Anticomunismo     
 
 Ya.    14/04/1977.  Página: 7,8. Páginas: 2. Párrafos: 6. 

ANTICOMUNISMO

COMO hemos escrito más arriba, ante la legalización del Partido Comunista de España es más importante

atender a I» esencia del ideario de dicho partido y a sus prácticas políticas que a las tormentas anecdóticas

provocadas en las últimas fechas. Ninguna o casi ninguna de las negaciones doctrinales sobre el

comunismo ha dejado de tener vigencia, incluidas las palabras admonitorias de muchos Papas, entre ellos

Pío XI. En el caso particular de España, a las prevenciones doctrinales hay que añadir una larga historia

sindical, política y revolucionaria que es insensato desconocer. En nuestro país, los comunistas siempre se

han conducido con arreglo a pretensiones revolucionarias que se refuerzan con el hecho de que sus más

visibles directivos pertenecen a nuestra triste época de les años treinta, en que este país se enzarzó en una

cruel guerra civil. No es el problema de "resucitar" la guerra y su sangre con afanes electorales, sino de

contemplar el hecho de que el comunismo pretende hacernos creer que ha cambiado. Ellos no desmienten

su historia, entre otras cosas porque están gobernados por los mismos que la hicieron; pero insisten

tenazmente en presentar una imagen democrática y pacifica que es conocida con el nombre de

"eurocomunismo". Es llegada la hora de preguntarnos por la esencia de esta versión del comunismo

circulada en 1977.

QUE sepamos, en ningún país han ayudado a establecer o consolidar una democracia. Es más, califican

peyorativamente las formas democráticas de la Europa Occidental llamándolas "democracias formales" y

contraponiéndolas al concepto de "democracias populares". Por aquí podemos ver una parte del

comunismo aún oculto.

EX "la España de hoy, al hablar de democracia nos referimos especialmente a un régimen donde el valor

primordial es el respeto a la persona humana y el respeto a su libertad de asociarse, de manifestarse, de

organizarse. ¿Existe ese respeto en la ideología comunista? De ninguna manera. Para el comunismo, la

persona humana y sus libertades constituyen un producto subordinado a la planificación colectiva; a

pretexto de la cual dichas libertades personales son abolidas porque suponen una disfunción respecto a lo

que exige el Estado colectivista. A partir de esa concepción, un régimen comunista no puede conceder

libertades sin negarse a sí mismo. Puede tratar de respetar una cierta fachada electoral, pero no el

intrínseco respeto a la persona, sobre todo a la persona que quiera vivir fuera de los parámetros

comunistas.

De ahí se deduce que el comunismo, incluso en su versión "euro", tiene que reglamentar la sociedad de

forma muy rígida, porque sí no, ésta se le escapa de sus redes. El más palpable ejemplo lo tenemos en la

organización interna de nuestro "eurocomunismo" particular. Nunca la directiva del PCE ha puesto a

debate y votación sus propios cargos entre sus afiliados ni nunca ha discutido los objetivos políticos que

él mismo se atribuye. Nuestros "eurocomunistas" siguen siendo jerárquicos, piramidales y cerrados. Es

decir, estalinistas, que es la forma natural del comunismo.

POR consiguiente, la legalización del PCE es un acto de prudencia política, no un convencimiento de que

la ideología, método y fines del comunismo, hayan cambiado ni vayan a cambiar. En sus propias filas

tendrán las primeras dificultades. Especialmente entre la gente joven, han reclutado muchos simpatizantes

y miembros porque los creen un partido democrático. Pronto se convencerán de que un partido que no

tiene democracia interna no la puede imponer al exterior, por la sencilla razón de que nadie da lo que no

tiene.

 

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