Carrillo: "El P.C.E. pide un gobierno de concentración democratica nacional     
 
 ABC.    28/07/1977.  Página: 8. Páginas: 1. Párrafos: 14. 

JUEVES. 28 DE JULIO DE 1977. PAG. 8

CARRILLO: "EL P. C. E. PIDE UN GOVIERNO DE CONCENTRACIÓN DEMOCRÁTICA

NACIONAL"

El segundo discurso de la mañana corrió a cargo del portavoz del P. C. E., Santiago Carrillo, quien habló

por espacio de media hora y fue aplaudido al final de su intervención por casi toda la Cámara, incluidos

algunos diputados de Alianza Popular.

Santiago Carrillo habló con voz pausada, y, cuando se refirió a los banqueros del Gobierno, el ministro

Garrigues Walker sonrió abiertamente, y cuando aludió al tema del Sahara, Fraga Iribarne dirigió la

mirada hacia el diputado de Alianza Popular y ministro en aquel tiempo, Carro Martínez.

Santiago Carrillo al principio de su discurso afirmó que para los comunistas la cuestión esencial hoy no es

Monarquía o República, es democracia o dictadura, y estamos dispuestos en estos momentos —dijo— a

subordinar nuestras preferencias por la forma política de Gobierno al logro del más amplio consenso para

la consolidación de la democracia.

LA CONSTITUCIÓN.—«Nuestra vo1untad —manifestó a continuación— es cooperar a la elaboración

de una Constitución que dé cauce a todas las familias ideológicas y políticas, sin exclusiones.» Una

Constitución —añadió— que afirme la primacía de la soberanía popular, que obligue a todos por igual,

incluidos quienes están en el vértice de las instituciones del Estado: que salvaguarde los derechos

humanos y garantice la igualdad jurídica entre el hombre y la mujer. Una Constitución que resuelva

auténticamente los problemas de las libertades nacionales y regionales indispensables para que España

sea un Estado unido, sin centralismos opresores, que generen tendencias centrífugas de separación.

Señaló Carrillo luego, entre las tareas urgentes de las Cortes, la culminación del proceso de

reconciliación de los españoles, con la amnistía para todos los delitos de intencionalidad política. La

amnistía —afirmó;— dará el poder moral necesario para aplicar la Ley en lo sucesivo a cuantos maten,

secuestren o roben en nombre de actitudes a las que ya no podrá atribuirse intencionalidad política. Y esta

amnistía tiene que tener también una vertiente laboral.

LA CRISIS ECONÓMICA. — Resaltó luego que los problemas más acuciantes son los derivados de la

crisis económica que atraviesa el mundo capitalista y que en España adquiere una agudeza crítica a causa

de las deformaciones y debilidades de las estructuras creadas.

«La situación —continuó— es seria y todos debemos hacerla frente en común y con conciencia de

responsabilidad. Por eso no podemos aplaudir el programa de medidas económicas del Gobierno. Las

primeras consecuencias de ese plan están ahí y van a pagarlas los sectores más modestos del país. Se

refiere a los resultados de la devaluación. El Gobierno, optimistamente, ha calculado que supondrá un

incremento del coste de vida del 22 por 100.

«Ningún partido obrero —añadió— puede asumir la grave responsabilidad de adoptar tales sacrificios en

estas condiciones ni siquiera con la promesa de una reforma fiscal del impuesto sobre el patrimonio y

otras medidas que tienen un carácter positivo, pero que tardaran en dar resultados.»

LA ESTABILIDAD SOCIAL. — Por ese lado hay que temer incluso una política de boicot que explote el

descontento social y ponga en peligro los logros democráticos, es decir, independientemente de vuestras

intenciones, que yo no pongo en duda, señores del Gobierno. «Vuestra política económica puede

descontentar a todo el mundo y colocarnos en una situación inextricable.»

GOBIERNO DE CONCENTRACIÓN. Aunque vuestro plan no tuviera los fallos que tiene —dijo

luego—, un Gobierno monocolor y minoritario, en el que es evidente la presencia de hombres

relacionados con las finanzas y el empresariado y la ausencia de los representantes de los trabajadores,

carece de autoridad política ante el país para exigirles el sacrificio y esfuerzo imprescindibles.

Lo que haría falta —remachó— es un Gobierno de concentración democrática nacional, capaz de presidir

la elaboración de una Constitución que consolide las instituciones democráticas. De llevar a cabo la

reforma democrática del Estado y, especialmente, de preparar y realizar un amplio plan de recuperación y

saneamiento de la economía.

En materia de política internacional, el P. C. E. se manifestó por una política de neutralidad en relación

con los bloques, apoyo al ingreso en la C. E. E. y por la política de paz y colaboración con Europa y el

mundo.

Lamentó que el Gobierno Arias; hubiera apoyado el expansionismo marroquí en el Sahara, en vez de la

autodeterminación del pueblo saharaui.

Pidió luego la colaboración de todos reconociendo a los trabajadores e1 espacio político que se les ha

negado siempre en este país y terminó su discurso resaltando la necesidad de un auténtico Código de

Derechos.

 

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