El discurso de Carrillo     
 
 Ya.    28/07/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

28-VII-77

El discurso de Carrillo

CENTRE los oradores que en representación de sus partidos respectivos han desfilado ayer

por la tribuna del Congreso de Diputados, en lo que no ha sido aún debate, sino mera

exposición de puntos de vista generales, escogemos el del señor Carrillo porque pensamos

que es quien, como prometió, ha tocado más a fondo el problema candente que es la crisis

económica.

LOS temas constitucionales se tratarán en detalle cuando empiece el debate constitucional; las

autonomías regionales formarán parte de ese mismo debate; de la cuestión de la amnistía,

diremos que nos parece en gran medida artificial. No es éste el caso del problema económico,

precisamente por lo que Carrillo expuso: porque la cuestión hoy no es Monarquía o República,

sino dictadura o democracia, y que subsista la democracia depende de que ese problema se

resuelva o no.

UNA vez más el secretarlo general del Partido Comunista expuso su tesis del Gobierno de

concentración nacional, puesto que "cuantos queremos la democracia estamos embarcados en

una misma nave; naufragaremos o llegaremos a puerto, pero todos correremos la misma

suerte". El programa económico será bueno o será malo, diremos por nuestra parte: a nuestros

comentarios económicos nos remitimos. Pero políticamente, una cosa nos parece clara: que

sólo un Gobierno de concentración dispondría de la credibilidad general suficiente para que los

sacrificios que deberán exigirse a toda la población, pero concretamente desde las clases

medias para abajo, sean aceptados, y para que sea eficaz la contrapartida de fas mayores

cargas impuestas a los privilegiados. Lo hemos dicho hace tiempo y los acontecimientos no

hacen más que confirmarnos en nuestra opinión.

QUE lo diga también el secretario del Partido Comunista no es razón, naturalmente, para que

nos apeemos de nuestro parecer, sino para aplaudir el sentido de la realidad que aquél

demuestra. Ha puntualizado que no se trata de jugar a la catástrofe con miras partidistas, sino

de resolver un problema nacional apremiante. "Aquí es necesario que todos arrimemos el

hombro para levantar el país". Esa es exactamente la situación: una situación en la que, si se

pierde, nadie podrá ganar.

 

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