A los ochenta y siete años. 
 Murió el marido de La Pasionaria     
 
 Ya.    05/08/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

A los ochenta y siete años

MURIÓ EL MARIDO DE LA PASIONARIA

Vivió en lo URSS desde el final de la guerra civil hasta 1972, en que regresó a España

Actualmente vivía en Somorrostro, separado de su esposa

Dolores Ibarruri asistirá hoy al entierro

BILBAO.—Julián Rute, marido de La Pasionaria, murió a las diez de la noche del pasado miércoles, a los

ochenta y siete años de edad, en la residencia sanitaria de Cruces, donde había ingresado hace quince días

para ser operado de las dos rodillas. Será enterrado hoy, a las siete de la tarde, en la localidad vizcaína de

Somorrostro, de donde era natural.

Dolores Ibarruri asistirá a las honras fúnebres de su esposo, para lo cual saldrá de Madrid hoy, en el avión

de las doce treinta del mediodía, según informó el Comité Central del Partido Comunista de Euzkadi, que

a su vez ha hecho público un comunicado en el que encomia la lucha que llevó a cabo el fallecido al

servicio de la clase obrera. También es seguro que asistirá al entierro su hija, Ámaya.

Julián Ruiz contrajo matrimonio con Dolores Ibarruri en 1915, dos años después del nacimiento de la hija

de ambos, Amaya. Trabajó desde muy pequeño en las minas y participó en las huelgas mineras de 1903,

1905 y 1910. Participó en la creación del Partido Comunista Español y fue nombrado concejal de

Somorrostro en 1936. Más tarde realizó su primer viaje a Moscú, de donde regresaría en 1936 para

participar en la guerra civil. Después de la guerra se estableció definitivamente en la URSS y participó en

la batalla de Stalingrado. Vivía acompañado exclusivamente por su hija, ya que por esa época estaba

separado ya de su esposa. Regresó a España hace cinco años, concretamente a Somorrostro. Vivía con

una sobrina y sus únicos ingresos eran una jubilación de 80 rublos y 3.600 pesetas de la Caja de Retiro.

"Vine porque me acordaba mucho de los de aquí—manifestó Julián Ruiz recientemente—Creia que

estaban todos vivos y me encontré con que habían muerto casi todos. Catorce a quince quedarían de los

de entonces, y de mis ideas, sólo dos o tres. Pero eso, con tal de que sean gente honrada, me da igual las

ideas que tengan. Lo fundamental es ser honrado."

(Resumen de agencias.)

 

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