Autor: Orosa, José Luis. 
 Roma: Prosiguen a puerta cerrada las sesiones del Comité Central del P.C.E.. 
 Los comunistas estudian las condiciones para dialogar con el Gobierno     
 
 Informaciones.    30/07/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

ROMA: PROSIGUEN A PUERTA CERRADA LAS SESIONES DEL COMITE CENTRAL DEL P.C.E.

LOS COMUNISTAS ESTUDIAN LAS CONDICIONES PARA DIALOGAR CON EL GOBERNO

Por José Luis OROSA (Enviado especial de INFORMACIONES.)

ROMA, 30.

UN comunicado del Comité Central del Partido Comunista de España, hecho público ayer, no ha sido

suficiente para desvelar el contenido de las sesiones «a puerta cerrada» que mantiene el Comité Central

del P.C.E. El servicio de Prensa es malo y los medios escasos, y a pesar de que el anfitrión, el Partido

Comunista italiano, tiene experiencia en estos casos, parece como si la clandestinidad persiguiera al

F.C.E. más allá de sus propias declaraciones de pública comparecencia.

El citado comunicado hace referencia a un orden del día de las sesiones, en que el informe general

elaborado por el comité ejecutivo sería el primer punto. Se han formado siete comisiones de trabajo, «en

las que se examinarán distintos aspectos en relación a la política del partido, de modo concreto a la

política española y questiones relativas a actividades de la organización del partido en las distintas

esferas de la vida nacional». El comun i c a d o añade: «En particular, es objeto de estudio todo cuanto se

refiere al incremento de militantes en las filas del partido, que ya se está produciendo.»

Al margen de esta retórica del comunicado, los hechos más importantes del orden del día de las sesiones

del comité central —celebradas en un lugar poco conocido de las afueras de Roma, que podría por el

Centro de Estudios Comunistas— parece que serían estos.

Todas estas «filtraciones» coinciden con las ideas expuestas por don Santiago Carrillo en su intervención

pública del miércoles, y con la exposición de doña Pilar Bravo,´ del Comité Ejecutivo. En la ponencia de

esta última se adivinaba toda la nueva estrategia cultural del P.C.E., eliminar a la seguida por el Partido

Comunista Italiano, que más que Marx o Lenin tendría por inspirador a Gramsci.

Pilar Bravo rechazaba en la ponencia la imagen de un P.C.E. «encerrado en sí mismo con una visión

mesiánica de su propio papel», para pasar a ser un partido de jóvenes. En toda su intervención esta claro

el abandono de cualquier rigidez que pudiera calificarse de stalinista. Para lograr una mayor presencia

pública del partido en la sociedad española, Pilar Bravo dice lo siguiente: «Necesitamos que al partido vengan no

sólo la vanguardia heroica, con que hasta ahora hemos contado, sino sectores de una vanguardia mucho más amplia que,

por razones evidentes, no se han decidido aún a dar su adhesión al P.C.E. Creemos que un instrumento eficaz en tal

sentido puede ser la edición del carnet del partido. En este sentido, el P.C.E. se ha propuesto 300.000 militantes

en este año. «Estos nuevos militantes— decía Pilar Bravo— no van a verse agobiados por las tareas internas

organizativas, que en los períodos de clandestinidad adquieren una gran complejidad y absorben una buena

parte del tiempo de los miembros del partido.» En este sentido, el P.C.E. tiene confianza en que la edición

del carnet del partido (en el que se cree aún no figurará el nombre de cada miembro), Junto a «otras modificaciones

organizativas», pueden, facilitar «una incorporación amplia» de militantes. «Es fácil comprender —

añadía Pilar Bravo— que esos centenares de miles de nuevos militantes no pueden estar encuadrados en

las cédulas típicas del período de clandestinidad. Necesitamos nuevas formas de organización.» La

miembro del Comité central se refería a lo que el señor Carrillo había señalado en su informe

«agrupaciones com u n i s t a s» de «funcionarme n t o asambleario».

Pilar Bravo terminaba refiriéndose al «funcionamiento nacional» del P.C.E., que desearía «construir una

sociedad profundamente democrática que desemboque en. un nuevo tipo de sociedad socialista, mucho

más liberal que todo lo conocido hasta ahora». La pon encia de Pilar Bravo term i n a b a haciendo una

referencia a las finanzas del Estado que «hoy están en una situación lamentable».

Otra cuestión que po d r í a originar alguna discusión ea la presencia de don Marcelino Camacho en el

Comité central del Partido Comunista. Aunque esto era un secreto «a voces», tal como está planteado la

polémica en España de independencia entre sindicales y partidos, la condición simultánea del señor

Camacho, como dirigente de Comisiones Obreras y del Partido Comu n i s t a podría volver a plantear la

citada polémica.

Ayer por la. tarde, doña Dolores Ibárruri y don Santiago Carrillo fueron recibidos por los nuevos

presidentes de la Cámara de Diputados y del Senado, Pietro Ingrao (P.C.l.) y Amintore Fanfani (D.C.),

respectivamente.

- Estudio en profundidad de las condiciones necesarias para el diálogo oposiciónGobierno:

condiciones expuestas por don Santiago Carrillo en corresponencia del miércoles y recogidas en la

resolución votada al final.

Examen de los problemas derivados de las reivindicaciones de las instancias internas de

nacionalidades y regiones. Para el P.C.E., la cuestión no debe plantearse como algo aislado del

contexto de la ruptura democrática. Por lo que parece, salvo en Cataluña. País Vasco y Galicia, los

problemas, en este sentido, se producen porque el P.C.E. querría recoger estas reivindicaciones de

autonomía nacional o regional con la máxima flexibilidad, pero sin olvidar la citada ruptura

democrática».

- Estudio detenido de todo lo referente a la organización interna del partido y su estrategia futura. El

P.C.E. querría pasar a una nueva etapa de legalidad como partido de masas —obrero, campesino,

profesional, intelectual— flexible, aun sin abandonar el llamado «centralismo democrático», según el

cual es imprescindible la unidad en acción, una vez decidida la unión del partido y elegidos

democráticamente todos los miembros de su dirección.

 

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