Autor: Otero, Francisco Luis. 
 Ecos de la legalización del P.C.E.. 
 Roma: El hecho político más relevante después de la muerte de Franco     
 
 ABC.    13/04/1977.  Página: 12. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

• ROMA: El hecho político más relevante después de la muerte de Franco

Roma, 12. La legalización del «Partido Comunista» en España y sus ecos iniciales son recogidos por la

Prensa de este país con diversidad de tratamiento tipográfico. En general, no se muestra extrañeza alguna

ante la medida, la cual se considera —para alguno se trata del hecho político más relevante después de la

muerte de Franco— como la llave que abre el camino a las elecciones generales y confirma la

credibilidad en las intenciones democráticas del Gobierno Suárez.

En crónicas fechadas en Madrid es unánime, al respecto, la cita de ABC, al que se considera aquí —al

menos así puede deducirse de las informaciones— como el único órgano de opinión decididamente

adverso al «placet» del Gobierno. De entre las manifestaciones de los personajes políticos, en ninguno de

los periódicos faltan las de Fraga, con variada extensión.

Asimismo se da como inminente, sólo a falta de las formalidades burocráticas, el regreso de Dolores

Ibarruri a Madrid, aspirante ya a un puesto en las próximas Cortes. En este sentido, se especula con una

real o supuesta diversidad de matiz entre La Pasionaria y Santiago Carrillo, al que se considera menos

ortodoxo con relación a las directrices de Moscú.

El prosocialista «La República» publica un resumen de agencias donde las palabras de Fraga son

apostilladas con estas otras: «Un comentario duro, pero que se corresponde con una parte de la opinión

existente en el país.»

«II Tempo», de tendencia derechista, flanquea las noticias de Madrid con un artículo de Gino Agnese, que

termina así: «La Pasionaria —se hace necesario no olvidarlo— es un poco «el otro rostro» del

comunismo español. Lo veremos cuando llegue a Madrid, ejerciendo una notable influencia sobre los cien

mil (según Carrillo) españoles adheridos al «P. C.». — Francisco L. OTERO.

 

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