Autor: Apostua, Luis. 
 Jornada española. 
 La carta     
 
 Ya.    14/04/1977.  Página: 13. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Pág. 13. ya

Jornada española

LA CARTA

ALGUNOS capitanes generales de las regiones militares del Ejército de Tierra han vuelto a sus destinos.

Han dejado en manos del presidente Suárez una carta, cuyo texto completo se desconoce, aunque en

círculos fidedignos y bien informados se la califica de "muy dura". Pero, al menos de momento, ahí se ha

detenido la cosa.

Si la carta, como es presumible, sigue la línea de los acuerdos del Consejo Superior del Ejército, éste

manifiesta su repulsa por la legalización del PCE, pero ante el hecho consumado lo aceptan

patrióticamente. Es lo que hace suponer a los observadores que, por parte del Ejército, la situación está ya

explicitada y en vías de solución.

En la Marina el problema tiene otro aspecto. En primer lugar, la dimisión del almirante Pita como

ministro de] ramo viene predeterminada no sólo por una decisión personal - era el último ministro de don

Luis Carrero -, sino por una actitud uniforme de los altos mandos navales en rechazo de la legalización

del Partido Comunista de España y de la forma en que se ha realizado. También se indica como otra cansa

colaboradora en su dimisión divergencias de criterio, sobre tema» organizativos, con el vicepresidente del

Gobierno, teniente general Gutiérrez Mellado.

Aunque los militares que han participado en estos hechos no lo quieran, su posición tiene un claro

aprovechamiento político, que va directamente en favor de las tesis de Alianza Popular. Indudablemente,

los almirantes y tenientes generales han hecho su trabajo en función de criterios castrenses, pero no es

menos evidente que se ha transformado en una operación política que afecta al propio presidente Suárez y

que, al decir de algunas informaciones parciales, han provocado serias dudas en algunos ministros civiles.

No obstante, ciertos indicios de ayer a última hora hacían pronosticar que el presidente Suárez volvía a

tener control sobre la situación política de su propio Gobierno. Aún no hay datos para ir más allá en

afirmaciones políticas.

EL análisis de estos hechos, por el contrario, permite ir un poco más allá. Lo que se ha puesto en juego es

el propio proceso electoral y el margen de maniobra del propio presidente Suárez. El hecho de que aún no

haya surgido una formación de verdadero centro político - cosa que puede ocurrir hoy jueves -, unido a

las indefiniciones de buena parte de los ministros, hace que la operación electoral se pueda ventilar entre

extremos muy contrapuestos. Como en tantas cosas, la factura más pesada viene firmada por el tiempo

perdido. Si en estos momentos el panorama español tuviese una verdadera formación electoral de centro y

no una increíble grillera de ambiciones, estaríamos todos mucho más tranquilos.

Luis APOSTUA

 

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