Autor: Esquivel, Javier de . 
   La apoteosis de los saludos  :   
 Esta tarde se ropone un éxito: el trasplante. 
 Ya.    12/11/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

LA APOTEOSIS DE LOS SALUDOS

ESTA TARDE SE REPONE UN ÉXITO: "EL TRASPLANTE"

Lo mejor del posado programa "Fiesta," fue sin duda, la intervención de Fernando Esteso, que estaba de espectador en la sala, de fiestas y no sobre el escenario. Esteso, con su simpatía, criticó de alguna manera esa costumbre de "saludar" que ahora, con este programa del martes, parece que está cobrando nuevos vuelos. La verdad es que eso de hacer intervenir a los invitados ni es nuevo ni en términos absolutos nos parece mal. Recuerden ustedes, por ejemplo, el "Show de Carol Barnett", cuando ésta hacía levantar a alguno de los que, en las filas de butacas, asistían al programa. Lo malo es proliferar en esto y llegar, como ocurrió el martes, a que estos saludos fuesen casi una parte notable del espectáculo.

Se corre el riesgo también de que la audiencia que se encuentra tranquilamente en su casa piense ai estas constantes apariciones ante las cámaras, este pasar el tiempo en floreos y relato de éxitos pasados o futuros no constituirá una forma encubierta de negarle otros números y otras actuaciones.

"Fiesta" del martes contó con la presencia de Raffaella Carrá, que es en si auténtico espectáculo, y de Nicola di Barí. Los humoristas ingleses y el "ballet" belga del comienzo formaron y conformaron un espectáculo entretenido a veces, pero quizá con menos ritmo que la noche Inaugural. Y luego, lo de los saludos...

CASSEN EN LA SOBREMESA. Si alguien, tratando de buscar tres pies al grato, piensa que la inclusión de Cassen en la sobremesa, justo sobre las 15,35 de la tarde, obedece a la secreta intención de que se aguante completa la primera edición de "Telediario", creemos que afina demasiado. Porque Lalo

Azcoma presenta una buena edición y porque Cassen actúa, al margen del informativo, en programa distinto. Claro que lo curiólo es que un humorista de "gancho" popular, como es éste, aparezca a esa hora incierta en el que las audiencias han debido disminuir mucho. Pero nos encontramos, sin duda, ante otro hecho inexplicable.

ESTA TARDE. "EL TRASPLANTE".—Este programa, que formaba parte de la serie titulada "Historias para no dormir", escrita por Luis Peñafiel—seudónimo utilizado por Narciso Ibáñez Serrador—, se debió emitir en los primeros meses de 1968. En jumo de aquel mismo año obtenía la Praga Dorada al mejor guión en el V Festival Internacional de Televisión, celebrado en Praga (Checoslovaquia).

"El trasplante", cuya primera parte se desarrolla en un clima de comedia absurda y divertida y termina con unos golpes de efecto que causan inquietud y sorpresa, está protagonizado por José María Prada, que consigue una interpretación magnifica.

Ocho largos años después de su estreno y de su premio internadional se ha seleccionado para se emitido de nuevo dentro de un espacio dedicado a la reposición de títulos que fueron éxitos de TVE y para conmemorar su veinte aniversario.

El programa estará presentado por Nareiso Ibáñez Serrador y por José María Iñigo, al alimón, y comenzará a las cinco y cuarto de la tarde. Quiere esto decir que un amplio sector de habituales de la pequeña pantalla se lo van a perder. Porque para la población activa española es hora de quehaceres, y no de estar sentado ante el televisor.

Y POR LA NOCHE... La segunda parte de "Los últimos buitres de Europa", que en el espacio de la pasada semana ofreció, con todo género de detalles, primerísimos píanos que a muchos espectadores, por ser la hora de la cena, pudieron disgustar.

No es lo mismo ver a un águila culebrera engullirse un ofidio en cualquier momento, que contemplar esto mientras estamos a la mesa. El programa de Rodriguez de la Fuente es realmente magnífico, pero muchas veces, por lo Inoportuno, resulta desagradable y de mal gusto. Cosas

Luego, de nuevo el concurso "Un, dos, tres...", que resulta siempre entretenido y, a veces, interesante. Olmo la pasada semana, cuando fuimos advirtiendo cómo se iba enfadando gradualmente el concursante que intervenía en la subasta ante la falta de visión de su esposa, que no cogía premio. Menos mal que por último se llevaron un buen montón de pesetas...

Javier DE ESQUIVEL

 

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