Autor: ;Garrote, Miguel. 
   Luna de miel de un cura comunista     
 
 Pueblo.    19/11/1976.  Páginas: 2. Párrafos: 40. 

19 de noviembre de 1976

CON EL MATRIMONIO

GARCIA

SALVE EN GRANADA

LUNA DE MIEL

UN CURA COMUNISTA

(Enviados especiales)

Lino VELASCO

y

Miguel GARROTE

ELLA ES ATEA, PERO EL NO Y SE

• «Nunca fui anticomunista, pero tuve miedo al comunismo»

• «El trotskismo es brillante, y entusiasma, pero a la larga

es panfletario»

Las manos siempre juntas, las miradas a los ojos. Y al filo de la charla de hoy, enhebrados, los retazos del

pasado, una historia de cinco años y medio de cárcel, de persecuciones, de libros. de trabajos en las obras,

de amor. Y las manos de Paco, grandes, de misas, tecla y carretilla, jugando con las de Isabel, de puño

firme y pequeño...

DESTINO: GRANADA

A las ocho y cuarto de la mañana llega puntual a la estación granadina el tren procedente de Madrid. Casi

los primeros en descender, Paco e Isabel aparecen, con gesto de cansancio y la mirada fatigada. Han

viajado en segunda. Buscan por el andén a unos familiares de Isabel que hicieron el trayecto en primera.

Una maleta roja, una bolsa mal cerrada, la máquina de escribir...; es el único equipaje que portan entre el

frío de nieblas y hora temprana..

(Año 1930: en Farlete (Los Monegros) Zaragoza, nace García Salve en un cuartel de la Guardia Civil,

donde su padre prestaba servicio. «Mi padre fue analfabeto hasta que hizo la "mili"; mi madre estaba

sirviendo. Eramos una típica familia humilde...» El padre fue trasladado a diversos cuarteles, y el 5 de

octubre de 1934. en los sucesos revolucionarios, le pilla en Uncastillo. El cuartel es asaltado por los

anarquistas y el padre es fusilado. «Yo estaba presente cuando le fusilaron, aunque tengo el recuerdo muy

difuso.»)

Charlamos en el andén, mientras que abandonamos la estación...

—Precisamente ahora estoy escribiendo un libro sobre mi vida. Durante estos días de tranquilidad quiero

aprovechar y escribir lo que pueda.

(Con su madre, viuda, y una hermana estuvo hasta los siete años en Villacidalar. Luego a Bilbao. Su tío

—U. G. T.— fue preso y condenado a muerte. En Bilbao, la vida de la familia es de pobreza. Su escuela

estaba en el barrio chino. «Yo era un típico chaval de barrio, pero tuve la suerte de ser listo, espabilado.»

Su madre tiene que trabajar. A los diez años García Salve entra con beca en el colegio de los jesuítas de

Indauchu. «Mi vida era de contrastes: en el barrio era un chico corriente aunque algo tímido, que tomaba

mis chiquitos: en el colegio era de comunión diaria y con amigos ricos, cuyo chófer me iba a buscar a

casa. Aquello me quitaba complejos...»).

En el coche de Garrote nos dirigimos a desayunar. Se mantiene el frio...

(A los dieciocho años acaba, en Valladolid, séptimo y reválida. Se mete jesuita. «¿Motivos? Muchos. Era

y soy idealista. Veía que había que transformar el mundo; era un utópico; quería ir a China... Andaba con

chicas y eso era una suerte, no un delito.» Su madre quería — «mi vocación costó un disgusto» que se

metise en un banco "En mi familia eran católicos, pero no eclesiales.»)

Café, pan tostado No toman, una copa de anís» aunque ei frío —Isabel se arrebuja contra Paco— casi lo

imponga. El velador se llena de palabras, siempre con las manos unidas.

(Comienzan para él los dos años de noviciado Rezos —"lo cumplia todo»fervores... «Entonces yo era un

apasionado de la lectura... En los jesuítas había libertad... y mucho dinero, íbamos a las tiendas y nos

llevábamos la ropa que queríamos. Yo siempre me iba a las baratas, en las que no había cuenta.» Fue a

París. Vivió la noche, la bohemia. Hizo reportajes: comía pan y leche. Después del noviciado hizo otros

dos años de priorado. Luego, tres de Filosofía Escolástica y tres de Magisterio. Por último, cuatro de

Teologia

«me ordené al acabar tercero»— y uno de tercera aprobación «Llevé bien los estudios. Comencé a darme

cuenta de interioridades de los jesuitas. Entonces era como un rebelde epitelial. Organizaba huelgas para

no comer angulas...» Empezó a escribir libros.)

Los recuerdos continúan apareciendo. Paco —vaqueros, botas, jersey, anorak— se recrea en ellos. Isabel,

aunque se lo sabe, escucha.

(El primer destino Tue en Deusto «Yo sentía inquietudes sociales, pero periféricas. A los jesuítas

"progres" los mandaban a Venezuela.» Escribió mucho, sobre todo sobre yoga y espiritualidad juvenil

«Recuerdo un libro, "El pez". No invitaba a vivir en rebeldía, pero sí a vivir en libertad.» Daba clases de

Sociología. Tenía dos emisiones por Radio Popular. Predicaba; daba ejercicios por radio. Recibía

doscientas cartas diarias. «El primer lio gordo lo tuve ton un sermón que di en la residencia de Bilbao.

Me metí con los Ibarra, estando toda la burquesía presente. Se armó el follón, claro.»)

Isabel —vaqueros verdes, verde el jersey, zapatos deportivos, abrigo largo que casi la tapa—, mira y

sonríe. Han saltado sobre el mármol los libros. Surgen títulos: «Cristianismo para hombres sinceros»,

«Hombrelucha» y «Una chica al este del sol»—libros de la chabola—. "EI amargo»...

Va a salir una novela, «vigilesca». No es buena, pero gustará; se llama «Carne de paredón» y la tengo en

capilla desde el año setenta. Otra será «Un enero para todas las sangres». Hay otros libros que no me han

dejado pasar. Y preparo otro libro con cosas del Che...

(No pudo continuar en Bilbao y fue a Tudela. y a Zaragoza, estando en la revista «Hechos y Dichos» en la

que «había muchos vetos». De ahí «los jesuitas se portaron bien conmigo» a San Sebastián. Más libros.

«Allí empecé a madurar las cosas, al ver que la Companía estaba muy ligada al capitalismo. Fui a Roma a

hablar con Arrupe, a decirle que. si no cambiaba la Com pañía, me marchaba. Entonces yo todavía no

hablaba de lucha de clases, pero apoya ba a los pobres.» Arrupe decía que había que luchar desde dentro.

Volvió a San Sebastián. El 31 de enero de 1968 saldría de allí definitivamente «—no dejé ni un solo

papel»— sin decir nada. García Salve se había terminado para la Compañía de Jesús.)

Granada se había abierto en paseos y en visitas. Isabel tiene familia por algunos pueblos de los

alrededores. Andan; ven gentes. Al día siguiente van a salir hacia el pueblo, en donde quieren pasar diez

días tranquilos y solitarios. Están recién casados...

(Recibe una carta del provincial. Sigue ligado a algunos jesuítas. No responde a las cartas. «Oficialmente

dejaría de ser jesuíta un año y medio después.» No pertenecía a Diócesis alguna —«sí, estaba de cura

vago» y viro para Madrid para pasar más inadvertido». Así llego al trabajo en la construcción. «En muy

poco tiempo se aprende mucho de la explotación. Fueron dos años de noviciado en la const r u cción, con

unas enormes dificultades físicas en el tra

bajo. . .».)

LA ALHAMBRA, DE LA MANO

Los paseos, las veredas, hacen frondoso al amor. La pareja deambula enlazada; se mira a los ojos. Se

estampa algún beso por la arbólela perdida. La Alhambra, la Alcazaba «Dale limosna, mujer, que no hay

en la vida nada como la pena ríe ser ciego en Granada», había dicho F. A. de Icaza para que la gente lo

viera—, el Generalife, el Patio de los Leones...

«En América o África estaría en la guerrilla; aquí no»

• «La transición hacia la democracia es un proceso irreversible»

«Estoy escribiendo un libro sobre mi vida»

comenzaron una nueva etapa en su vida cuando el sábano pasado, en ceremonia de asistencia reducida,

con vigilancia ampliada, se dijeron «sí» en una iglesia de Villaamil. Y ellos desenvolvieron los puños

para enlazarse las manos. Luego, cuando lo celebraron, más de un millar de personas festejaron con

sinfonía de puño, a golpe de slogans, la boda.

Y las palabras —Sánchez Montero, Camacho, Lobato...—, y las esencias de Paco Umbral, las presencias

de María Cuadra, las potencias de Paco Rabal... Ellos, cuando salían apresurados del local, que sería

desalojado por la Policía, entre canciones y algún temor, con el paso rápido, subieron con este redactor

al coche de mi compañero Garrote. Y les llevamos a su casa del barrio del Pilar, en la calle Monforte de

Lemos. Comenzaba así su luna de miel, de la que nosotros íbamos a ser testigos. Al día siguiente, por la

noche, salían en tren con dirección a Granada... Francisco García Salve se había casado con Isabel Ruiz

de Valdivia.

El ex jesuita, aquel cura obrero, se había secularizado este mes de octubre, a sus cuarenta y seis años,

cuando llevaba desde mayo en el Partido Comunista de España. Isabel, profesora, licenciada en literatura

hispánica —«ahora estoy en paro»—, veintiséis años, tenía una mílitancia más antigua que la de su

marido en cuatro años.

(El 2 de febrero de 1968 empezó el cura Paco a trabajar como peón —«no podía con los sacos»— de la

construcción. «Me agotaba. Tenía fiebre, dolores, pero quería aguantar. Me salieron callos. Aún no

conocía nada del mundo obrero... En la obra se enteraron de que era cura porque predicaba... Mi ilusión

ya era transformar. Comencé a conocer a las Comisiones Obreras...» También traducía a Gorki. Cambió

de obra —«era una esclavitud»—, le despidieron. Volvió. Ya era el cura Paco de la construcción.

«Empecé a meterme en comisiones. Hicimos más huelgas... Trece veces en la cárcel. En períodos de dos

años y medio —cuando el 1001—, seis veces por dos meses, en tres ocasiones un mes, y una vez quince

días. En total, cinco años y medio encarcelado. Ese tiempo no se hace tan duro como si fuera seguido...")

El recorrido es largo. Queda tiempo para la charla. Después, Granada otra vez, hasta que salgan para el

pueblo cercano. Se habla de la evolución ideológica:

—Nunca fui anticomunista, pero tuve miedo al comunismo. En Carabanchel conocí a algunos comunistas

y vi que no se tragaban a nadie. En la cárcel, a veces, se pasa de la simpatía personal a la ideológica. Y

pasé de curaobrero a obrerocura. La lucha me ocupaba y fui llegando al secretariado de Comisiones.

Conocí a Camacho, Ariza. Discutiendo fui evolucionando. En mis comienzos fui algo trotskista. Es muy

brillante y entusiasma, pero, a la larga, es algo panfletario. Evolucioné, y veo al Partido Comunista

Español sensato y equilibrado. Es moderado en la táctica. Va de la libertad conquis t a da a la

conquistable.

—Un rotundo sí al Eurocomunismo, claro.

—Claro. Nosotros vamos paso a paso y ese es un medio táctico. El capitalismo tiene una enorme

capacidad de absorción y estamos en Europa; eso no se puede olvidar. Admitimos el diálogo con la

patronal; yo no me he pasado al revisionismo. En América o África estaría en la guerrilla; aquí no.

(Habla de cuando fue agredido por un grupo de Guerrilleros de Cristo Rey y recibió golpes que le

desfiguraron. «En otra ocasión, la Policía me cogió haciendo una pintada. Recibí golpes en todo el

cuerpo; acabé lleno de sangre y heridas, con La mandíbula desencaj a d a. Creí que me moría. No

respiraba...» Cuenta que ha sido provocado. Rememora las persecuciones y los escondites, como cuando

pasó mas de un día metido en un sótano. Ha visitado las prisiones de Carabanchel y de Zamora. Ha estado

en huelga de hambre. «En la cárcel, aunque se termina muy mal físicamente, yo me he mantenido bien.

He hecho gimnasia, yoga, he estudiado mucho, porque soy de poco dormir. Derecho lo estudié de ese

modo, menos tres asignaturas que me quedan. Y leí mucha novela y economía..., la cárcel es la beca del

T. O. P.»

DIEZ DIAS SOLOS

Granada capital se ha terminado. Al fin, la pareja se dirige a Torren u e v a. Un apartamento de la madre

de Isabel es el escenario de los diez días de tranquilidad que quieren pasar. Allí pasean, van a los pueblos

de al lado. Calma, lectura. Paco escribe...

(Después de salir de la cárcel por última vez, a raíz de los sucesos de Chamartín, García Salve pasó las

últimas Navidades en Bilbao y la Nochevieja en Madrid. Aún no había entrado en el partido...)

El apartamento es modesto. Tomamos café. En la camasofá, Paco e Isabel ven el telediario, que informa

sobre las vicisitudes de la reforma política. Están muy juntos. Pendientes uno de otro continuamente. Más

café. Y naranjada.

—¡La reforma! La transición hacia la democracia es un proceso irreversible.

(García Salve buscaba desde hacía bastante tiempo alguna chica que le conviniese. «Conocí alguna,

aunque no tenía tiempo para dedicarme de lleno a ellas.» Isabel era la vicepresidente de la Asociación de

Vecinos de Villaamil. Se conocían del barrio, de vista...)

"QUEREMOS TENER HIJOS Y PRONTO, PERO POCOS, DOS ALO SUMO"

—No me había fijado en ella. ¡Con lo preciosa que es! Luego, cuando charlé con Isabel, me quité años...

Y yo le dije que era tonto —apostilla Isabel.

(El uno de mayo se vieron otra vez. Charlaron. «La gustaron mis chistes», dice Paco. Fueron a tomar

algo. No se volvieron a ver hasta una ocasión en que una amiga común cumplía años...)

—Empecé a perseguir a Isabel, montando guardia. Pero tenía que militar y no me daba tiempo. Al fin

fuimos juntos al cine, a ver «El gran dictador». Yo estaba cohibido. Al fin entre en serio y en broma,

decidimos casarnos. Entonces pedí la secularización, en julio. Y ya sabes, en octubre lo conseguí. Llegó

pronto, sí.

—Y tu postura sobre la religión católica...

—Creo en pocas cosas, pero fundamentales... Dios...

—Isabel, que es atea, sonríe.

—Paco —«dime»—, Isabel —«¿qué?—, ¿queréis tener hijos pronto?

—Por supuesto —contesta Paco—, cuando lleguen —remata, mientras que asiente Isabel—. Pero pocos;

dos a lo sumo.

—Y ahora, ¿qué vas a hacer?

—Bueno, soy uno de los veinte liberados de CC. OO., y cobro veinte mil pesetas al mes. Nos paga la D.

E. C. O., que tiene su sede en París. Con eso y lo que Isabel gane dando clases, tenemos de sobra.

Apuramos los vasos. Tienen diez días de soledad y quieren aprovecharlos. Se quedan Descalzo, Paco; con

anginas, Isabel. Recién casados por la Iglesia Católica, Apostólica Romana. En un pequeño pueblo de la

costa granadina, los que tuvieron más del millar de invitados en su boda van a dedicarse un poco a ellos

mismos. Se cae la noche sobre el mar calmado que casi acaricia al apartamento. Los pasados se han

fundido con el hoy. El antiguo cura Paco es el seglar recién casado con Isabel. La noche sigue cayendo...

HAN CASADO POR LA IGLESIA

PUEBLO 19 de noviembre de 1976

 

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