Autor: Ruiz Gallardón, José María. 
 Apunte político. 
 Lo que se ha legalizado     
 
 ABC.    12/04/1977.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

APUNTE POLÍTICO

Lo que se ha legalizado

Por José María RUIZ GALLARDON

Hoy, si, hoy, con el permiso de ustedes, me voy a ocupar del tema de la legalización del P. C. E. desde su

perspectiva política. Mis consideraciones parten de los propios y más recientes textos del comunismo

español.

Acaba de aparecer en las librerías, editado por Cambio 16, un libro titulado: «El P. C. Español, italiano y

francés cara al poder». En su página 50 puede leerse, dentro del epígrafe relativo a las tareas que se ha

autoimpuesto el P. C. Español, lo siguiente: «Respetando el derecho inalienable de los pueblos a decidir

libremente sus destinos, la democracia política y social reconocerá el carácter multinacional del Estado

español y el derecho de autodeterminación para Cataluña, Euskadi y Galicia, garantizando el ejercicio

efectivo de este derecho por todos los pueblos. Los comunistas españoles propugnamos la libre unión de

todos los pueblos de España en una República federal.»

Más adelante encontramos otro botón de muestra: el P. C. E. (página 52) señala como uno de los

«objetivos del partido la adopción de medidas efectivas contra todas las formas de discriminación de que

es víctima la mujer en nuestra sociedad», Entre éstas: la «abolición de las leyes que castigan el aborto

como un delito» y el «derecho al divorcio». Y luego (página 57) sostienen el «mantenimiento de unas

Fuerzas de Orden Público orientadas exclusivamente contra las actividades antisociales y nunca contra las

justas luchas de las masas por sus derechos. Derecho de sindicalización libre de las Fuerzas de Orden

Público.»

Entresacaré, también, de la misma página, y en lo tocante a la política exterior española, los siguientes

«objetivos» del P. C. E.: «Devolución a Marruecos de Ceuta, Melilla, islas Chafarinas, Peñón de Vélez de

la Gomera y Alhucemas.» Todo ello dentro del marco de «solidaridad con los pueblos que luchan contra

el imperialismo».

Como una de las vivencias modélicas del P. C. E. (página 65) «considera que en la experiencia

pluripartidista y democrática del Frente Popular, que formó en la zona republicana un régimen

democrático nuevo, ya no capitalista, orientado hacia el socialismo, hay un antecedente que no podría

copiarse mecánicamente, puesto que los tiempos y las fuerzas en presencia han cambiado, pero que puede

ofrecer materia de experiencia y reflexión valiosa para el futuro».

Termino. En la página 79 del mismo libro se lee: «El Partido Comunista considera que en determinadas

condiciones históricas es necesario e inevitable apelar a la violencia para derrocar los poderes

reaccionarios que obstaculizan dictatorialmente el avance de la sociedad y para replicar a la violencia

reaccionaria. Tampoco descartamos que la vía democrática hacia el socialismo pueda conocer momentos

de violencia. Pero, en tal caso, la violencia será utilizada en defensa de la democracia, en defensa del

derecho de la mayoría, en defensa del sistema plural de libres contrastes, del derecho del pueblo a

extender la democracia política al terreno social, del derecho a edificar libremente una sociedad sin

explotados ni explotadores. El Partido Comunista es, esencialmente, un partido de combate y se estructura

para cumplir su misión tanto en las condiciones de la legalidad democrática como en las de la ilegalidad

impuesta por regímenes tiránicos.» Visto lo anterior, es lícito preguntarse si políticamente es aceptable

que el Gobierno Suárez legalice un partido que se proclama republicano, federalista, que quiere

desmembrar el territorio nacional, legalizar el aborto y que no renuncia, en su caso, a la violencia. Como

no puedo pensar que el Gobierno no se haya enterado de qué va esto del Partido Comunista, he de

concluir que lo ha legalizado a sabiendas. Eso sí: atendiendo sólo a lo que dicen sus Estatutos.

J. M. R. G.

 

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