Autor: Gallego-Díaz, Soledad. 
 Dinamarca también podría replantearse su actitud si no hay mayoría clara en favor de la OTAN. 
 El Partido Socialista holandés se muestra dispuesto a impedir la adhesión de España a la Alianza Atlántica     
 
 El País.    30/10/1981.  Página: 14. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

El debate de la OTAN

Dinamarca también podría replantearse su actitud si no hay mayoría clara en favor de la OTAN

El Partido Socialista holandés se muestra dispuesto a impedir la adhesión de España a la Alianza

Atlántica

SOLEDAD GALLEGO-DIAZ. Bruselas

El Partido Socialista de los Países Bajos (PVDA), uno de los tres que integran la coalición en el Gobierno

holandés, ha decidido «impedir la adhesión de España a la Alianza Atlántica, utilizando en última

instancia el derecho de veto». La resolución fue aprobada en el último congreso ordinario del partido,

celebrado los días 22, 23 y 24 de octubre en La Haya. El texto relativo a España fue sometido a votación

el día 24 y obtuvo el respaldo mayoritario de los delegados. De acuerdo con las prácticas del PVDA, los

ministros socialistas en el Gobierno deberán utilizar todo su peso para llevar a la realidad la propuesta del

Congreso.

El texto exacto de la moción aprobada dice: «Los ministros socialistas en el Gobierno y el grupo

parlamentario del PVDA deben actuar de forma que España no se adhiera a la Organización para el

Tratado del Atlántico Norte (OTAN). El Congreso estima que la ampliación de la OTAN va contra la

defensa de la paz y perjudica la credibilidad de la política de distensión. En última instancia, bloquearán

la entrada de España utilizando el derecho de veto».

El Gobierno holandés se-encuentra en crisis, ya que el primer ministro, el democristiano Andreas van

Agt, dimitió hace escasamente tres semanas ante la imposibilidad de llegar a un acuerdo con el PVDA en

lo relativo a la política social. En el Gobierno en funciones, la cartera de Asuntos Exteriores está en

manos de un socialista, Max van der Stoel, quien, caso de no resolverse antes la crisis, asistirá a la

reunión del Consejo Atlántico prevista para el próximo mes de diciembre.

Según las previsiones efectuadas por Madrid debería ser este Consejo quien formule oficialmente la

invitación a España para que se adhiera, una vez superada, positivamente, la votación en el Congreso

español de los Diputados.

El desarrollo de los debates parlamentarios en Madrid provoca inquietud en los medios atlánticos

favorables al ingreso de España, especialmente por la repercusión que puede tener en países como

Dinamarca la promesa del líder socialista, Felipe González, de convocar un referéndum si llega al

Gobierno en las próximas elecciones. Dinamarca planteó ya en el Consejo Atlántico, celebrado este

verano en Roma (Italia), su deseo de que la invitación al Gobierno de Madrid para que se adhiera a la

Alianza se realizara, en la seguridad de que el proceso estaba respaldado por una confortable mayoría en

España.

En medios diplomáticos próximos a la Alianza se examinan con interés los sondeos de opinión realizados

en España y la posibilidad de que se convoquen elecciones generales anticipadas, tal y como refleja la

Prensa española. Según todos los cálculos aliados, la adhesión efectiva de España a la OTAN no podría

producirse, en el mejor de los casos, hasta después de seis o siete meses desde que España comunique

formalmente su aceptación de la invitación.

Quiere decirse que la ampliación de la Alianza no sería efectiva antes de la primavera de 1982. Y eso en

el caso de que ninguno de los países miembros decida, no ya vetar la ampliación, sino simplemente

retrasar en su propio Parlamento la ratificación del Tratado de Washington ampliado a dieciséis

miembros. Esta posibilidad existe, sobre todo después del éxito de las manifestaciones pacifistas

celebradas en varias capitales europeas en las últimas semanas.

Según el boletín The Western World, sobre cuestiones exclusivamente relacionadas con la OTAN, «los

medios aliados están preocupados por la respuesta del nuevo Gobierno griego a la petición de adhesión de

España». Los técnicos de la OTAN se preguntan si Papandreu se pondrá del lado de Felipe González, que

no desea la adhesión, o del canciller de la República Federal de Alemania, Helmut Schmidt, y del

presidente francés. François Mitterrand, que la apoyan.

 

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