas o derechas. Tras recordar el protagonismo del movimiento

socialista en la construcción de la organización, le dijo a Rojas Marcos que no le convencerá hasta que le

demuestre que hombres como Mitterrand son de la derecha reaccionaria. Negó también el ministro que la

Alianza fuera un instrumento ofensivo y expresó su idea de que, gracias a ella, las naciones de Europa

han protegido sus sistemas de libertades, logrando un espectacular desarrollo económico.

LA VISION DE ESTADO DEL PNV

No planteó polémicas la intervención de Andoni Monforte, que defendió la opción occidental y europeísta

del PNV, tras un exhaustivo examen de la gestación de la Organización del Tratado del Atlántico Norte y

un profundo análisis de la tensión internacional. Defendió la tesis de que ante el rearme soviético y su

continua presión no se puede dejar al adversario el flanco geoestratégico que ocupa España. Pero hubo

una clara matización en el parlamento de Monforte que quería poner relieve al significado de su «sí» a la

petición del Gobierno. Si fuera una simple opción del Gobierno lo que se hubiera sometido al debate de

las Cortes, el PNV hubiera votado que no, porque se plantea en una situación de tirantez, de vulneración

—dijo— de la Constitución en el aspecto autonómico y sin que se someta al referéndum como pide la

minoría vasca. Pero señaló que asumirían el coste político que su apoyo iba a representarles en la

sociedad vasca, porque por encima de una coyuntura concreta está su visión de Estado, su visión

occidental y europea.

AREILZA, OPTIMISMO EUROPEO

La relación que de la tensión internacional había aportado el diputado Andoni Monforte contrastó

vivamente con el sosiego y optimismo que aportó posteriormente al debate José María de Areilza

Defendió en su intervención el voto favorable al ingreso en la OTAN, que consideró equiparable a la

defensa del interés nacional de nuestro pueblo y a la modernización de nuestras Fuerzas Armadas. El

diputado de Coalición Democrática calificó también de falsas las apreciaciones que se habían hecho al

calificar de derechas la posición pro OTAN y al considerar que representaba una alianza ofensiva y no

defensiva y disuasoria. No cree el presidente de la Asamblea parlamentaria del Consejo de Europa que

existiera riesgo fundado de guerra en Europa, y, en este sentido, expresó su opinión de que nada ganarían

ninguna de las dos superpotencias si se diera —tampoco el Pacto de Varsovia con incorporar a sus

territorios pueblos de Centroeuropa, que serían aún más rebeldes a su invasión y le crearían aún más

problemas de los que ya tiene actualmente tras el telón de acero—. Tampoco estuvo de acuerdo en

considerar que existe riesgo de un conflicto mundial, y señaló que el rearme significa una presión

psicológica ante las próximas negociaciones SALT. «Algún día —manifestó— los pueblos del mundo

suscribirán un pacto universal para preterir la guerra nuclear.» Hasta entonces consideró que seguiría la

tensión y el rearme. En el problema concreto de Gibraltar, el señor Areilza consideró que nuestra

situación en la OTAN daría al mando de Cartagena jurisdicción sobre el Peñón y permitiría que los

soldados españoles compartieran la guarnición de la Roca, lo que constituirá un importante gesto, una

importante aportación psicológica al contencioso planteado. En sus valoraciones, tampoco existe ahora

mayor riesgo para Ceuta y Melilla proveniente del norte de África, plazas que, a su entender, están

incluidas en la expresión «integridad territorial» del Tratado, aunque «nuestras Fuerzas Armadas se

bastan y se sobran para defenderlas».

 

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