Autor: Hernández Domínguez, Abel. 
   Los comunistas, dentro de la ley     
 
 Informaciones.    11/04/1977.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 3. 

LOS COMUNISTAS, DENTRO DE LA LEY

Por Abel HERNÁNDEZ

AL fin se ha impuesto el sentido común y el sentido político. La implacable estrategia de los comunistas

españoles ha conseguido su objetivo: estar dentro de la Ley. En la sede de la calle de Peligros han

colocado su gran tarjeta de identidad. Acabaron los tiempos de la clandestinidad. Sus banderas rojas

ondearon ayer en las calles de Madrid. Antes de una semana sacarán a las aceras, a los muros y a los

periódicos su «artillería» electoral. Don Santiago Carrillo aparecerá en las pantallas de la televisión

estatal, como el resto de los dirigentes políticos, y tendrá acceso al palacio de la Moncloa.

El Ejército que hizo la guerra ha dado una muestra suprema de neutralidad. El Gobierno Suárez, con esta

decisión difícil y casi heroica, ha dado un paso decisivo para consolidar el proceso democrático y

garantizar el desarrollo ordenado de las primeras elecciones generales. Lo que parecía impensable hace un

año - y no digamos hace tres años - se ha convertido en realidad. Los comunistas españoles han jugado

con habilidad y han logrado ir arropados por todos los llamados partidos democráticos. Llevadas las cosas

hasta el punto a que habían llegado, ya no había marcha atrás. No inscribir al P.C.E. en el Registro de

Gobernación habría hecho peligrar el laborioso tránsito pacífico hacia la democracia. No era sólo el

Partido Comunista; era el Partido Comunista y sus circunstancias. La Corona ha dado la prueba

concluyente de que quiere ser de todos y para todos los españoles.

El presunto veto de Washington cayó con el acceso de Cáter a la Casa Blanca. El «rostro humano» del

eurocomunismo «veremos, por los hechos, si es simple careta) ha conseguido el milagro. La legalización

del P.C.E. es, de alguna manera, la superación de la guerra civil y del antiguo régimen. Ahora, quién más,

quién menos, todo el mundo está convencido de que «por sus hechos los conoceréis». Los comunistas

españoles tienen sobre sí, en gran parte, la responsabilidad de que no volvamos a las andadas. Ahora va a

desaparecer su mito. Su capacidad en las próximas elecciones se adivina muy escasa. El P.C.E. tendrá,

que resignarse a ser un partido muy minoritario, por voluntad popular. Su historial anterior y la historia de

la guerra civil no se olvidan fácilmente. Es posible que Alianza Popular capitalice, en parte, por reacción,

el hecho de la legalización de los comunistas. El acontecimiento va a influir positivamente también en el

reencuentro de los diversos grupos socialistas sin ningún tipo de tentaciones frentepopulistas.

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