Autor: Cernuda, Pilar. 
   ¿Y ahora, qué?     
 
 Diario 16.    30/10/1981.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 13. 

¿Y ahora, qué?

Pilar Cernuda

Todavía no estamos en la OTAN, aunque el Congreso haya aprobado la propuesta del Gobierno de

solicitar la adhesión. Pero aún no estamos en la OTAN. Ha sido ese un debate en el que sólo hubo una

nota de crispación, la de Carrillo, que por otra parte acusa estos días los problemas internos de su partido.

Felipe González dejó constancia de su antiotanismo, con más rigor que el que puso en los debates de la

comisión y en sus intervenciones públicas, falta de rigor que, entre otras cosas, provocó la dimisión de

Luis Yáñez como portavoz socialista en la Comisión de Exteriores del Congreso por considerar que su

partido no ponía la suficiente energía en la lucha contra el ingreso.

Lo que sí ha quedado claro es que todos, anti y pro OTAN, están preocupados por los mismos problemas,

soberanía, situación de Ceuta y Melilla, posible recuperación de Gibraltar, excesivos costos,

nuclearización. Problemas debatidos hasta la saciedad, desmenuzados y de los que hay aún mucho que

hablar y tratar.

No definitivo

Hemos iniciado el primer paso pero no el definitivo. Ahora le toca el turno al Senado, que deberá

pronunciarse respecto a la solicitud de adhesión y, una vez de acuerdo las dos Cámaras, hecho el «guiño

de ojo», como decía gráficamente ayer un diplomático, son los países atlantistas quienes deben responder

a nuestro gesto y cursar la invitación para el ingreso.

Se supone que ese periodo de tiempo previo a la invitación es el que va a utilizar Felipe González para

hacer los viajes que anunció en el Pleno del miércoles, en los que piensa informar a los Gobiernos

atlantistas, de que existe una fuerte oposición en España al ingreso, que es posible que las próximas

elecciones den el poder a los socialistas y que si es así tienen la intención de convocar una consulta

popular para ratificar el ingreso, o para salirse de la Alianza.

Sin embargo, no es probable que el líder socialista vaya a tener mucho éxito en su gestión de frenazo. Ya

previamente los países de la OTAN se han pronunciado de forma más o menos directa a favor de la

ampliación y si, algo les hiciese reconsiderar su postura, sería la situación interna española, no

precisamente boyante en este momento, más que las palabras de Felipe González.

El propio Papandreu, reciente ganador de las elecciones griegas acaba de declarar que él preferiría el no

ingreso de España, pero que si se produce, su país ayudará a España en la medida en que sea posible.

Uno a uno

Una vez que se produzca formalmente la invitación, los distintos países deben, uno a uno, mostrar su

conformidad con el ingreso español. Y ahí varían ya los trámites.

Mientras unos se hacen por medio de ley parlamentaria, como Bélgica, otros lo cursan por urgencia, como

Inglaterra, Francia o Italia, y pueden dar el «sí» o el «no» en sólo quince días.

No parece que vaya a haber problemas con ninguno de los países otanistas que, como decíamos, han

mostrado casi unánimemente su conformidad a la entrada española si el Parlamento aprobara la solicitud

de adhesión, es decir, que si todo sale bien —y el Gobierno ha amarrado muchos cabos para que todo

salga bien—, la invitación llegará antes de fin de año y el ingreso pudiera ser un hecho en primavera.

Y a partir de ese momento se negociarán las modalidades de la adhesión. Es precisamente en ese proceso

cuando los temas que han sido discutidos en el Congreso deben ponerse sobre la mesa.

Los temas que preocupan no sólo a los partidos políticos, sino a la opinión pública —la poca opinión

pública que sabe de verdad qué supone el ingreso en la OTAN, porque la campaña informativa ha sido

escasa.

Esos problemas son la posible soberanía de España sobre Gibraltar, el mando militar al que estará

supeditado, la situación especial de Ceuta y Melilla, la no nuclearización de España —en eso están todos

los partidos de acuerdo— o los gastos de defensa dedicados, a la OTAN. Ese será el momento de la

verdad para España, no los resultados de la votación de ayer.

 

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