Autor: García, Sebastián. 
 El ministro sostiene que el mando hispano se extenderá también a Gibraltar. 
 Oliart asevera que España necesita a la OTAN para defenderse del Pacto de Varsovia     
 
 El País.    30/10/1981.  Página: 14. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

El ministro sostiene que el mando hispano se extenderá también a Gibraltar

Oliart asevera que España necesita a la OTAN para defenderse del Pacto de Varsovia

SEBASTIAN GARCÍA

El ministro de Defensa, Alberto Oliart, explicó al Pleno del Congreso los criterios del Gobierno en favor

de la adhesión a la OTAN, desde el punto de vista de la defensa nacional, afirmando que España no

podría defenderse sola frente a la amenaza del pacto de Varsovia y la formidable potencia militar de la

URSS. El ministro, reiteradamente interrogado por Felipe González, coincidió con el líder socialista en

que nuestro objetivo prioritario de defensa es el eje que va de Baleares a Canarias, pasando por la zona de

Gibraltar.

La anunciada como «larga intervención» del ministro de Defensa se redujo en la práctica a doce minutos

de parlamento, en los que contestó a las preguntas que le había formulado Felipe González. En primer

lugar, Alberto Oliart manifestó que el Gobierno tiene un plan de defensa nacional, y agregó que se está

elaborando el plan estratégico conjunto, que ha de someterse a la aprobación del Ejecutivo para el período

1983-1992.

Sobre si los planes existentes cubren la seguridad de los españoles, Oliart contestó afirmativamente en el

caso de amenaza de un tercer país que no perteneciera al Pacto de Varsovia, pero advirtió que la respuesta

sería distinta si se trata de la URSS u otro país miembro de ese pacto, ya que la Unión Soviética es la

mayor potencia militar que se ha conocido. El ministro se extendió en detalles sobre el equilibrio de

fuerzas entre ambos bloques, en Europa y el Mediterráneo, para concluir que en esta situación la

neutralidad armada seria inviable para España.

Terminó afirmando que todos estamos por la paz y nadie desea una guerra nuclear, pero advirtiendo que

la paz sólo puede ser hija de un equilibrio que produzca la disuasión, y si hay agresión garantice la

posibilidad de una respuesta contundente.

El secretario general del PSOE le pidió que concretase el coste del plan estratégico conjunto, a lo que el

ministro respondió que suma 129.500 millones de pesetas para cada año del periodo señalado. El líder

socialista le preguntó también si en nuestra defensa hay prioridad para el eje Baleares-Ceuta-Melilla-

Canarias, y cómo se compatibiliza el juego defensivo de las fuerzas españolas con las de la OTAN en esta

circunstancia.

El ministro reconoció que hay prioridad para el eje citado, y añadió que ello es perfectamente compatible

con el juego defensivo de la OTAN, puesto que el eje coincide con el flanco sur de la Organización.

También dijo que la adhesión de España es admisible, teniendo en cuenta esta circunstancia, porque la

grave amenaza que se cierne sobre el mundo occidental proviene del creciente poder de la URSS y la

posibilidad de una guerra mundial, en la que los Estados occidentales podrían desaparecer como tales.

Nuevamente, Felipe González preguntó si el ministro cree que somos objetivo prioritario del Pacto de

Varsovia, a lo que Oliart respondió que «unos cuantos» misiles soviéticos apuntan ya hacia nosotros.

Asimismo le interrogó sobre el papel que jugaría España en la defensa del reiterado flanco sur, es decir,

para ser más precisos, quién va a mandar en esa zona. A esto contestó Oliart que España mantendrá la

preeminencia del mando en ese flanco, incluyendo Gibraltar.

Para reafirmar su posición, el ministro dijo que en el Mediterráneo hay tantas fuerzas de la URSS como

de la OTAN, y adelantó que también existe concentración de fuerzas soviéticas en el norte de África, por

lo que no hay disfunción, sino identidad de objetivos entre España y la fuerza atlántica. Felipe González

concluyó el debate afirmando que, en conclusión, España se sentará primero en el Consejo Atlántico, y

negociará sus intereses en casos como Gibraltar, Ceuta y Melilla. El líder socialista se mostró en

desacuerdo con que estos intereses no pudieran ser negociados antes.

 

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