Autor: Madariaga y Rojo, Salvador de. 
   ¡Euro! ¡Euro!     
 
 Ya.    27/08/1977.  Página: 13. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

Pág. 13 · ya

ver, oír y...contarlo

i Euro! ¡Euro!

Con este título, don Salvador de Madariaga escribe en "Gaceta Ilustrada":

"En cuanto al pensamiento, libre es todavía en España, que si hubiesen triunfado antes los comunistas

españoles habrían liquidado a los socialistas, ya se declarasen amigos o adversarios del pensamiento (?)

de Móscova, y condenados a muerte sin frases todos los socialistas nacidos después de Stalin, ya se

llamaran González o Tierno Galván; porque en la Unión Soviética, como en los demás países comunistas

donde manda la Unión Soviética, no se puede pensar más que como mandan Lenin y Stalin, so pena de la

vida.

¿Pensarían en eso la flor y el poeta mientras se votaban los nuevos presidentes? O quizá pensarían en

cómo el Destino había guiado sus vidas de modo tal que allí estaban los dos figurando en la mesa

presidencial de la nación española para demostrar... ¿qué? Pues la igualdad, ¿no? ¡Ca, hombre! Para

demostrar lo contrario: que entre tantos comunistas y no comunistas allí reunidos habían subido La

Pasionaria y Alberti a aquellas alturas presidenciales eminentes, aunque fuera de mentirijillas, no por

igualdad, sino por desigualdad: porque la Naturaleza "les había otorgado el privilegio a ella de ser la

mejor oradora del país vasco-asturiano, y a él ser uno de los dos o tres más excelsos poetas de España; y

porque los comunistas igualitarios que llevaban entonces el Partido, aun toda una generación antes de

aquel EURO que se le ocurriera a Carrillo y le hiciera salir del baño chillando por las calles de Europa

¡EURÓ! ¡EURO! Se dieron cuenta de la ventaja que ganarían poniendo en el escaparate del Partido una

mujer-flor y un hombre poeta; y los que no eran ni poeta ni flor que se chincharan en nombre de la

desigualdad, que es, desde luego, mucho más importante y creadora que la igualdad, la cual igualdad, por

ser toda llana, no sirve ni para dar trigo, porque el agua no puede correr en un llano perfecto y todo se

anega en barro vil.

¿No habrán pasado por su imaginación, mientras allí sentados, encarnaban, que quisieran o no, el derecho

de todo español de buena fe a ser representado en las Cortes, que si España los hubiera tratado como la

Unión Soviética trataba a los rusos no comunistas, en vez de estar sentados allí en la presidencia, estarían

acostados para siempre en un pudridero?

Este es, para mí, el punto central de la cuestión. Que ahora, Carrillo, digo, el señor don Santiago Carrillo,

ha descubierto el eurocomunismo, bueno; ¿pero por qué ha esperado hasta que se muriera Franco para

descubrir tan asombroso Mediterráneo cuya existencia venimos anunciando algunos españoles hace

medio siglo? Este es el nudo del problema. Ahora de lo que se trata es de una cuestión de etiqueta o

nombre. Los comunistas siguen siendo marxistas. ¿Rechazan o. no el leninismo que ha desgarrado al

marxismo transfigurando sus errores en crímenes? ¿Sí o no? Porque si lo rechazan nos toca a nosotros

preguntar por qué se siguen llamando comunistas en lugar de socialistas."

 

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