Autor: Izquierdo Ferigüela, Antonio. 
   Otra vez Fraga     
 
 El Alcázar.    14/02/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

OTRA VEZ FRAGA

Pocas veces habrá sido tan preciso, tan concreto y exacto Manuel Fraga Iribarne. Si llevo a una síntesis su

dictamen último ("Reforma y Negociación", "ABC", 12 de febrero) creo que, efectivamente, la clave del

futuro reside en la generosidad y en la habilidad con que se negocie para salvar lo que es común a todos.

Lo que tenemos en depósito. Estos es: España. El ex ministro no es una caja de sorpresas. Es un

intelectual que discute de ordinario con el hombre de Estado. Lo dijo mejor que nadie José Antonio: el

método del político es la fe; el del intelectual, la duda. Estamos, sin embargo, en un tiempo en el que no

se puede dudar, en el que no es licita esa actitud porque están en juego cosas tan decisivas como las que el

propio Fraga Iribarne señala a lo largo de su admirable articulo: la sagrada unidad de España, el imperio

de la ley y la suerte de todo un pueblo.

Seria tan fácil como inútil rebatir los argumentos del político que el sábado escribía en "ABC" con otros

anteriores que, en rigor, no sé si corresponden al hombre de Estado o al profesor universitario. Tengo la

impresión de que todos, absolutamente todos, tenemos el deber irrenunciable de ponernos de acuerdo

frente a quienes desde unas propensiones ideológicas clarísimas y determinadas, aspiran a la destrucción

del Estado y a la fragmentación de España. De ahí que entiendan que Fraga Iribarne ha hecho una

convocatoria de unidad y no un aviso para la dispersión. Esa es su grave responsabilidad. Si el político se

sobrepone sobre otras instancias y clama por la unidad de España, por la fortaleza del Estado, por el

respeto a la ley y por la permanencia de cuanto fue útil, no tengo inconveniente en decirle en corto y por

derecho: apriete ahí, que ese es el camino. Luego se discutirá lo demás.

En 1962, Manuel Fraga Iribarne formó parte del Gobierno del Caudillo. Era una esperanza: la esperanza

de que se podía evolucionar hacia la libertad ordenada hacia la libertad clásica, hacia la libertad civilizada

sin necesidad de escuchar el guirigay de Munich. En 1969, vimos salir a Fraga Iribarne del Gobierno del

Caudillo y algunos españoles, entre los que me cuento, le dirigimos palabras de fe, de esperanza y de

amistad. En 1976, llegó de nuevo, con ímpetu, fortaleza y nos sorprendió por la forma en que trataba lo

que parecía sagrado e irrenunciable y por el desdén con que desechaba lo que él mismo había defendido

en otros tiempos. El sábado volvía a encontrar al político que admiro, y de alguna manera, entré en la

negociación al identificarme con su tesis, con sus criterios, porque, con perdón, también eran los míos y

hablan sido expuestos, con menos resonancia, claro está, al correr de los días en esta modesta columna.

Creo que fui uno de los que puso en circulación la frase de que "cualquier tiempo pasado fue peor", que

era un dictamen de Ismael Herráiz. La utilicé muchas veces porque soy lo menos parecido a un

reaccionario y por eso me alegra que Manuel Fraga Iribarne determine esa posición estática bajo la

definición que contiene el verso de un poeta romántico. Si Fraga Iribarne se ha decidido, no desdeñará a

nadie ni a nada que pueda ser útil en esta hora en que España tiene al enemigo frente a sí. Esto es:

negociará, sumará, convocará. Tres verbos imprescindibles para conjugar en presente de indicativo el

tiempo actual. No creo que se trate de una declaración circunstancial. Fraga Iribarne ha vuelto a ser Fraga

Iribarne. Y me alegro. Quizás haya llegado a esa reconsideración última, de algún modo patética, cuando

ve al Gobierno, al Estado y a España, desde la plaza pública. Cuando ve todo eso en trance de rendición y

no de negociación. Cuando asiste al arriar de las más hermosas banderas de esperanza colectivas y al

despliegue de banderas y símbolos que nos fueron adversos o extraños.

Ojalá el profesor universitario deje por una temporada de discutir con el político. Ojalá Fraga Iribarne sea

una realidad negociadora en cuyo entorno quepan todas las fuerzas que tengan por denominador común a

España. Será el primero en celebrarlo.

Antonio IZQUIERDO

Alcázar 14/02/1977

 

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