Autor: Soriano, Manuel. 
   El Gobierno provocó la confrontación     
 
 Diario 16.    29/10/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

ANÁLISIS

El Gobierno provocó la confrontación

Manuel Soriano

El Congreso de los Diputados, la institución que representa la soberanía del pueblo español, se muestra

profundamente dividida sobre la propuesta del Gobierno de que España se integre en la OTAN. No es

más que un reflejo de la discrepancia que esta trascendente cuestión suscita también en la sociedad

española.

El Gobierno está poniendo mucho énfasis en desmentir que la opción atlántica sea una opción

reaccionaria propia de la derecha. Pero lo cierto es que la Cámara Baja se ha alineado en dos claros

bloques. La izquierda, por una parte, radicalmente en contra de la OTAN, y la derecha, en otro bloque,

donde se incluyen el centro, los conservadores, los nacionalistas vascos y catalanes. La mayoría

parlamentaria de estos últimos garantiza ampliamente la autorización del Congreso al Gobierno para que

suscriba el Tratado de Washington.

La izquierda, consciente de que no cabría consenso posible en esta cuestión sobre la que optar, ha querido

evitar la confrontación tratando de desviar la decisión al conjunto del pueblo español, con un referéndum,

y al Tribunal Constitucional, con un dictamen que desautorizara la adhesión.

El Gobierno no sólo no ha querido evitar la confrontación, sino que la ha provocado. Entiende

que nuestro falso neutralismo es negativo para la estabilidad democrática, que la mejor forma de

consolidar nuestro sistema es participar en todas las instituciones europeas donde existe la libertad. Y la

OTAN es el club defensivo que garantiza las democracias. Además, quiere forzar a la izquierda a que se

defina sobre su alineamiento respecto de los bloques.

La izquierda huye de este planteamiento maniqueo. A decir verdad, el debate no se ha planteado en

términos de buenos y de malos. La izquierda defiende el statu quo del acuerdo defensivo con Estados

Unidos. No quiere que España engrose uno de los bloques, porque ello aumentaría la tensión

internacional que ya existe en grado preocupante. Propone que nuestro país alimente, con el ejemplo, la

tendencia hacia la utopía del desarme. El Gobierno, la derecha y los nacionalistas argumentan que esto no

es posible, porque España ya forma parte del bloque defensivo occidental. Estamos vinculados incluso a

la OTAN a través de los acuerdos con Estados Unidos. Y ahora, lo que se pretende es que España deje de

ser un aliado de segunda clase dependiente de un solo país. Pero ese objetivo no lo interpreta la izquierda

como un gesto de distanciamiento respecto a Estados Unidos. Todo lo contrario. No le reconocen al

Gobierno que esté actuando en función de intereses nacionales, sino condicionado por los

norteamericanos. Para la izquierda, no se puede entender la decisión de ingresar a España en la OTAN si

no se vincula a la política del presidente Reagan.

Salvo excepciones, el debate no ha descendido hasta la demagogia. Sí ha habido partidismo y el

electoralismo. Cada uno ha defendido posiciones preconcebidas sin hacer el esfuerzo de llegar a puntos

de acuerdo. La derecha y la izquierda están convencidas de que sus respectivas posiciones tendrán

rentabilidad electoral.

 

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