Autor: Maraña Marcos, Felipe (FELIPE SAHAGÚN). 
 Con su feroz ataque a Carrillo. 
 La U.R.S.S. pretende dividir a los comunistas occidentales     
 
 Informaciones.    24/06/1977.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 17. 

CON SU FEROZ ATAQUE A CARRILLO

LA U. R. S. S. PRETENDE DIVIDIR A LOS COMUNISTAS OCCIDENTALES

NUEVA YORK. 24 (INFORMACIONES, por Felipe Sahagún).

La Unión Soviética atacó ayer al dirigente comunista español Santiago Carrillo y declaró que «el

concepto eurocomunista es una técnica imperialista para dividir al movimiento comunista mundial».

(Ver INFORMACIONES de ayer.)

«Tiempos Nuevos», semanario soviético de relaciones internacionales traducido a siete idiomas y

destinado a audiencias de otros países, condena en su editorial de esta semana con duras palabras a

Santiago Carrillo y califica su libro «Eurocomunismo y Estado», de «declaración monstruosa, acusación

calumniosa, posición repugnante y grosero anti - sovietismo».

Si lo hubiera publicado únicamente el semanario, se podía pensar que es una opinión particular o aislada.

Sin embargo, la agencia oficial Tass recogió ayer también el editorial completo, lo que demuestra

claramente que es una decisión adoptada por las altas jerarquías de Moscú.

«No hay la menor duda —dice el editorial—, de que la interpretación de Carrillo del eurocomunismo

beneficia únicamente a los intereses del imperialismo y a las fuerzas de la agresión y de la reacción»,

términos utilizados normalmente por los comunistas para describir a las fuerzas capitalistas o

estadounidenses.

El editorial no menciona a los otros dos eurocomunistas principales: Georges Marcháis, francés, y Enrico

Berlinguer, italiano. En su libro, publicado hace pocas semanas, Carrillo acusa abiertamente a los.

dirigentes soviéticos de stalinistas, de ser inca-paces de afrontar los problemas económicos de su país y de

violar los derechos humanos.

Los diplomáticos occidentales en la capital soviética creen que el editorial estaba escrito desde hace

bastantes días, pero que el Kremlin lo retuvo hasta después de las elecciones españolas.

CONTRARRESTAR ATAQUES OCCIDENTALES

En el Departamento de Estado se cree que este ataque frontal de Moscú al euroco-munismo más

independiente, representado por Carrillo, es parte de una iniciativa rusa para contrarrestar las críticas

occidentales contra las violaciones de derechos humanos en la Unión Soviética. En este sentido se

relaciona el editorial de «Tiempos Nuevos» con las declaraciones que Leónidas Brezhnev hizo contra la

«détente» anteayer en París, y con el estancamiento de la reunión preparatoria de la conferencia de

Belgrado, don-de se pretenderá revisar el cumplimiento de los acuerdos de Helsinki.

Los observadores norteamericanos consideran que el ataque soviético contra Carrillo es un intento de

dividir a los comunistas españoles y oeste-europeos y una advertencia —no la primera— seria de Rusia a

las tendencias desviacionistas del comunismo internacional.

«Tiempos Nuevos» dice que Carrillo se ha referido a la Unión Soviética y a su partido «en términos que

no se atreven a emplear ni los escritores más reaccionarios», califican los escritos del dirigente español de

«interferencia en los asuntos internos de otro partido», y los describe como «muy hostiles».

El malestar entre el Kremlin y el P.C.E. no es nada nuevo, y Santiago Carrillo jamás ha ocultado su

antisovietismo. Como recompensa, desde finales de los 60 hasta comienzos de los 70, Moscú apoyó

claramente al sector de Enrique Líster, general republicano durante la guerra civil, quien, a ojos del

Kremlin, tuvo el valor de aprobar la invasión de Checoslovaquia en 1968, hecho que Carrillo condenó sin

reparos.

CLAUDIN Y CAMACHO

La posición moderada mantenida por Carrillo y su aceptación de la Monarquía y de la bandera nacional

no han sido bien recibidas por todos los miembros del Comité Central. Prueba de ello son las 10

abstenciones que hubo en la votación celebrada por el Comité hace dos meses. No obstante, los rumores

de que Carrillo pudiera ser sustituido como secretario general, parecen sin fundamento, como lo

demuestra su abrazo con Fernando Claudín, el historiador expulsado del Politburó del P.C.E. junto con

Jorge Semprún, en 1965 por su «moderación».

Es indudable que existe una tendencia anti-Carrillo, formada sobre todo por intelectuales y obreros del

tipo de Marcelino Camacho, pero la mayor parte de los miembros del Comité Central parecen

convencidos de que la posición de su secretario general es la más sensata en la situación actual española.

Algunos diplomáticos norteamericanos en Rusia piensan que el ataque directo de Moscú contra Carrillo

empezó a cuajar a raíz de la «cumbre eurocomunista» celebrada en Madrid en marzo de este año, ocasión

aprovechada por Santiago Carrillo para intentar condenar públicamente las violaciones de los Derechos

Humanos, en la Unión Soviética. Marchais y Berlinguer no lo aceptaron y de ahí que «el malo» para

Moscú, hoy sea Carrillo.

De todas formas, por mucha importancia que tenga su condena por Moscú, no ha sorprendido. El P.C.E.

ha recibido muy poca ayuda económica del Kremlin. La mayor parte de sus gastos los han financiado los

partidos comunistas de Rumania e Italia.

CONDENA OFICIAL DEL EUROCOMUNISMO

Lo importante de la condena de Carrillo es que representa la condena oficial del eurocomunismo por

Moscú y que tiene lugar precisamente cuando la «détente» atraviesa por una grave crisis, como reconoció

Brezhnev anteayer en la capital francesa.

La «détente»es y ha sido tan importante para los euro-comunistas que, sin ella, los Partidos Comunistas

de Italia, España y Francia difícilmente habrían salido del aislamiento al que les condenó la guerra fría.

Por eso, nadie ha defendido con más firmeza la «détente» que ellos y nadie sufriría como ellos su

desaparición. Es posible que Moscú trate de dividir al P.C.E. e implantar una dirección prosoviética en

España. Si no lo consiguen y Berlinguer y Marcháis apoyan ahora a Carrillo contra Moscú, es muy

probable que el Kremlin rompa definitivamente con la política de distensión antes que soportar el

afianzamiento en Occidente de unos comunistas verdaderamente democráticos.

24 de junio de 1977

INFORMACIONES

 

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