Autor: Cavero, José. 
   A favor de la legalización, pero no del comunismo     
 
 Arriba.    14/04/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

Política

A FAVOR DE LA LEGALIZACIÓN, PERO NO DEL COMUNISMO

LOS tiempos vuelan... - oh descubrimiento - y los tiempos preelectorales se apresuran a menguar. Por

fortuna, una buena campaña informativa desde la pequeña pantalla puede suplir, con creces, cualquier

desinformación, por ancha y profunda que sea. Porque, a dos meses de distancia - según todos los

vaticinios - no deja de resultar sorprendente que nos hallemos, poco más o menos, con los mismos datos

por cubrir que hace cuatro: a saber, cuáles son las opciones en liza, y cuáles son las notas distintivas, los

programas, las aspiraciones y promesas de cada una de ellas. El centro, el grueso, amplio centro, parece

que finalmente tiende a estabilizarse, y que por último, podrá poner en orden a sus líderes, sus siglas y sus

listas de candidatos.

Pero este desentrenamiento de la política, que tal cantidad de sobresaltos ha proporcionado en los últimos

tiempos, está favoreciendo muy poco el que se aclaren posturas. Y me referiré, más concretamente, a una

sola de las posturas sometidas a polémica y a debate público. La campaña previa a la legalización del

Partido Comunista, acaso hizo aparecer ante el país a prácticamente la generalidad de los partidos

políticos a favor. Y pudieron aparecer estos partidos democráticos, acaso, decididamente procomunistas,

al manifestarse partidarios de que se concedieran las mismas armas que a sí mismos a un partido ilegal y

clandestino, cuando no perseguido, durante cuarenta años. La imagen de «compañeros de viaje», por

utilizar una terminología muchos años utilizada, y consiguientemente comprensible para todos, tiene la

misma realidad - o sea, nula - que la tuvo ese chishé que sirvió para colgar sambenitos durante muchos

lustros. Que alguien se manifieste favorable a que su compañero, vecino o compatriota, tenga un lugar en

el sol, y un lugar en el que pueda expresar sus ideas y blandir sus argumentos, no significa

necesariamente que comulgue con esas ideas de ese compañero, vecino o compatriota. Dicho de otra

forma: los liberales, los democristianos, los socialdemócratas que en los últimos meses apoyaron cuantas

iniciativas y llamamientos Se hicieron en favor de la legalización del Partido Comunista, no son

comunistas. No tienen nada de esa ideología. Es más: consideraban, lisa y llanamente, que no podían

acceder a una campaña electoral en la que se van a atacar y a contraatacar las ideas rivales, si quienes son

depositarios y exponentes de tales ideas seguían sin poderse defender públicamente. Justamente para

poder hacer, ahora, inmediatamente, pública manifestación de su anticomunismo, han sido partidarios

decididos de la legalización del «pecé».

Y ahora sí. Una vez legalizado el PCE y el PSUC, estos partidos y sus ideas van a ser, con todas las

probabilidades, vapuleados por los restantes. Y va a quedar de manifiesto que - las encuestas, la simple

constatación y sobre todo las elecciones darán fe de ello - el pueblo español, mayoritariamente, no es

propecé.

Pero a cara descubierta, en igualdad de oportunidades, y sin ventajas.

José CAVERO

 

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