Acotaciones a la sesión de ayer. 
 Ante todo, las cuentas claras     
 
 Ya.    17/03/1967.  Página: 15. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Acotaciones a la sesión de ayer

Ante todo, las cuentas claras

Desde que comenzó a discutirse el proyecto de ley de sistematización y tarifas de los impuestos sobre la renta, el señor Díaz llanos viene pidiendo claridad y sencillez en el texto de los artículos para que lo comprendan, sin duda alguna, los contribuyentes españoles. "Claridad en el texto", pide una y otra vez.

Así también en la mañana de ayer. Sobre todo cuando se redactó el texto del articulo 9." bis, que se refiere a la practica que se seguirá para la desgravación de la base liquidable referente a las familias.

E1 artículo es de una claridad meridiana. Explica magistralmente la fórmula que deben seguir los contribuyentes. Sencillísimo. Verán: "Se practicará deduciendo de la cuota total determinada (conforme al articulo 2.°, el de los tipos de tarifas), la cifra que resulte de aplicar a la cantidad objeto de desgravación el tipo medio de gravamen". Y aclara aún más: "Se entiende por tipo medio de gravamen el resultado de dividir la cuota total, obtenida por aplicación de la escala, por la base liquidable". ¿El lector entiende la operación matemática? Algunos de la Comisión tampoco.

Fue soporífera la sesión de la tarde. Escasa concurrencia. Intervenciones apagadas. Ambiente casi sepulcral, que le hizo recitar al señor Fernández Daza, en una de sus múltiples intervenciones, dos versos de su paisano Espronceda, que, recordó, murió siendo diputado en Cortes: "Ya ni en la paz de los sepulcros creo". Rápido replicó el presidente, señor Salas Pombo: "La Comisión está viva y coleando". Viva, pero apagada.

Largos y comedidos debates sobre la desgravación por Inversiones. Cada vez iban quedando menos procuradores en la sala, conforme se iba haciendo de noche. Pero los interesados en sacar adelante sus enmiendas, sin ceder al cansancio, no se iban.

Menos mal que por el tejado del Palacio de las Cortes parece andar algún espíritu burlón, sin voto, pero con suficiente capacidad de ruido para manifestarse. Ya habí irnos ayer. Hoy se volvió a las andadas. En la sesión de la mañana, cuando se trataba el tema de Imponer Impuestos en la renta de los trabajadores manuales, comenzaron los ruidos que hacen los albañiles en las obras que se realizan sobre la sala. Hubo que ordenar cesaran dichos trabajos.

En la noche, cuando algunos procuradores trataban de modificar tos desgravaciones por inversiones, comenzaron de nuevo los ruidos sospechosos. Cayó cal del techo, y procuradores y periodistas temieron hubiese desprendimientos mayores. Dos días ya de alarmantes ruidos cuando se tratan temas delicados.

¡La circunstancia empieza a hacernos meditar!...

 

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