Una decisión de sentido común     
 
 Pueblo.    11/04/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

UNA DECISION DE SENTIDO COMUN

DESDE estas columnas hemos sostenido, sin eufemismos y por lo derecho, la necesidad de legalización

de todas las fuerzas políticas reales y operantes en la sociedad y, expresamente, de1 Partido Comunista de

España. La legalidad de éste, en efecto, es ya un hecho. Entendíamos desde el principio, y seguimos

entendiendo, que la democracia no era tal si se intentaba parcelarla a discreción o se introducían en su

seno factores ficticios que la desnaturalizaran. Se hubiera retornado a la gran fantasmagoría, al

nacimiento de un sistema herido de muerte desde la cuna. Las realidades sociales, como todas las

realidades, no se inventan ni son susceptibles de reducir a la nada por conveniencia o capricho, sino que

se canalizan y ahorman para que la vida en común no sea un caos.

* El crédito público del Ministerio Suárez se fundamenta precisamente en su sinceridad

democrática, en que sea el pueblo español quien decida libremente entre las plurales opciones legítimas

de la sociedad. Ese supuesto básico queda salvado. La ley de reforma, votada favorablemente por la

gran mayoría de la nación, cobra así su más cabal sentido. La cuestión esencial no consistía en un

mero cambio de las reglas del juego, sino en la creación de unas reglas que permitieran el juego a

todos los españoles. Ese es justamente el espíritu que anima a la Corona, que es un espíritu de

concordia y entendimiento, amparador de todos por igual, sin exclusivismos ni exclusiones, que

llevarían en sí mismo los gérmenes del malestar y la división. ¿Qué fe ni qué nada se iba a tener en

unas leyes que discriminaran a unos ciudadanos de otros, en razón de su ideología o de presunciones o

suposiciones?

* No hay, en la legalización del Partido Comunista, ninguna suerte de arbitrariedad. Viceversa: obedece

al más estricto y escrupuloso sentido de la legalidad. Formal y jurídicamente, en los estatutos presentados

por los comunistas no se aprecian indicios de ilicitud penal.

Meterse en el terreno de las suposiciones sería salirse de la ciencia del derecho y entrar, con los ojos de la

pasión, en el más puro de los subjetivismos, en la cábala y en la magia. Es decir, apartarse del rigor y la

seriedad. Se optó, como era de cajón, por la disciplina de los cauces legales, y a partir de ahí, se tomó la

decisión política.

* Decisión política, por lo demás, de puro sentido común. No reconocer legalmente al Partido

Comunista, ¿a qué conducía? Por lo pronto, a la ingenuidad de cerrar los ojos ante la evidencia de la

realidad. Luego, a complicar innecesariamente todo el proceso democrático en marcha, a mutilarlo

gravemente. En la hora de las superaciones no se iba a empezar por las discriminaciones, y encima sin el

más leve apoyo legal. La decisión gubernamental ha sido, pues, políticamente oportuna y jurídicamente

ceñida a derecho.

* En cuanto al Partido Comunista, nosotros no entramos en ningún juicio de valor. Lejos de nosotros las

famosas presunciones. Será un partido tan legal como el que más. Las descalificaciones de los partidos

vendrán dadas por las sentencias de los tribunales, a tenor de conducta y comportamientos. Y en cuanto al

peso específico de cada uno, que hablen las urnas.

* Es natural, por otra parte, que en el pluralismo democrático prevalezcan las críticas y los juicios

encontrados y hasta duramente enconados de los partidos entre sí. Pues claro está. Pero eso es una vez

establecida la legalidad para todos. La presión partidista está fuera de razón,

en cambio, cuando se ejercita sobre el Gobierno para que éste proceda, no con arreglo a equidad, sino a

conveniencia de quien presiona. Las pugnas políticas, al terreno electoral.

* Lo que sí es obligación de todos, conseguida la igualdad de oportunidades políticas e ideológicas, es el

respeto al sistema democrático y a la forma que lo ampara, la Monarquía; no enturbiar o extorsionar la

paz social, agravando una situación económica ya grave de suyo. Corresponde a los partidos po1íticos

proceder con responsabilidad. No chafar esta nueva oportunidad histórica. No ignora el Partido

Comunista que las mayores dosis de suspicacia, en este aspecto, se vencen por su lado. Tendrá que ser el

propio Partido Comunista el que desvanezca esta imagen.

 

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