Autor: Álvarez Álvarez, Carlos Luis (CÁNDIDO) (ARTURO). 
 De ayer a hoy. 
 La legalización     
 
 ABC.    12/04/1977.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 2. 

De ayer a HOY

LA LEGALIZACIÓN

LOS comunistas han sido legalizados al borde de las elecciones, cuando, al igual que los demás partidos,

van a tener que utilizar el «dogmatismo de combate», sin el cual nadie es capaz de batirse. Una cosa es

ser la «vedette» de la clandestinidad, y otra muy distinta el «malo» de la legalidad. Ese «dogmatismo de

combate» al que me refiero será el instinto de clase. Pero, de otra parte, tendrán que hacer frente al

«shock» del miedo que su legalización supone para una buena parte de la sociedad. Otro dato es que los

comunistas han sido legalizados porque es matemáticamente imposible que ganen las elecciones, con

aliados o sin ellos, y porque de paso constituyen, en cuanto su moderación es imprescindible - lo que no

pasa con los partidos de derechas -, un escaparate democrático internacional. La legalidad del «Partido

Comunista» venía a ser la rana de la embarazada para el proyecto de reforma democrática. El Gobierno

estaba obligado a demostrar que su programa «contra» el sistema coactivo del régimen anterior era

penetrante y fecundo. Cierto que vivió un drama de vodevil y quiso empujar a la cama, en el último

minuto de la hora de la verdad, al Tribunal Supremo, acaso porque viese mucha hembra entre las sábanas.

Pero el Tribunal Supremo se contentó con hacer el paseíllo y al final tuvo que ser el Gobierno el que se

portase como un gitano legitimo.

Pensar que los fundamentos del Régimen serian capaces, por su propia virtualidad, de sobrevivir al

Generalísimo, fue un error causado por la prolongada ausencia de debate político, y sublimado por la

constante apelación al conflicto sangriento que engendraron aquellos fundamentos. Aún hoy. los

argumentos más restallantes en contra de la democracia son los del vampirismo mortuorio En lo que

respecta concretamente a los comunistas, que apuren su fiesta. Luego, si les da la gana, que eviten el

comportarse como los nuevos ricos de la política española y que hagan lo posible por no beber en el

frutero. El prejuicio contra ellos en esta sociedad (enunciado «a priori» elevado a verdad innata, a ciencia

pura) fue minuciosamente emparejado al instinto de conservación social. - CANDIDO

 

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