Autor: VARELA. 
   Un flaco servicio al gobierno     
 
 El Alcázar.    14/04/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 2. 

La balanza

UN FLACO SERVICIO AL GOBIERNO

Contra la opinión de algunos medios informativos los hechos que ayer sembraron la inquietud entre la

clase política y la élite financiera no fueron hechos aislados. A la dimisión del ministro Pita da Veiga ha

seguido la del subsecretario de la Marina Mercante, Amador Franco, y la del gobernador civil de

Palencia, José María Rabanera. Existen más tensiones y pudieran haberse producido dimisiones en cadena

si el buen criterio y la cordura, o lo que es lo mismo el amor a España no estuviera en el corazón de

muchos españoles, militares y civiles. Esto hay que decirlo así, aunque le duela a don José Ramón Alonso

director de un periódico público y jefe de un partido político, que ayer acusaba desde el diario Pueblo

bajo el seudónimo de "tres estrellas" a un periódico de Madrid de incitar a la rebelión. Un periodista que

es además —y así se explica— presidente de un sindicato "vertical" colaborador fijo de la ex-prensa y

radio del Movimiento, procurador en Cortes, colaborador de Radio Nacional y director de Pueblo, todos

ellos cargos retribuidos por el Gobierno, muy bien retribuidos; que un periodista se atreva a acusar de

sedición a un diario que lo único que ha hecho es informar, informar con fuentes de crédito, con noticias

altamente confirmadas, no puede producir otra cosa que pena. Pero el tema no es José Ramón Alonso,

cuya dirección en Pueblo, diario público, debería ser altamente incompatible, no solamente con su cargo

de jefe de un partido político, sino con otros muchos cargos remunerados. La situación es otra. La

situación planteada con la legalización del P.C.E. ha puesto de relieve una vez más lo que en Estados

Unidos se conoce como "persuasión clandestina". Efectivamente, distintos medios informativos —entre

los que está "Pueblo"— y algunos grupos políticos, entre ellos los Democristianos y, en especial,

¡sorpresa! el señor Alvarez Miranda que ya toquetea con sus manos una cartera de ministro para después

del verano—; distintos medios informativos y algunos grupos políticos obedeciendo, ó no, consignas se

han apresurado en sus apreciaciones en torno al grave problema que atravesó el martes y aún ayer el país.

Ha querido hacer un servicio al Gobierno, servicio al que la opinión pública está acostumbrada, y lo que

han hecho es un flaco servicio. El problema de ayer, el problema de las dimisiones, aunque no le haya

gustado al Gobierno o a los citados medios que le apoyan, fue noticia aquí y en todo el mundo. Y la

situación, a la vista está, desborda incluso al Gobierno. Porque está claro que el Gobierno —sus

hombres—es interino, y la Institución Militar está por encima de las interinidades.

El triste espectáculo de algunos medios informativos y de algunos políticos queriendo hacer las veces de

"persuasión clandestina" descalifica a unos y a otros. Pero sobre todo a aquellos que quieren presentarse

ante el electorado como demócratas.

VARELA

P.D— A pesar de todo la vida sigue. Se da como seguro que el nuevo gobernador civil de Barcelona será

el subsecretario de la Presidencia, señor Ortiz. Si fuera así, que me perdone el director de Pueblo, también

se confirmaría otra noticia adelantada por el Alcázar hace más de un mes. Mala suerte. Es que,

decididamente, no se puede estar en tantos sitios a un tiempo.

 

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