Autor: Jato, David. 
   Entierro vergonzante de Carlos Marx     
 
 El Alcázar.    19/09/1977.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

ENTIERRO VERGONZANTE DE CARLOS MARX

CUANDO José Antonio, aun reconociendo lo que de justo y progresivo encerraba el marxismo

y la necesidad de recoger muchas de sus formulaciones, señaló su inevitable decadencia,

muy pocos entendieron acertado el pronóstico. Al lado de la llamada ciencia marxista, su

empuje aparente no parecía estar de acuerdo con el presagio de que estaba llegando al

límite su ciclo vital.

Hoy parece generalizarse la huida de sus seguidores, como si el cadáver de su profeta se

encontrara descompuesto. Paul Johnson, figura consagrada como teórico del laborismo

británico, acaba de escribir: "El marxismo es una caricatura de la ciencia".

La estampa tiene su cara humorística a cargo de esa mezcla insuperable de oportunismo

barato y despiste político que responde al nombre de Joaquín Ruiz-Jiménez, quien declaró en

"A.B.C." que no descartaba que algún día terminase en el campo marxista, lo que significa para

un profesor universitario que no puede ignorarlo, reconocer su caída en el materialismo

científico, declaración verdaderamente curiosa en un representante vaticanista, aun cuando,

para asombro de ingenuos, cuenta ya con numerosos precedentes clericales. "Nada más fácil

—dijo Marx, anticipándose v despreciando a los curas de puño en alto y sus adláteres— que un

barniz socialista al ascetismo cristiano. El socialismo cristiano no es más que el agua bendita

con que el clérigo consagra el despecho de la aristocracia".

Carrillo declaró ante las cámaras de T.V.E., es decir, con intención de que llegara a los últimos

rincones que el P.C.E. era enemigo de toda clase de dictaduras. No es preciso explicar a nadie

que un puente básico del programa comunista lanzado por Carlos Marx, se centra en su

primera fase en la "dictadura del proletariado" como modo "insustituible" si de verdad se quiere

abolir el dominio social y económico de la burguesía. Por si no fuera suficiente, frente a la

afirmación de Marx, "los comunistas pueden resumir su teoría en esta fórmula única: abolición

de la propiedad", sin contemplaciones; Carrillo, apoyado con créditos bancarios, se presente

como paladín de la mediana empresa, y para culminar la deserción, como experto en

transmutaciones doctrinales, hace compatible su Partido con la militancia católica, lo que

supone romper con la raíz filosófica marxista.

El partido comunista español y aún más los distintos socialismos hispanos se encuentran

incursos en lo que Marx llamó "socialismo reaccionario", que "A guisa de bandera enarbola un

mísero zurrón de proletario a fin de atraer al pueblo". En el zurrón que enarbolan siguen

denominándose marxistas, al tiempo que, con ejemplar hipocresía, niegan validez a los

fundamentos de Marx para cambiar la sociedad.

No puede extrañar que Tierno Galvan confiese "muchos de los que han votado socialismo

difícilmente podrían decir qué es, y mucho menos qué es el marxismo". Pero acusar al

electorado de ignorancia solamente pueden hacerte sus líderes armándose de cinismo, pues la

culpa recae sobre la confusión creada por sus planteamientos insinceros. Para su socialismo

pequeñoburgués existe una crítica anticipada de Marx y Engels:

"Este socialismo analizó con mucha sagacidad las contradicciones inherentes a las modernas

relaciones de producción. Puso al desnudo las hipócritas apologías de los economistas.

Demostró de una manera irrefutable los efectos mortíferos de la superproducción, la

concentración de los capitales, las crisis..."

Pero a continuación, dice Marx, propugna fórmulas que conducen a la conservación de la

propiedad y sentencia: "Este socialismo es a la vez reaccionario y utópico, se ha convertido en

una miserable tendencia de cobardía quejumbrosa". Tristemente, si Tierno es un socialista

reaccionario en lo económico, no así en cuanto a su actitud contraria a todo idealismo.

En unos artículos recientes de Felipe González, en "El Socialista" el marxismo aparece

disfrazado de frivolidades, incoherencias y absoluta falte de rigor hasta convertirlo en un

desconocido. Algo así cómo si vistiese a Marx de "faralaes". La falte de preparación de este

líder, prefabricado por la social democracia alemana, hace escribir a otro socialista en "Destino"

que "a Felipe González se le note su punto de inmadurez".

Con frecuencia se dice que el rompimiento con el marxismo de los socialistas alemanes parte

del Congreso de Bad Godesberg en 1.959, al adoptar, en cierto modo la ética cristiana. Pero en

realidad, el despegue viene de más lejos. Marx tomó a broma en sus orígenes a la ciencia

alemana del socialismo, al autollamado "socialismo verdadero": "Este socialismo alemán, que

tomaba tan solemnemente en serio sus torpes ejercicios de escolar y que con tanto estrépito

charlatanesco los lanzaba a los cuatro vientos, fue perdiendo poco a poco su inocencia

pedantesca". Y a continuación profetiza, y su acierto es bien visible, que serviría para mantener

la supremacía industrial y la concentración de capiteles, es decir, la consolidación de la

burguesía. Hoy, la Alemania socialista, pasó de la abolición de la propiedad, a paraíso de las

multinacionales americanas.

Cuantos conocen el mundo socialista han tenido que llegar a la conclusión de que la URSS y

su contorno carecen de atractivo hasta el extremo de no ser posible su trasplante al occidente.

Las críticas de Moscú sobre sus camaradas italianos, arquetipo de comunistas desertores de

Marx, difícilmente pueden obedecer a un entramado teatral; tampoco es imaginable que los

comunistas italianos deseen implantar en su península la entristecida vida que atenaza a los

ciudadanos soviéticos. Creo, en definitiva, que el desprecio a Carlos Marx, en sus

formulaciones radicales, por tantos socialistas y comunistas, es la consecuencia de una

gigantesca desilusión. Pero ¿cambia esto las prevenciones contra las organizaciones, cuando

menos españolas, que nacieron y crecieron a la sombra de Marx? Importa siempre más

observar la conducta de los hombres en público que teorizar sobre sus ideas. Los mismos que

asesinaron a presos inocentes sobre los que ni siquiera se habían formalizado acusaciones.

Quienes ametrallaron salvajemente racimos de monjas. Los que introdujeron las chekas con

suplicios inauditos. Que asesinaron a diez parlamentarios, católicos, ex ministros de la

República, liberales y republicanos históricos, alguno en las chekas que oficialmente tenía la

Agrupación Socialista madrileña del P.S.O.E. Los que siguen postulando, de hecho, la ruptura

de España con falaces razones de terminar el colonialismo de Ceuta, Melilla y Canarias, que

promueven huelgas en los hoteles en plena temporada turística, que recomiendan fuera de las

fronteras que no se ayude a España hasta que el poder esté en sus manos, aún cuando ello

suponga la ruina de la economía, deben tenemos sin cuidado si permanecen fieles a Marx o lo

abandonan, porque a quien están hundiendo, sin duda, es a su propia Patria.

David JATO

 

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