Autor: López Sancho, Lorenzo (ISIDRO). 
   A la OTAN con argumentos socialistas     
 
 ABC.    30/10/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

Planetario

A la OTAN con argumentos socialistas

Por esta vez no es que el Gobierno tenga mayoría para hacer aprobar en el Parlamento su proyecto de

ingreso de España en la OTAN, es que el presidente Calvo-Sotelo, en vez de recibir la lección

habitualmente dada por la locuacidad andaluza de Felipe González o la suficiencia tan cierta como

presuntuosa de Solchaga en sus materias, le ha respondido a los socialistas con argumentos de los propios

socialistas. Les ha ganado la pelea dialéctica poniendo de evidencia las contradicciones en que el

oportunismo hace incurrir a sus adversarios.

Si Felipe aspira a gobernar tiene que empezar a hacer ejercicios nemotécnicos. En la oposición es cómodo

decir un día lo contrario de lo que se dijo hace meses. En el Gobierno los hechos pesan tanto que las

palabras y las promesas se graban como a fuego en las posaderas de los gobernantes. Alguna vez he

recordado que don José Ortega y Gasset en sus discursos electorales para las Constituyentes de la II

República sostenía que las posaderas se asientan muy mal sobre las bayonetas. Añadamos que están

todavía más incómodas sobre las contradicciones y los incumplimientos programáticos.

Todas estas consideraciones nos llevan a caer en la cuenta de que el debate sobre la OTAN ha sido mucho

más de política menuda que de gran política. El acontecimiento es usual en la Cámara. Hay demasiada

costumbre de personalizar y de minimizar en tiquismiquis los que son grandes problemas nacionales,

grandes temas de Estado. En este momento la circunstancia de que el PNV anuncie que votará con el

Gobierno por el ingreso en la Organización Atlántica, españoliza al ambiguo grupo del señor

Garaicoetxea (antes Garaicoechea) porque lo que va a entrar, si entra, es España, toda España, aunque con

insidia vergonzante ese periódico separatista, de cuyo nombre no quiero acordarme, cometa impunemente

la diaria felonía de titular unas páginas «Euzkadi» y otras «España» como si de dos naciones distintas e

independientes se tratara. En el menudeo político del Parlamento quedan bien definidos los campos: el

marxista, que opina como Moscú y el no marxista, PNV incluido, que no opina como Moscú. Cada cual

acuda al grupo que prefiera.

Pero lo que se queda sin aclarar es el verdadero fondo de la alianza. La imposibilidad de la neutralidad en

caso de guerra con campo limitado, hipótesis que debería poner en pie a toda Europa contra Reagan,

parece clara, incluso para aquella que un día dijo que valía más morir de pie que vivir de rodillas. De

rodillas viviría esta Península si desde la neutralidad sobreviviera a la hecatombe. Pero tampoco estará

completamente de pie en la OTAN como no lo están ninguno de sus socios europeos. Quien manda ahí es

Reagan. Quien decide cómo se usa, cuándo, dónde la gran bomba, es Reagan. Quien maneja toda la gran

tecnología nuclear y cobra «royalties» por los inventos subsecuentes, financiados por todos los socios, es

Reagan. Las ideologías tienen mucho menos campo que el simple realismo en este asunto. El ingreso en

la OTAN no incrementa nuestra inseguridad actual. La inseguridad europea está llegando a su límite

máximo. Nuestra cobertura tiene que ser negociada. Ahí está la continuación del debate.—Lorenzo

LÓPEZ SANCHO.

 

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