Autor: Vilaró Giralt, Ramón. 
 Ceuta y Melilla quedarán incluídas en una "claúsula de seguridad" del acuerdo bilateral. 
 Las relaciones España - EEUU "serán aún mejores" con la entrada en la OTAN, según el Departamento de Estado     
 
 El País.    30/10/1981.  Página: 15. Páginas: 1. Párrafos: 17. 

El debate de la OTAN

Ceuta y Melilla quedarán incluidas en una "cláusula de seguridad" del acuerdo bilateral

Las relaciones España-EE UU "serán aún mejores" con la entrada en la OTAN, según el Departamento de

Estado

RAMÓN VILARO, Washington

Con la entrada de España en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), las relaciones con

Estados Unidos «serán aún mejores», han comentado a EL PAIS fuentes del Departamento de Estado,

donde, por otra parte, negaron que en ningún momento «haya existido presión» para que España entre en

la OTAN. Aunque, «si España está decidida a entrar, nosotros daremos, naturalmente, la bienvenida».

Con la eventual entrada de España en la Alianza Atlántica, las relaciones bilaterales con EE. UU

adquirirán una nueva óptica. Debería mejorar el intercambio comercial, sobre todo si prospera el proyecto

de cooperación industrial en el terreno militar y podrían suavizarse las rígidas normas comerciales

estadounidenses que hoy penalizan a los productos españoles.

Con fórmulas que quedan por definir, durante las próximas sesiones negociadoras de renovación del

acuerdo bilateral España-EE. UU, habrá cláusula de seguridad, que comportará que «un ataque a España

sea considerado como un ataque a la OTAN». Ceuta y Melilla quedarían también virtualmente incluidas

en tal fórmula. Los intercambios culturales, científicos y educativos también adquirirán más vigor.

Visto desde Washington, se opina que es «una percepción equivocada considerar que el tratado bilateral

Fspaña-EE UU ya no interesa, tras el casi seguro ingreso de España en la OTAN.

Los asuntos electores norteamericanos, el cambio de Administración y también los acontecimientos

políticos internos españoles (23 de febrero, crisis de Gobierno ) fueron las circunstancias que frenaron el

ritmo de las negociaciones para renovar el tratado. «La prórroga de ocho meses queda cubierta por las

mismas cláusulas y concesiones financieras que las existentes anteriormente», comentan en Washington.

Ocho meses para buscar nuevas fórmulas de cooperación bilateral, a la luz de la adhesión española en la

OTAN. «El acuerdo será reajustado bajo la perspectiva de la OTAN », afirmó, por su parte, José Lladó,

embajador de España en Washington. Añadió que continúan las reuniones en las comisiones negociadoras

y que no hay congelación en la negociación.

Otra perspectiva para Gibraltar

Problemas candentes como Gibraltar hoy, o Ceuta y Melilla en un futuro más o menos inmediato,

adquieren otra perspectiva con la pertenencia de España en el club de la OTAN.

El acuerdo bilateral continuará en vigencia y será revitalizado, a juzgar por las opiniones españoles

norteamericanas, que insisten en el carácter «circunstancial y coincidente» de la necesidad de renovar el

acuerdo y la determinación de Madrid de entrada en la Alianza Atlántica.

Lo cierto es que, en la primavera

última, Madrid presentó un amplio memorándum con nuevas peticiones a los norteamericanos. Iban,

desde un mayor control español sobre la utilización de las bases militares norteamericanas establecidas en

suelo español, hasta la solicitud de compensaciones en lo económico y comercial, a la vista del

preocupante deterioro de la balanza comercial entre los dos países, cuyo índice de cobertura para España

es sólo del 25% y el déficit de unos 3.000 millones de dólares.

Con la decisión de entrar en la OTAN, sin presiones. EE UU garantiza la continuidad de sus bases

militares en España —sin excluir posibilidades de ampliación —, mientras continúa quedando todavía en

el aire cuál será el contenido específico de las relaciones bilaterales, ni en qué medida serán

reequilibradas y mejoradas.

«No es correcto pensar que Estados Unidos retrasó la revisión del tratado bilateral», puntualizan en el

Departamento de Estado. Añaden que las relaciones son excelentes y serán aún mucho mejor si España

decide pasar a ser un aliado formal dentro de la Alianza, hecho que repercutirá en ventajas para participar

en los foros de decisión de la OTAN, maniobras militares y accesos a los mercados norteamericanos.

Cooperación industrial y ampliación de mercados

Estados Unidos mantiene acuerdos bilaterales con once de los actuales quince Estados miembros de la

OTAN. En tales acuerdos, Washington concede, en general, posibilidades para que los

productos fabricados en tales países, incluidos los militares, puedan ofertar sobre las demandas de compra

de las fuerzas armadas estadounidenses. Un mercado nada despreciable, teniendo en cuenta que el

presupuesto del Pentágono para 1982 es superior a los 220.000 millones de dólares.

Se torea así el denominado buy american act, regla de oro que da preferencia a los productos

norteamericanos por delante de los importados. Naturalmente «pueden existir excepciones» por normas

de calidad, homologación y un sinfín de invisibles barreras comerciales.

En realidad se trata de la célebre concepción de la doble vía exigida repetidas veces por los países

europeos miembros de la OTAN, que se quejan de que Europa compra mucho más material militar a

Estados Unidos que el que EE UU podría adquirir a los europeos.

La industria militar española, ¿está preparada para competir con la norteamericana? O, en el mejor de los

casos, ¿venderemos zapatos de campaña al Ejército de EE UU para compensar la compra de sofisticados

aviones de caza F-16 a 15 millones de dólares unidad?

«El tema de la cooperación industrial está muy trabajado», afirmó el embajador Lladó, uno de los

promotores de la idea de incluir tal aspecto en el nuevo tratado con EE UU. «Facilitará a las empresas

españolas la posibilidad de ofertar o suministrar bienes de equipo para uso de defensa en EE UU», añadió

el embajador.

Pueden haber, también, acuerdos de coproducción entre empresas españolas y norteamericanas,

incluyendo productos de alta tecnología, vedados a países que no formen parte de la Alianza Atlántica.

Parte de las compras de material militar estadounidense para el Ejército español podrían ser fabricadas en

España, aunque los factores de coste económico ponen limitaciones obvias a muchos de tales proyectos.

Fabricar en España, por ejemplo, reactores para los aviones F-16, para una serie de decenas o centenas de

series, podría salir a unos precios astronómicos, comparando con las series de miles de ejemplares que

salen de las factorías norteamericanas.

 

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