Rueda de prensa de los dirigentes comunistas liberados de Carabanchel. 
 «No nos impulsa el rencor»     
 
 Informaciones.    06/08/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

RUEDA DE PRENSA DE LOS DIRIGENTES COMUNISTAS LIBERADOS DE CARABANCHEL

"No nos impulsa el rencor"

MADR1D. 6 (INFORMACIONES).

LA amnistía tiene que ser un punto de partida, no un fin. Ahora, otras medidas políticas deben adoptarse

para conducirnos a la democracia: elecciones, proceso constituyente.. » Así se expreso ayer don Santiago

Alvarez, dirigente del Partido Comunista Gallego, en el transcurso de una conferencia de Prensa

celebrada en unión de don Simón Sánchez Montero, del Comité Central del P. C E., y don José Unanue,

del P. C. de Euzkadi. Los tres fueron puestos en libertad hace dos días en virtud de la aplicación del

decreto de amnistía

Don Simón Sánchez,Montero, quien ha pasado casi dieciseis años de su vida en prisión, indicó que la

amnistía se interpreta como un resultado de la movilización de masas que culminó en la semana del 5 al

11 de julio. «Es una prueba de buena voluntad, un paso adelante en el camino de ´la reconciliación,

aunque con limitaciones.» En este sentido, el señor Unanue indicó que se calcula que unos 200 presos

políticos deben permanecer aún en las prisiones españolas, la mayor parte de ellos vascos. «El Partido

Comunista es contrario al terrorismo como forma de acción política, pero creemos en la necesidad de una

amnistía general», dijeron los dirigentes comunistas, añadiendo que la E. T. A. sigue una forma de lucha

equivocada, pero que tales métodos les han sido impuestos, en parte, por la represión de que ha sido

víctima el pueblo de Euzkadi.

El señor Sánchez Montero —quien afirmó que el P. C. E. debe contar, en estos momentos, con unos

150.000 afiliados — y sus acompañantes respondieron a continuación a las preguntas de los numerosos

periodistas presentes en la rueda de Prensa. A los tres dirigentes comunistas se unirían, posteriormente,

don Manuel Otaño, del P. C. de Euzkadi. recién salido de la prisión de Carabanchel, y don Luis Lucio

Lobato, quien fue puesto en libertad hace algunos días, habiendo permanecido un total de veinticinco

años en las prisiones españolas. Reiteraron que el P. C. no es totalitario ni depende de ningún centro

internacional. Afirmarlo no tener ningún rencor tras los años pasados en prisión («hemos de dirimir los

conflictos pacificamente. Miramos hacia delante, no hacia trás. No nos impulsa el rencor, sino el amor a

la clase obrera y al pueblo» y repitieron que no es previsible un cambio en la Secretaría General del

partido, puesto que Santiago Carrillo cuenta con la total confianza de los militantes. Respecto al futuro,

manifestaron que el P. C. E. hará lo posible por obtener la legalidad, aunque reconocieron que, pese a la

amnistía, podrían regresar a la cárcel por los mismos hechos por los que fueron encarcelados

anteriormente. Respondiendo a una pregunta, indicaron que, siendo el P. C. adepto del pluripartidismo, no

estaría, llegado el caso, solo en el Poder.

EL REGIMEN CARCELARIO HA EMPEORADO

En cuanto a las presiones internacionales, don Santiago Alvarez (diez años en prisión), dijo no creer que

puedan negar a impedir la legalización de los comunistas. Igualmente, y respondiendo a una pregunta

acerca de las nacionalidades, señalo que su partido se muestra favorable a una solución federal, con base a

una autodeterminación.

Otras preguntas versaron sobre la forma de Gobierno («aceptamos de antemano el fallo popular») y el

régimen seguido en la prisión de Carabanchel, que, afirmaron, ha empeorado. El señor Sánchez Montero,

quien anuncio que hoy mismo solicitaría el pasaporte, dijo que, oficialmente, y a partir de su puesta en

libertad, nadie parece seguirles ni vigilarles. Por lo que respecta a don Santiago Alvarez, se sabe que tiene

la intención de regresar a Vigo —donde se estaría intentando hacerle un tumultuoso recibimiento— lo

antes posible. El señor Unanue, por su parte, regresará al País Vasco, donde ha sido readmitido en la

empresa Altos Hornos, de la que había sido despedido en 1958.

 

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