Autor: Cortezo, Jaime. 
   Ante la legalización del Partido Comunista     
 
 Ya.    13/04/1977.  Página: 7,8. Páginas: 2. Párrafos: 7. 

ANTE LA LEGALIZACION DEL PARTIDO COMUNISTA

LA existencia de conjunistas en España y el que éstos se hubiesen asociado—todo lo ilegalmente que se

quiera—es una realidad sociológica que no se puede ignorar. Por ello (y de acuerdo con la filosofía

institucionalista que profesamos los demócratacristianos) la reciente resolución del Gobierno por la que se

legaliza al Parüdo Comunista de España me parece justa, pues se limita a que el Estado reconoce la

voluntad de un grupo de ciudadanos, al igual que ha hecho con los que defendemos otras ideologías.

DESDE el punto de vista político, también la estimo conveniente, ya que permitirá a ese partido

participar en las elecciones en régimen de igualdad con los demás partidos legalizados, convirtiendo a la

próxima consulta electoral en un verdadero elemento clarificador de las distintas opciones políticas y de

la importancia numérica de los que las apoyan. Aspecto clarificador y cuantificador indispe n s a b 1 e

después de los últimos cuarenta años.

PERO no pretendo insistir más sobre la anterior temática, por haberse hablado y escrito mucho de ella en

los últimos días, sino que prefiero hacer algunas consideraciones sobre este acontecimiento desde la

perspectiva de militante de Izquierda Democrática.

EN nuestras relaciones con el PC durante la época de clandestinidad, y posteriormente en las de tolerancia

y legalización de algunos de nuestros partidos, teníamos siempre presente la discriminación y mayor

represión que sufrían los comunistas, creándose en nosotros un cierto complejo que nos llevaba a un trato

especial con ellos. No es que el franquismo no haya represaliado a sus otros oponentes; pero es indudable

que los comunistas fueron de los que más padecieron, aunque las otras familias políticas también suf

rieron graves consecuencias (piénsese, entre los demócratacristianos, en los miembros del Partido

Nacionalista Vasco).

AHORA, con la amnistía y la legalización de su partido", nuestras relaciones varia r á n sustancialmente.

No queremos una lucha política considerando a los otros partidos políticos como enemigos, pero sí como

adversarios. Adversa r i o s serán todos los que participen en candidaturas distintas a las en que nosotros

figuremos. Esto es lógico, pues nos vamos a disputar, en buena lid, los votos de los electores.

NO obstante, siempre tendremos presente las vivencias adquiridas con todas las personas de la oposición

democrática durante los largos años de nuestra lucha por la libertad y la democracia, en los que nos

hemos esforzado, codo con codo, con miembros de familias políticas muy diversas, y confío que a ellos

les suceda lo mismo respecto de nosotros. Este talante será muy conveniente durante la campaña electoral

y beneficiará, en consecuencia, a España.

MUCHO se ha censurado al Partido Comunista de España su falta de vocación democrática. Yo no soy

quién para juzgarla en este momento a causa de su reciente clandestinidad y lucha; pero este futuro —que

ahora se abre será la gran ocasión que tendía para patentizar esa vocación, adverándola con su

comportamiento a la luz pública en las numerosas ocasiones que se han de presentar. Los debates en

las Cortes para la redacción de la nueva Constitución y las actitudes que adopten a través de Comisiones

Obreras durante el período de transición pueden ser aspectos muy elocuentes para verificar el significado

que en España tiene el eurocomunismo que vienen proclamando. Con base en la historia y en las

experiencias en otros países, existen reticencias sobre la sinceridad democrática de los comunistas; pero

nuestro modo de enjuiciarlos a este respecto no debe diferir del de otras fuerzas políticas, del otro lado del

espectro político, que no se han caracterizado precisamente por su democracia, y en algunos casos sí por

su violencia o tolerancia de lo que sucedía.

Jaime CORTEZO

 

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