Autor: López Arias, Germán. 
   El "Noviembre Negro" de 1936  :   
 A lo largo del mes fueron ejecutados en Madrid cerca de 12.000 personas. 
 Pueblo.    12/11/1976.  Páginas: 2. Párrafos: 15. 

Los hechos son ya historia. El avance de las fuerzas del general Franco sobre Madrid

produce una reacción en cadena de acontecimientos insólitos. El noviembre negro de 1936

sucede a los meses anteriores en los que, si bien se produjeron asesinatos y ejecuciones,

debidos, más bien, al odio que a la legalidad, éstos fueron aislados, aunque continuos. En

noviembre, las ejecuciones fueron en masa. Más adelante, la guerra mundial ofrecería

ejemplos de trágica semejanza en los campos de concentración nazis

NO se puede considerar Paracuellos del Jarama, como un hecho aislado, espontáneo

sorpresivo. Todo lo ocurrido en él responde a una meticulosa preparación. Hasta ese mes, las

ejecuciones se han venido realizando en las proximidades de Aravaca, en las tapias del

cementerio en las carreteras inmediatas a él. Cuando el fuego de las fuerzas que avanzan

sobre Madrid bate esta zona, se decide buscar un nuevo emplazamiento para los fusilamientos.

Parac u e ll o s esta lejos del frente. La tierra es arcillosa y fácil para cavar grandes fosas.

Madrid está desgobernado, porque el Gobierno ha huido a Valencia. La Junta recién creaba

para suplir la ausencia del gabinete ministerial, está absorbida por la preparación de una. difícil

defensa precaria de medios y de hombres. Un Consejo de Orden Público es el encargado de

mantenerlo y controlar la posibilidad de desmanes.

A lo largo de este terrible mes de noviembre, son fusilados en Paracuellos del Jarama

alrededor de doce mil personas. Civiles, militares y religiosos unen sus muertes. Son

ejecutados sin sentencias. A tiros de fusil, se abre la brecha de las dos Españas. Es el terror

por el terror. Los responsables de la injusticia social, los grandes explotadores del obrero, los

máximos caciques están a buen recaudo, lejos de la guerra y del espanto. Los que mueren son

otros.

En la «Causa general» libro editado por el Ministerio de Justicia, se dice:

«El 6 de noviembre de 1936, la Cárcel Modelo de Madrid recibe la visita de policías adscritos a

la Dirección General de Seguridad y de milicianos de la Vigilancia de la retaguardia, bajo la

dirección del inspector general Federico Manzano Govantes, portadores de una orden de

puesta en libertad de los detenidos, sin ninguna indicación de nombres ni de cantidad. Los

detenidos, que ellos mismo eligieron, fueron subidos a unos autobuses de la Sociedad

Madrileña de Tranvías y, posteriormente, asesinados en los alrededores de Paracuellos del

Jarama y Torrejón de Ardoz. El día siguiente, 7 de noviembre, los mismos hechos se repitieron

y un nuevo grupo de detenidos fue asesinado. La orden de salida de la cárcel de todos estos

detenidos estaba firmada por el director general de Seguridad, que exigía al dir e c t o r de la

Cárcel Modelo que entregara a los portadores de las órdenes los prisioneros que ellos mismos

indicasen verbalmente.»

Poco antes, el diario «Política», órgano de Izquierda Republicana, de fecha 14 de

octubre de 1936, había publicado en su pagina I.

RESPUESTA A UNA INFAMIA. TODOS LOS PRISIONEROS SON JUZGADOS SEGÚN LA

LIA, Y NO SON VICTIMAS DL MALOS TRATOS NI DEBEN TEMER POR SU VIDA. La Junta

de Defensa de Madrid ha tenido noticia de que las radios facciosas han lanzado informaciones

recogidas en los periódicos extranjeros sobre los malos tratos que reciben los prisioneros

fascistas. Vista la importancia de la publicidad que se da a esta noticia, los consejeros se ven

en la necesidad de declarar ante España y los países extranjeros, que todo lo que se dice

sobre este asunto es absolutamente falso. Los prisioneros no son víctimas de malos tratos, ni

deben temer por su vida. Todos serán juzgados en el marco que la legalidad aplique a cada

uno de sus casos.»

Y es algún tiempo despetes de este comunicado de la Junta de Defensa, cuando acontece el

Noviembre Negro de 1936. Cuando «numerosos grupos de detenidos fueron sacados de

diversas prisiones de Madrid y asesinados en Paracuellos del Jarana y Torrejón de Ardoz, con

arreglo a las órdenes firmadas por el delegado de Orden Público de la Junta de Defensa».

Los hechos son ya historia. Y aunque la historia se trate de olvidar, está escrita para recordarla

en cualquier momento. Para repasarla de vez en cuando, sin pasión, sin ira, pero con realismo.

Son hitos de la historia de las sociedades humanas, de los pueblos. El «Domingo Rojo», de

San Petersburgo, el «Noviembre Negro», de Madrid. En aquél dispara

ron los ricos contra los pobres, y en este dispararon los pobres contra los ricos. Y tanto el uno

como el otro, tienen derecho a la publicidad, y tienen derecho a irse olvidando mientras se

recuerdan para que las memorias de los que llegan nuevos a la vida, tengan acceso a estos

recuerdos.

Antonio Gullón Walker, presidente de la Hermandad de Ex Cautivos, prisionero en las cárceles

republicanas, condenado a muerte, es quien responde a unas interrogantes que tal vez

contribuyan a esclarecer aún más, aquellos días de sombras y de muertes. Tal vez baste con

cuatro preguntas:

—¿Por qué se produjeron los asesinatos en masa?

—El avance de las tropas de Franco sobre Madrid, la posibilidad de una inminente derrota, creó

la necesidad de una represalia. Si ninguna muerte fue justa, aquellas de noviembre fueron las

mas injustas de todas. A los detenidos les sacaron de las cárceles donde cumplían condenas o

esperaban sentencias sin ningún motivo. Sólo se dijo que era por medidas de seguridad.

—¿Debe olvidarse aquel noviembre de 1936?

—No debe olvidarse. Por el contrario, es preciso recordarlo siempre. Hay quien no podrá

olvidarlo mientras viva, porque allí perdieron el padre o el hermano o el hijo. Pero los demás

debemos recordarlo también.

—¿Cree que podría volver a repetirse?

—Si en España se considera en toda su importancia la experiencia de lo pasado, es imposible

que se repita. Pero si no se aprovechan esas enseñanzas, podría ser. Aunque yo confío en que

no se repita.

—¿Quién fue el responsable?

—El delegado de Orden Público de la Junta de Defensa, es decir, Santiago Carrillo. No se

puede comprender que el hombre que tenía a su cargo el orden público de Madrid fuese

sorprendido. Pudo ocurrir esto una vez. Pero no tantas. A lo largo del mes de noviembre fueron

varios los días en que se produjeron los asesinatos.

 

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