Autor: Bugeda Sanchiz, José. 
 Analisis de fracasos(11). 
 Se ve, se ve, el problema del PC     
 
 Pueblo.    23/08/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

ANÁLISIS DE FRACASOS (11)

SE VE, SE VE, EL PROBLEMA DEL PC

LA indudable habilidad del Partido Comunista ha logrado que no se comente excesivamente su fracaso

electoral. Sin embargo, este fracaso es indudable y hasta alcanza grado tal que, en cualquier otro partido,

sería traumatizante. Suelen ellos argumentar que en el corto tiempo transcurrido desde su salida de la

clandestinidad no han tenido tiempo material para un mayor afianzamiento, pero pienso que este

argumento no es válido y se vuelve en contra. La clandestinidad había creado en torno al PC un aura

mítica importante, que debió darles más fuerza. Ahora la han perdido; son un partido más, que no ha

avanzado ni un paso desde 1936 en cuanto a aceptación por las masas electorales. En realidad, ahora el

tiempo va a jugar más bien en su contra, cosa que no les había ocurrido en los últimos cuarenta años. En

cierto modo, esto no es normal. Hubiera sido de esperar que los cuarenta años de Franco les hubieran sido

más rentables. En realidad, durante ellos, desde dentro y desde fuera de nuestras fronteras, habían

trabajado bien. Su prestigio, dentro de la masa obrera, era evidente y creciente. Nadie puede poner en

duda su eficacia como organización ni como explotadores de las oportunidades. Luego, evidentemente,

algo grave y no previsto les ha pasado.

• Lo que salta inmediatamente a la vista es que el viraje del eurocomunismo no ha sido masivamente

aceptado por la tradicional clientela del PC. Probablemente, es ésta una explicación demasiado fácil y en

la que es preciso ahondar con cuidado. Pero los hechos son los hechos. Tengo que decir, sin embargo, que

achacar el fracaso a la mala dirección del Partido no me parece aceptable. Pienso, por el contrario, que

hoy por hoy, Santiago Carrillo es uno de los políticos de más talla, si no el que más, de la clase política

española. Y que dirige el PC sin reservas ni cortapisas, es cosa que me parece inútil demostrar. En medio

de la ensalada parlamentaria que tenemos a la vista. Carrillo sabe lo que quiere y cómo lo quiere. Que

haya conseguido sentar triunfalmente en el Congreso a los viejos símbolos que son La Pasionaria y

Alberti —a los que seguramente no dará más ocasión de decir ni pío— es un prodigio de habilidad y una

concesión oportuna a las viejas emociones. Por consiguiente, no está por ahí el fallo En cuanto a cuadros

dirigentes, ya quisiera tener cualquier otro partido algo similar en madurez, disciplina y capacidad.

• Pero las cosas no son ya tan mollares en otros órdenes. El hecho concreto es que el proletariado español

no ha votado comunista. ¿Por qué? Pues, sencillamente, porque siente que el PC ya no es «su» partido. Y

esto va a ser muy difícil de arreglar, a pesar de las innegables dotes de Carrillo y sus hombres.

• La búsqueda de cobijo de los comunistas ortodoxos, sobre todo de los jóvenes, está siendo

verdaderamente angustiosa. Hasta ahora no han conseguido ese cobijo, como analizaremos en el próximo

comentario. Pero limitémonos en éste a mirar las cosas del lado del PC. La sangría sufrida por éste desde

el viraje es importante no solo por el número de militantes perdidos, sino por la calidad de éstos. Se han

ido acaso los más jóvenes, los más activos, los únicos capaces de poner en pie la poesía del comunismo,

que, por supuesto, también la tiene. Es una pérdida irreparable e insustituible. ¿A quiénes son capaces de

ilusionar o de arrebatar los planteamientos carrillistas? Los comunistas de cabeza pueden estar con él y,

naturalmente, a las masas obreras les importa un bledo que Carrillo haga maravillas —que las hará— en

el Parlamento. Las masas obreras lo que quieren es el derrocamiento de una sociedad capitalista y la

construcción de otra más provechosa para ellas.

• A mi, naturalmente, todo esto no me parece ni bien ni mal. Confieso que admiro la personalidad política

de Santiago Carrillo, pero ni soy comunista ni creo que pueda serlo nunca, ni; con eurocomunismo ni sin

él. Sin embargo, tengo con sinceridad que decir que e1 comunismo ha jugado en el mundo, y también en

España, algún papel positivo. Ha sido para muchos un asidero necesario para no entregarse a la

desesperanza de un total aplastamiento del hombre por parte del capitalismo y sus aliados. Ignorar ese

papel es cerrar los ojos ante la Historia o empeñarse en verla con un solo ojo. Para un Obrero triturado por

la sociedad industrial o para un campesino marginado, el comunismo era una luz, equivocada o no, que

esa es otra cuestión. Desde que el comunismo ha decidido coexistir, esa luz se ha apagado. El proletariado

buscará otras luces, lo que le puede resultar mejor o peor. Yo no lo sé. Pero lo que me parece fuera de

toda duda es que si es bien posible que la democracia puede haber ganado un partido más, el proletariado

español tiene ahora una esperanza menos.

José BUGEDA

 

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