Autor: Fernández-Rúa Plasencia, José María . 
 Oliart informará hoy a los planes defensivos españoles. 
 Intensa lucha dialéctica entre Calvo-Sotelo y Felipe González     
 
 ABC.    29/10/1981.  Página: 9. Páginas: 1. Párrafos: 14. 

ABC/9

El debate de la OTAN

Oliart informará hoy sobre los planes defensivos españoles

Intensa lucha dialéctica entre Calvo-Sotelo y Felipe González

MADRID (José María Fernández-Rúa). El presidente Calvo-Sotelo y el líder de la oposición, Felipe

González, mantuvieron en la última fase de la jornada un duelo dialéctico en el Pleno del Congreso de los

Diputados, dentro de los debates sobre la adhesión de España a la OTAN. Ambos políticos, y también

magníficos parlamentarios, se sucedieron en la tribuna de oradores durante más de dos horas. Si algunos

observadores habían anunciado que no habría argumentos nuevos que esgrimir en estas discusiones, ayer

se demostró que han sufrido un error al adelantarse a los acontecimientos.

Calvo-Sotelo y Felipe González se acusaron mutuamente de no saber ordenar ni tener rigor en sus

respectivas intervenciones, aunque el presidente del Gobierno calificó también de brillante la del

secretario general del PSOE. Calvo-Sotelo realizó ayer una demostración palpable de cómo un presidente

del Ejecutivo tiene que subir a la tribuna de oradores de la Cámara cuando sea necesario. Esto es algo que

conoce a fondo y no le faltan ocasiones para demostrarlo. Aunque sean escasos minutos de parlamento, el

titular del Ejecutivo no piensa dejar el terreno a nadie y menos, por supuesto, al líder de la oposición.

Las reiteradas peticiones de Felipe González para conocer el plan defensivo de España tuvieron eco en la

tarde de ayer. El presidente del Gobierno anunció que, cuando lo considerase oportuno Landelino Lavilla,

el ministro de Defensa subiría a la tribuna para lustrar a sus señorías. El titular de la Cámara Baja aclaró

que Alberto Oliart hablará hoy, a las cuatro y media de la tarde, hora en que se reanudará la sesión

plenaria del Congreso.

La última parte del debate de ayer, que centró la atención de los diputados que en esos momentos se

encontraban en el hemiciclo, así como de los numerosos senadores que asisten a las discusiones y del

numeroso público congregado en las tribunas, comenzó minutos antes de las ocho y media de la tarde, en

el momento en que el secretario general del PSOE consumió un largo turno —hora y cuarto

exactamente— en nombre de todos los grupos parlamentarios socialistas. Felipe González tenía anotadas

en cuartillas un guión para desarrollar su parlamento, pero comenzó refiriéndose a una revista editada por

el Ministerio de Defensa y destinada a las Fuerzas Armadas («Boletín de Información de las FAS»,

número de septiembre pasado) en cuya portada reproducía, en círculo, las banderas de los países de la

OTAN y en el medio estaba la de España. «No es bueno —dijo el diputado sevillano— la utilización

política para consultar a las Fuerzas Armadas. No es camino adecuado», y se preguntó si sería posible que

las FAS también escuchasen a otros partidos con representación parlamentaria.

A continuación dividió su intervención en tres partes: respuesta a los diputados que le habían precedido

en el uso de la palabra —concretamente hubo varias alusiones concretas a los portavoces de la Minoría

Catalana y del Partido Nacionalista Vasco, y ninguna a Santiago Carrillo—; análisis de las soluciones y

conclusiones al hilo —como lo denominó— del debate.

DEFENSA DE LA ENMIENDA A LA TOTALIDAD

Dijo Felipe González que el PSOE no podía defender una relación bilateral con EE UU cuando el propio

partido del Gobierno se oponía a ella. Luego defendió —y éste fue el tema central de su argumentación—

la enmienda a la totalidad que ha presentado su partido contra la adhesión de nuestro país al Tratado del

Atlántico Norte. Insistió en numerosas ocasiones en que el tema de Ceuta y Melilla era preciso

negociarlo, según las propias palabras del secretario general de la Alianza Atlántica cuando precisó en su

día que en estos temas habría posibilidad de discusión.

La seguridad de los treinta y siete millones de españoles les ocupó largo tiempo en su exposición.

Reiterativo en numerosas ocasiones, Felipe González preguntó una y otra vez cuáles eran las razones de

seguridad que aconsejaban nuestro ingreso en el Tratado de Washington para, en otros momentos, resaltar

el carácter vergonzante —como lo calificó— de nuestras relaciones bilaterales con Estados Unidos.

Afirmó también que en política exterior España no ganará nada al ingresar en la OTAN para, a renglón

seguido, referirse a Ceuta y Melilla. «Creo —dijo al respecto— que los países de la Alianza Atlántica

estarían dispuestos a negociar esta cuestión. Podemos hacer valer el argumento que esgrime Gran Bretaña

con Gibraltar: su valor estratégico. Pero con una diferencia: las Naciones Unidas nos dan la razón a

nosotros con el Peñón. Y si Gran Bretaña no reconoce la soberanía española sobre Gibraltar, habremos

dado un histórico paso atrás como el del Tratado de Utrech. Es preciso negociar el desbloque de Gibraltar

—repitió— antes de entrar en la OTAN. España se está anclando en el pasado. El futuro no es el de los

grandes bloques, sino el de la paz.»

. El presidente del Gobierno y el jefe de la oposición hicieron una enconada defensa de sus respectivas

posiciones

CALVO-SOTELO: INFORMACIÓN A LOS MILITARES

El presidente del Gobierno subió a la tribuna con aire grave, pero distendido. Con cierta contundencia

afirmó que no hubo consulta a los militares sobre entrada de España en la OTAN, sino información y

precisamente en la víspera del Consejo de Ministros del 20 de agosto, fecha en que sé decidió enviar el

Tratado de Washington al Congreso de los Diputados para que las Cámaras debatieran la adhesión.

Luego invitó formalmente a Felipe González para que colaborase en la mencionada publicación del

Ministerio de Defensa y desmintió que hubiera calificado de vergonzante la relación bilateral con Estados

Unidos. «Mi calificativo ha sido de asimétrica». Añadió que el Gobierno piensa mantener la relación

bilateral con Norteamérica una vez que hayamos ingresado en la Organización del Tratado del Atlántico

Norte. «Esto —puntualizó— tendrá un significado diferente del que ha tenido desde 1953.»

El presidente dijo también que la defensa de Ceuta y Melilla es específicamente española y en la que el

Gobierno está comprometido. «Por eso creemos que la defensa de Ceuta y Melilla pasa por no mencionar

esta cuestión a la hora de plantear nuestra adhesión al Tratado.» Más adelante, Calvo-Sotelo desveló,

sobre Gibraltar, que la decisión de Gran Bretaña para conceder la ciudadanía británica a los gibraltareños

era positiva. «Puede ser utilizada —dijo al respecto— para solucionar el problema del Peñón. Antes,

había gibraltareños históricos; ahora habrá ciudadanos británicos que podrán establecerse en el Reino

Unido.»

GONZÁLEZ: «HAY QUE NEGOCIAR CON LA OTAN»

A continuación ambos líderes políticos se fueron turnando en el uso de la palabra. Hubo acusaciones

mutuas sobre temas ajenos a la discusión y el anuncio expreso de Felipe González de realizar viajes a los

países miembros de la OTAN «para explicar cuál es la postura del PSOE en el tema de la adhesión,

porque no confío —subrayó— en la información facilitada por el Ministerio de Asuntos Exteriores».

Terminó insistiendo en que se puede y se debe negociar con la OTAN.

Por su parte, el presidente Calvo-Sotelo solicitó del líder socialista que le enviara las conclusiones del

último Congreso de ese partido «para ver si me aclaro sobre cuál es el modelo de sociedad que

propugnan, porque aún se habla de nacionalizaciones». Sobre los viajes anunciados en forma de amenaza

velada por Felipe González, Calvo-Sotelo puso el acento al afirmar que el Gobierno respeta al máximo la

soberanía de las Cortes Generales, y por eso «la información que reciban los países miembros de la

OTAN será todo lo que aquí se haya dicho». «Espero que el señor González —concluyó— no vaya a

buscar a otros Parlamentos extranjeros los votos que puedan faltarle en éste.»

El ambiente ya estaba caldeado cuando el presidente del Gobierno hizo esta afirmación, y recibió una

fuerte ovación, que partió de los escaños centristas. Dos nuevas intervenciones sobre la misma cuestión

obligaron al presidente de la Cámara a dar por concluido el tema y levantar la sesión hasta esta tarde.

 

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