Autor: ;Prades, Joaquina. 
 Calvo Sotelo promete resolver la crisis del partido en un mes. 
 Los suaristas, partidarios de un congreso extraordinario para colocar a su líder al frente de Unión de Centro Democrático     
 
 El País.    26/05/1982.  Páginas: 1. Párrafos: 14. 

MARISA FLOREZ RAÚL CANCIO

El presidente del Gobierno, Leopoldo Calvo Sotelo, analizó ayer ante la mitad del grupo parlamentario

centrista, —el resto no asistió— la derrota andaluza. Mientras Calvo Sotelo se disponía a iniciar su

exposición, Adolfo Suárez se dirigía a pie desde su despacho, situado en una calle próxima al Congreso, a

almorzar al hotel Ritz.

Calvo Sotelo promete resolver la crisis del partido en un mes

Los suaristas, partidarios de un congreso extraordinario para colocar a su líder al frente de Unión de

Centro Democrático

FERNANDO JAUREGUI Y JOAQUINA PRADES

Las distintas familias ideológicas que integran UCD permanecían ayer a la expectativa del proyecto de

recomposición centrista que hoy presentará el presidente del Gobierno y del partido, Leopoldo Calvo

Sotelo, en la reunión del comité ejecutivo centrista, que se celebra esta mañana en la Moncloa.

Ninguno de los "jefes de fila" centristas se mostraba ayer dispuesto a desvelar el contenido las

intervenciones que ya tienen preparadas, hasta conocer con exactitud la idea que Calvo Sotelo tiene de lo

que debe ser la regeneración del partido y cuáles son los proyectos políticos de Adolfo Suárez para

situarse en la presidencia del partido.

Algunos comités locales, de claro signo suarista, pedían ayer la convocatoria de un congreso

extraordinario, ante el descalabro de las elecciones andaluzas. Algunas agrupaciones ya piden

abiertamente la vuelta de Suárez al frente del partido. Se cree que esta puede ser la posición que hoy van a

defender los suaristas en la reunión del comité ejecutivo, que comienza a las diez horas en la Moncloa,

salvo que obtengan contrapartidas por otra vía..

Agustín Rodríguez Sahagún, suarista y ex presidente de UCD, se entrevistó ayer durante media hora con

el presidente del Gobierno en lo que podría ser un intento de "pactar un desarrollo pacífico" de la sesión

de hoy y actuar como "hombre puente" entre Adolfo Suárez y Calvo Sotelo. Sin embargo medios

próximos a ambos se limitaron a manifestar que el contenido del encuentro fue interesarse por el proyecto

futuro que uno y otro han dibujado para la recomposición de UCD.

Objetivo primordial de Calvo Sotelo, en estos momentos, sería ganar tiempo para proponer "soluciones

radicales" para lo que ya todos llaman regeneración de UCD. Para ello necesita evitar a toda costa que los

suaristas lleven adelante su idea de solicitar la celebración de un congreso extraordinario del partido,

posibilidad que ayer no se descartaba por completo. La argumentación de los fieles de Suárez es que, si el

fracaso electoral en Galicia supuso la defenestración de Rodríguez Sahagún y Calvo Ortega, ahora un

congreso extraordinario debería tomar idénticas medidas con los máximos responsables del aparato

centrista. Y no olvidan citar que el actual presidente de UCD es el propio Calvo Sotelo.

Las figuras más críticas hacia la actuación presidencial piensan en emplazar a Calvo Sotelo para que se

comprometa, de la manera más concreta posible, a responder en breve plazo a las tres grandes preguntas:

cuándo se celebrarán las elecciones generales; cómo (y con quién) se iría a estas elecciones, y bajo qué

liderazgos se concurrirá, lo cual es consecuencia de lo anterior.

La contraofensiva de la Moncloa consistirá, aseguran medios próximos a la presidencia, en proponer dos

posibles modelos de partido: una "solución a la portuguesa" (es decir, una alianza electoral entre el centro

y la izquierda socialdemócrata y las formaciones más a la derecha), lo que sería una solución de gobierno;

o aceptar a príorí una derrota electoral venidera y conformarse con un partido de no más de 30 diputados,

que constituyese una especie de "bisagra" entre la derecha y la izquierda.

Por el momento las propias familias centristas parecen carecer de -alternativas concretas (por ejemplo,

anoche sé reunieron, en un hotel madrileño, los democristianos, sin Landelino Lavilla, para comenzar a

elaborar una respuesta a la actual situación). Las espadas están en alto y todos están a la espera de lo que

hoy proponga el presidente, que ayer, en la reunión con el grupo parlamentario centrista se limitó más

bien a constatar el fracaso andaluz que a ofrecer salidas a la situación.

Calvo Sotelo, con el grupo parlamentario

Leopoldo Calvo Sotelo se comprometió ante los ochenta diputados que acudieron a la reunión, casi otros

tantos de todas las tendencias de UCD se encontraban ausentes, a resolver en el plazo de un mes el

conflicto interno por el que atraviesa el partido.

Esta fue su respuesta a las intervenciones que realizaron Ignacio Camuñas y Fernando Abril durante la

reunión que el Grupo Parlamentario Centrista mantuvo ayer en el Congreso de los Diputados. Tanto Abril

como Camuñas plantearon que los órganos del partido deben ser quienes decidan lo que hay que hacer

para recomponer UCD; Camuñas, incidiendo en que se definiera si tales decisiones se van a adoptar en el

comité ejecutivo de hoy, en un congreso extraordinario o en un consejo político, y Fernando Abril,

advirtiendo que la derrota andaluza "no debe abrir un proceso de canibalismo dentro del partido". Ambos

pidieron que se fijase un calendario concreto de decisiones.

La intervención conciliadora de Fernando Abril fue la única que dejó oír la voz de los suaristas. Con

Adolfo Suárez ausente de la reunión, Rafael Arias Salgado, Rafael Calvo Ortega y Agustín Rodríguez

Sahagún prefirieron guardar silencio. Los dos últimos abandonaron puntualmente la reunión del Grupo

Parlamentario Centrista para dirigirse de inmediato a la calle de Antonio Maura, donde tiene instalado su

bufete el ex presidente del Gobierno.

Leopoldo Calvo Sotelo, en el discurso que pronunció al inicio de la reunión, dejó claras tres cosas: que no

va a haber disolución de las Cortes a corto plazo; que no va a remodelar su Gabinete ministerial, y que, de

la misma manera que él asumía su parte de responsabilidad en la derrota sufrida en Andalucía, cada cual

debía hacer lo mismo, sin que ello significase culpar a nadie del descalabro del 23 de mayo. La mejor

manera de que los diputados centristas asuman esa parte de responsabilidad que les corresponde es, según

el presidente del Gobierno, manteniéndose unidos.

El presidente Calvo Sotelo defendió la tesis de que el fracaso andaluz no es un hecho aislado, como

tampoco lo fue el gallego —si bien admitió que entonces no se dieron cuenta—, porque el factor

determinante de la derrota ha sido, en ambos casos, la tendencia del voto a polarizarse entre la derecha y

la izquierda.

Este análisis del presidente del Gobierno tranquilizo muchas conciencias centristas, hasta el punto de que

José Luis Meilán, quien en su día fue señalado como uno de los principales responsables de la derrota

ucedista en Galicia, llegó a proponer públicamente que "había llegado la hora de las reparaciones".

Asimismo, el presidente del Gobierno y de UCD manifestó que ya había encargado los estudios nece-

sarios para determinar con exactitud cuáles habían sido las causas concretas de la derrota andaluza.

Tampoco Calvo Sotelo ni ninguno de los que intervinieron en la reunión de ayer plantearon un

acercamiento de UCD hacia el partido de Manuel Fraga. Los únicos datos que se barajaron en cuanto al

desplazamiento de voto sufrido por UCD fueron las cifras del 60% hacia Alianza Popular, y el 40% hacia

el PSOE.

Sin embargo, el significativo silencio de las cabezas de fila de los sectores ideológicos del partido —no

participaron ni Oscar Alzaga ni Pío Cabanillas ni Rodolfo Martín Villa ni Juan Antonio García Diez—

deja abierto el interrogante sobre posibles rupturas o escisiones en el partido del Gobierno.

Ayer, en medios centristas se tenía el convencimiento de que los portavoces de las distintas familias que

integran UCD aprovecharían la reunión del comité ejecutivo prevista para hoy para exponer las

conclusiones a que cada cual ha llegado tras analizar los tristes resultados obtenidos por UCD en las

elecciones de Andalucía.

 

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