Autor: Fernández-Rúa Plasencia, José María . 
 Después de dieciocho horas de debates. 
 Cuarenta votos de diferencia separaron las posturas del Gobierno y de la oposición     
 
 ABC.    30/10/1981.  Página: 6-7. Páginas: 2. Párrafos: 16. 

NACIONAL

VIERNES 30-10-81

El Congreso da vía libre a la adhesión a la OTAN

Después de dieciocho horas de debates

Carrillo anuncia que saldrán a la calle para «continuar la batalla»

Cuarenta votos de diferencia separaron las posturas del Gobierno y de la oposición

MADRID (José María Fernández-Rúa). El Pleno del Congreso de los Diputados —después de

tres días de debates, que totalizaron dieciocho horas— ha dado su conformidad al dictamen de

la Comisión de Asuntos Exteriores de la Cámara sobre la autorización de solicitud de adhesión

de España al Tratado del Atlántico Norte. No ha habido sorpresas a la hora de la votación final,

si se exceptúa la postura del ex diputado centrista (ahora integrado en el Grupo Parlamentario

Mixto; Manuel Clavero. El presidente de Unidad Andaluza votó con socialistas, comunistas y

miembros del PSA en contra de la adhesión a la OTAN. El cómputo de la votación fue el

siguiente: 186 votos a favor (UCD, Coalición Democrática, PNV, Minoría Catalana y Jesús

Aizpún, del Grupo Mixto), 146 en contra (PSOE, PCE, PSA y los diputados del Mixto Gómez de

las Roces, Clavero, Sagaseta. Bandrés, Fernández, Tamames y Pi Suñer) y ninguno en blanco.

En la última parte de la sesión plenaria de ayer, con la que culminaron los debates sobre la

OTAN, los portavoces de los distintos grupos parlamentarios anunciaron su voto —ya conocido

desde hace tiempo— e hicieron una serie de consideraciones sobre la cuestión que, en un

caso concreto, en el del todavía secretario general del Partido Comunista, Santiago Carrillo, se

transformaron en amenazas.

Para Alejandro Rojas Marcos, portavoz del Partido Socialista Andaluz, hay razones ocultas —

según dijo en su exposición— para que España ingrese en la OTAN e interpretó que estas

razones «van en línea de los intereses partidistas de UCD, que con esta operación busca el

padrinazgo de los Estados Unidos y, más concretamente, de la Administración Reagan». La

oposición a la entrada en la Organización —siguió diciendo— debe aprovechar esta

oportunidad para asegurar que si pierde en esta batalla puede ganarse la guerra, y para ello

propuso los siguientes puntos de acuerdo: planteamiento de un recurso de inconstitucionalidad,

compromiso de convocar referéndum, convocatoria de una gran manifestación contra la

entrada en la OTAN, apoyar la iniciativa socialista de explicar a los Gobiernos de los países

miembros del Tratado la actitud de la oposición a la entrada y oposición a la renovación de

bases militares al Ejército americano, «sin perjuicio —matizó— de otro tipo de Tratados de

amistad y cooperación».

Rojas Marcos concluyó señalando que el partido del Gobierno se ha autoextendido un cheque

en blanco «avalado por la derecha clásica que viene triunfante de Galicia, desde donde

pretende —añadió— una nueva reconquista que nos va a dar muchos quebraderos de cabeza.

Pero los andalucistas estamos dispuestos a que en Andalucía dure esta reconquista, por lo

menos, tanto como la primera: ocho siglos».

FRAGA: «ME SIENTO ANDALUCEIRO»

El diputado Molíns —de la Minoría Catalana— reiteró los argumentos expuestos durante el

debate por el portavoz de su grupo, Miguel Roca, a favor de la adhesión. Resaltó en su breve

intervención la identidad ideológica de España con la Europa libre y subrayó que la adhesión a

la OTAN fortalecerá la democracia en España. Terminó explicando que, en su criterio, a la

opción de adhesión sólo ha aparecido en contra la misma opción de ingresar en la OTAN, pero

negociado desde distinta forma. Previamente, Monforte (PNV) adelantó el voto afirmativo de su

Grupo parlamentario.

Manuel Fraga Iribarne, presidente de Alianza Popular y portavoz de Coalición Democrática,

contestó —antes de anunciar su voto positivo al dictamen de la Comisión— al

andalucista Rojas Marcos. Con su acostumbrada fluidez verbal, en numerosas ocasiones

ininteligible, tranquilizó al parlamentario del PSA, anunciando que no participará en ninguna

reconquista y que en ocasiones «me siento andaluceiro». Matizó después que España

pertenece culturalmente a Iberoamérica, económicamente a Europa y estratégicamente al

mundo occidental. Luego rechazó que Gibraltar no fuera parte de la soberanía española, al

tiempo que afirmaba la españolidad de Ceuta y Melilla. A todos los efectos —puso de relieve el

líder de AP— estamos en el mundo estratégico-defensivo de Occidente, pero de una manera

que no es la satisfactoria.

Jesús Aizpún Tueros, presidente de Unión del Pueblo Navarro y diputado integrado en el Mixto,

se refirió a los problemas que aún están sin resolver —según su opinión— en nuestra adhesión

a la OTAN. Instó al Ejecutivo para que «tome muy en serio las recomendaciones que figuran en

el dictamen de la Comisión de Asuntos Exteriores». Pi Suñer (Esquerra Republicana) calificó,

por su parte, la adhesión al Tratado de precipitada e inoportuna, y esgrimió el argumento que

aún tenemos otros problemas que tienen interés prioritario.

El viejo líder comunista y todavía secretario general del PC, Santiago Carrillo, dijo en su

parlamento que «sentimos vergüenza ajena de qué en esta Cámara se haya vetado en contra

de Ceuta y Melilla como territorios españoles, y sobre todo, de Gibraltar». Luego de subrayar

que el Gobierno «nos mete en la OTAN sin tener aún aprobado ningún plan estratégico»,

anunció que si algún día el Ejército soviético llegara a nuestras fronteras «España estaría —

dijo— destruida y no habría posibilidad de resistir. Por eso, España debe estar fuera de la

OTAN».

Con voz enérgica anunció que «no damos por terminada esta cuestión. Vamos a salir a la calle

y a continuar la batalla». A renglón seguido se refirió a la reciente sentencia del Consejo de

Guerra contra el capitán Miláns del Bosch para hacer la siguiente declaración —según

explicó— del Partido Comunista; «Más allá de este debate, los comunistas estamos decididos a

formar bloque con todas las fuerzas constitucionales, sean del signo que sean, en torno a las

instituciones democráticas y a Su Majestad el Rey para consolidar el proceso democrático de

España.»

Al filo de las ocho y media de la tarde, el secretario general del Partido Socialista Obrero

Español consumió un turno en nombre de todos los grupos parlamentarios socialistas. En él

reiteró su voto negativo a la adhesión atlántica, al tiempo que insistió en sus conocidas tesis de

seguridad e integridad del territorio nacional. «El Gobierno —dijo al respecto Felipe González—

pretende una adhesión incondicional e inquebrantable a la OTAN, y no ha definido el papel de

España dentro de esa organización.» Concluyó señalando que su partido es contrario a una

política de bloques y que el PSOE, ni en el presente ni para las consecuencias futuras de

España, se responsabiliza de la decisión que adopte la Cámara.

Finalizó el turno de explicación de voto con la intervención del presidente de la Comisión de

Asuntos Exteriores del Congreso, el centrista Ignacio Camuñas, quien, entre otras cosas,

subrayó que «hemos cumplido puntualmente lo que fue promesa reiterada de los distintos

Gobiernos de mi partido».

Diez minutos antes de las nueve de la noche el secretario primero de la Cámara Baja, Víctor

Carrascal, dio lectura al dictamen de la Comisión de Asuntos Exteriores y, a continuación, se

realizó la votación —cuyo resultado se recoge al inicio de esta crónica— por el procedimiento

de levantarse y sentarse los diputados.

TEXTO DEL DICTAMEN APROBADO

El dictamen de la Comisión de Exteriores, producto de las deliberaciones registradas los

pasados días 6 al 8, acordó por mayoría trasladar al Pleno del Congreso la autorización al

Gobierno en los términos establecidos en el artículo 94, apartado primero, de la Constitución,

para que pueda prestarse el consentimiento que obliga al Estado en relación con la adhesión al

Tratado del Atlántico Norte, depositando el correspondiente instrumento de adhesión.

El texto señala también que en el proceso de negociación posterior a la adhesión —

encaminado a articular a España dentro del esquema defensivo de la Alianza Atlántica—, el

Gobierno no aceptará compromisos que impliquen el almacenamiento o instalación de armas

nucleares de la Alianza en nuestro territorio. En todo caso —se dice textualmente—, cualquier

decisión ulterior sobre esta materia requerirá la previa autorización de las Cortes Generales.

Igualmente se recomienda al Gobierno que en la negociación que tendrá lugar en el seno de la

Alianza Atlántica se preste especial consideración a que ante las amenazas que padece el

proceso de distensión internacional, manifiestas en las dificultades con que tropieza la

Conferencia de Madrid de Cooperación y Seguridad, es ahora más necesario que nunca lograr

una garantía de defensa para España; que para concretar las formas y modalidades de nuestra

participación en el dispositivo militar de la Alianza se tome en cuenta la necesidad de garantizar

la seguridad de todo el territorio nacional, tanto peninsular como extrapeninsular; que la

recuperación de la soberanía española de Gibraltar es primordial, y que de forma paralela a la

negociación en el seno de la Alianza Atlántica debe acelerarse la negociación política y

económica con la Comunidad Económica Europea.

Por último, el dictamen de la mencionada Comisión también recoge la constitución de una

Comisión parlamentaria «ad hoc», integrada por miembros de las de Asuntos Exteriores y

Defensa del Congreso y del Senado, para el seguimiento de las negociaciones.

 

< Volver