Autor: López Arias, Germán. 
 Lister anuncia la publicación de sus memorias. 
 "Yo acuso a Carrillo"     
 
 Pueblo.    05/11/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 15. 

la plaza de la democracia

LISTER ANUNCIA LA PUBLICACION DE SUS MEMORIAS

"Yo acuso" a Carillo"

LOS LIDERES DEL PARTIDO COMUNISTA INICIAN EL 2.º ROUND DE SU COMBATE

Enrique Líster, legendario comandante del Quinto Regimiento, más tarde general republicano y de

los ejércitos soviéticos, polacos y checoslovacos. Gallego de nacimiento. Cantero de profesión.

Comunista fidelísimo a Moscú Expulsado del Partido Comunista Español en

1970. Anticarrillista a muerte. Su expulsión se produjo después de haberle sido negado por el propio

Santiago Carrillo el derecho a leer en el Pleno del Comité Central un largo documento en el que acusaba

con vehemencia y dureza al secretario general. Noticia en 1970 por su expulsión.

Noticia de nuevo en 1976 por haber acusado al grupo de Carrillo de traidor a la clase obrera, en un

mitin celebrado el pasado domingo en Bruselas. Y por haber amenazado con la publicación de sus

memorias, en las que se conocerán con pelos y señales «los auténticos crímenes de sangre que

cometió Santiago Carrillo».

Su «Yo acuso», zolesco, arrollador y despiadado, de 1970, circuló en una separata de un nuevo «Mundo

Obrero» seguidor de Líster, por entre los militantes del partido. Fue un escándalo, un duro golpe para

Santiago Carrillo, un azote a la otra militancia menos pura, desde su punto de vista. Enrique Líster, el

héroe novelado de la guerra española, el jefe incapaz de ceder terreno al enemigo, decía así en aquel

comunicado que hoy vuelve a adquirir singular relieve.

- ACUSO a Carrillo de practicar e imponer al Partido una política y unos métodos del más puro estilo

aventurero, terrorista, contrarios a todas las normas porque debe regirse un Partido Comunista.

- ACUSO a Carrillo de haber formado tribunal para interrogar y sumariar a todos los camaradas que

regresaron de los campos de concentración nazis de Alemania. El hecho de no haber muerto, hacía de

cada uno un sospechoso. Carrillo no les perdonaba a sus camaradas el haberse salvado de la muerte.

Carrillo, lo que quería era cadáveres para servirse de ellos como bandera y al mismo tiempo deshacerse

del máximo de testigos y acusadores de la cobardía de los dirigentes del Partido y de las Juventudes

Socialistas Unificadas que en 19391940 los dejaron abandonados, primero en España y luego en Francia.

- LE ACUSO de haber calumniado al conjunto de nuestro Partido en Francia, de haber perseguido y

actuado ignominiosamente junto con Antón, en la segunda mitad de la década de los 40, a muchos

militantes, parte de los cuales continúan hoy fuera del Partido.

- ACUSO a Carrillo de poner en peligro la seguridad del Partido dentro y fuera de España, con sus

relaciones incontroladas y con haber legalizado su situación en Francia.

- LE ACUSO de poner continuamente en peligro la seguridad de los camaradas que dirigen el Partido

en el país, haciéndoles participar públicamente en congresos, reuniones internacionales y entrevistas con

personas del interior que no merecen ninguna garantía, siempre que todo esto le convenga a él para sus

especulaciones políticas. El camarada Horacio Fernández Inguanzo fue detenido en Asturias una semana

después de haber aparecido en la televisión italiana y francesa.

- LE ACUSO de haberse servido del movimiento guerrillero, como arma de especulación política,

dominación y presión en el Comité ejecutivo.

- LE ACUSO de ser el culpable de la prisión y muerte de camaradas sin las medidas de precaución

imprescindibles.

- ACUSO a Carrillo de crear en nuestro Partido una corriente contra la Unión Soviética y otros países

socialistas y que partidos comunistas, así como contra todos los partidos comunistas de todos los países

capitalistas —y muy especialmente el francés— que tienen una línea internacionalista consecuente. Esta

actividad forma parte de separar a nuestro Partido del verdadero movimiento comunista internacional,

vaciándolo de todo contenido de internacionalismo proletario y transformándolo en un partido que

propugna la concepción antimarxista de un modelo de comunismo nacional.

- LE ACUSO de provocación al proponer a Dolores Ibarruri pedir los dos, a López Bravo, ministro

franquista de Asuntos Exteriores, el pasaporte español y el permiso para regresar a España.

- ACUSO a Carrillo de que mientras trata con toda clase de cuidados y mucha comprensión y paciencia a

los jerarcas burgueses, monárquicos, católicos, etcétera, que han perseguido al pueblo, emplea una

intransigencia, una rigidez, una dureza, una soberbia feroz con los militantes de nuestro Partido y con

otros partidos hermanos, tratándoles de forma más brutal.

Seis años no han sido suficientes para que el anticarrillismo de Líster amainara. Por el contrario, en esas

memorias —en esa «bomba Líster»— que piensa editar en dos o tres tomos, el soldado va a dejar desnudo

al político. La unión del P. C. O. E. con la oposición del P. C. E. le ha hecho exclamar el domingo, en

Bruselas. «Hoy ha sido un día histórico para el comunismo español.»

Dos comunistas están enfrentados. Durante la guerra española, Carrillo, pese a su juventud, permaneció

«refugiado» en la retaguardia. Líster, por el contrario, se hizo en el frente, se endureció en el combate, se

hizo implacable ante la muerte, le moldeó el riesgo. Se hizo leyenda a través de los escritores. Y Antonio

Machado le escribió: «Cambiaría mi pluma, capitán, por tu pistola.»

A este largo «yo acuso» del legendario Líster a Santiago Carrillo, producto de rivalidades internas del

Partido, habría que añadir, y tal vez lo añada Líster en esas memorias que anuncia, el capítulo Paracuellos

—inexplicable e innecesario capítu1o sangriento—, escrito precisamente mientras Santiago Carrillo

ocupaba en esos instantes un cargo de máxima responsabilidad en la capital republicana. A la hora de

todos los balances también sería interesante para las generaciones que no hicimos la guerra ni chupamos

de un régimen ni de otro, saber con exactitud, conocer con precisión, lo que ocurrió en esos dramáticos

días en Paracuellos del Jarama.

Escribe Germán LO REZARIAS

Caricatura de AGUILAR

PUEBLO 5 de noviembre de 1976

 

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