En Yale no hay selctividad     
 
 El Alcázar.    19/09/1977.  Página: 1. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

EL ALCÁZAR

EN YALE NO HAY SELECTIVIDAD

Carrillo huésped de honor en Norteamérica

LA invitación norteamericana a Carrillo —con su pasado por delante— para pronunciar en la Universidad

de Yale unas conferencias sobre eurocomunismo, avala la inquietud con que muchos pueblos observan las

maniobras de "unificación europea", con la anuencia de quienes, a cambio, mantienen su predominio

sobre sus vecinos del Sur.

El "gesto" de Carrillo, hijo del dirigente socialista Wenceslao, al que mostró su devoción filial unificando

las juventudes socialistas con las comunistas —y ya se sabe en qué sentido unifican los últimos— fue, en

1936, un primer paso hacia la creación de un partido bolchevique para con absoluta dependencia de

Moscú, absorber las fuerzas socialistas depuradas, por las del P.C.

Terminada la contienda, la tarea más brillante del derrotado Comisario de Orden Público en la época de

las sacas consistió en procurar la eliminación de las figuras que pudieran tener alguna duda sobre lo que,

para Carrillo, ha sido siempre dogma, pese a la astucia con que lo desmiente: La subordinación a Rusia.

De este modo, líderes como Jesús Hernández, Modesto, José Díaz, Líster, o Félix Montiel, eran

arrinconados o se iban de este mundo, mientras Carrillo trabajaba contra los Estados Unidos y en favor de

la "ursificacion", a la que no ha renunciado. Así cuenta el propio Líster en su "Yo acuso" que, en 1961, el

Comité Ejecutivo, a propuesta de Carrillo, encargó, entre otros al autor del libro crear unos destacamentos

de combate contra las bases norteamericanas en España. Por otro lado, la depuración de Monzón entre

1947 y 1948, la llevó a cabo acusándole de estar al servicio de U.S.A.

Toda esta política antiamericana no impide que, ahora, los Estados Unidos le brinden sus cátedras para

pregonar la estrategia del "eurocomunismo" y no porque en aquel país se piense que Carrillo, por una vez

en su vida, es sincero, sino porque la entrega de Europa a los soviéticos a cambio de América a los

yanquis es una cosa pactada.

Si alguna duda quedara y alguien piensa que Carrillo produce dolores de cabeza en Moscú, bastaría saber

que el mismo personaje ha sido también invitado por la U.R.S.S. a la conmemoración del sexagésimo

aniversario del P.C. Que nadie se engañe creyendo que Carrillo está jugando a dos palos, aunque lo haga

con dos barajas. Firme en sus planteamientos de "ursificacion", hoy, como en 1936, acude a pactos,

coaliciones y encuentros con un solo, siniestro fin: Convertir a España en una colonia rusa. Si de algo

estamos seguros es de que Carrillo es un súbdito fiel.

 

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