Autor: Contreras, Lorenzo. 
 La convocatoria del pleno, pendiente de la decisión del presidente. 
 Pocas posibilidades de que la legalización del P.C.E. se trate en las cortes     
 
 Informaciones.    19/04/1977.  Página: 1,3. Páginas: 2. Párrafos: 6. 

LA CONVOCATORIA DEL PLENO, PENDIENTE DE LA DECISIÓN DEL PRESIDENTE

Pocas posibilidades de que la legalización del P. C. E. se trate en las Cortes

MADRID, 19 (INFORMACIONES, por Lorenzo Contreras). LA celebración de un Pleno extraordinario

de las Cortes para que el Gobierno exponga las razones que le han movido a legalizar al Partido

Comunista ha sido solicitada por 115 procuradores, en su mayoría sindicales, de Administración Local,

directamente designados por Franco y consejeros nacionales provinciales. Los procuradores se han

basado en el artículo 51 del Reglamento de la Cámara, según el cual el Pleno se reunirá, aparte de cuatro

veces en cada período de sesiones, «siempre que el presidente lo convoque, bien por propia iniciativa,

bien a instancia motivada de cien procuradores».

Las firmas han sido, pues, reunidas. Falta que el señor Fernández-Miranda quiera convocar la sesión

plenaria Si de acuerdo con el Gobierno, estima la oportunidad política de esta convocatoria, los

procuradores tendrán que limitarse a oír un informe, pues el reglamento de las Cortes sólo prevé

limitadísimos debates para aprobar o rechazar enmiendas a proyectos de ley. Además, el Gobierno no es

responsable ante las Cortes, porque así lo dispusieron los legisladores franquistas.

Resulta curioso que para poner en aprietos al Gabinete, los procuradores herederos de la etapa anterior

hayan tenido que apelar a un instrumento reglamentario obsoleto que les reduce al conocido papel de

«convidados de piedra». Desde un punto de vista práctico, más les habría valido recurrir al procedimiento

de las interpelaciones. Por interpelación entiende el reglamento «la petición formulada al Gobierno por un

procurador para que se explique ante la Cámara los motivos y criterios de la actividad política del

Gobierno o de la gestión de sus Departamentos ministeriales». Así consta en el artículo 110 de dicha

normativa. Pero el artículo 115, precisa: «Las interpelaciones no serán objeto de votación

LA PETICIÓN DE PLENO EXTRAORDINARIO DE LAS CORTES

Al «olvidarse» del sistema de interpelaciones y recurrir al procedimiento del Pleno extraordinario, los

procuradores, en su mayoría inspirados por los dirigentes de Alianza Popular, son conscientes de que el

actual reglamento de las Cortes no les permite gran cosa. Si el Pleno se convoca, el único riesgo para el

Gobierno podría consistir en un «pateo» más o menos sonoro de su política. Claro que, si los

procuradores hubiesen optado por la solicitud de interpelación (para ello necesitarían que hubiese un

Pleno ordinario antes de las elecciones, lo cual es dudoso), correrían ellos a su vez el riesgo de verse

adecuadamente replicados ante la opinión del país. Pidiendo el Pleno extraordinario han dado y dan la

sensación de que tratan de organizar un acto preelectoral o electoral, situando sus nombres en una

relación de políticos preocupados por el futuro de la Patria, lo cual, dados los argumentos que esgrimen,

les puede valer ante sectores inmovilistas de la opinión pública.

El Gobierno, por voluntad del franquismo que los procuradores firmantes tratan de perpetuar, sólo es

responsable directamente ante el Jefe del Estado, es decir, ante el Rey, y aquí se acaba la historia.

Otro recurso de los procuradores, también desdeñado por los promotores de la petición que consideramos,

podría haber sido la presencia del titular del Gobierno, señor Suárez, o de alguno de sus ministros, ante la

Comisión de Leyes Fundamentales, donde habrían tenido que responder a las preguntas que se les

formulasen No se comprende bien que, conocedores del Reglamento y hasta con posibilidades de verse

asesorados por el ex procurador señor Fraga (autor, en su día, de un extenso comentario al Reglamento de

las Cortes), hayan preferido el «gran gesto» de solicitar un Pleno extraordinario, con lo cual parecen

haber decidido gastar en salvas toda su pólvora dialéctica. No otra cosa puede ser la solicitud de un Pleno

en el que ni cabe reglamentariamente debatir el tema del P.C.E., ni cabe censurar al Gobierno. Quienes en

etapas de «confortable política» quisieron Cortes de aplauso, amén o silencio, tienen ahora lo que nunca

trataron de cambiar.

 

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