Autor: Hernández Domínguez, Abel. 
   Desaire en Moscú     
 
 Informaciones.    04/11/1977.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

DESAIRE EN MOSCÚ

Por Abel HERNÁNDEZ

EL desaire del Kremlin a Carrillo equivale a una excomunión. Moscú no es capaz de digerir el

eurocomunismo, cuyo más agresivo representante es el secretario general del P.C.E. Los comunistas

españoles, sentados en la última fila durante la solemne celebración roja, regresan esta misma tarde

precipitadamente a Madrid. Dan realmente el portazo.

Este meditado desaire del «todopoderoso» Brezhnev va a tener serias consecuencias. La sima abierta

entre Moscú y los partidos eurocomunistas de Occidente va a ahondarse. La reconciliación se ve hoy

imposible. El hecho puede contribuir al estallido de la crisis latente del marxismo-Leninismo. Moscú trata

de impedir, asumiendo la impopularidad que haga falta, que el «Socialismo en libertad» se extienda al

Este como una mancha de aceite. De momento, usa sólo los desaires y las excomuniones. Si es preciso,

acudirá a los tanques como antaño.

Es, sin embargo, improbable que el Kremlin se resigne a que Carrillo y sus seguidores monopolicen

libremente la causa comunista en España. No nos extrañaría nada que ya esté alentando el nacimiento de

otro Partido Comunista en nuestro país, lo mismo que ocurre en Grecia; un Partido Comunista

prosovietico, naturalmente. Este puesto no puede ocuparlo Líster (P.C.O.E.), a punto de regresar del

exilio, porque su enemistad con Moscú es manifiesta. Pero da la causalidad de que acaba de presentar sus

papeles el otro P.C.E., el del «octavo y noveno congreso, cuya cabeza visible es Eduardo García. Es

prosoviético y puede tomar auge.

Al mismo tiempo, ciertos observadores no descartan que en el seno del P.C.E. de Carrillo se desaten

pugnas duras en un futuro próximo. Parece que ya se preparan algunos cambios en el Comité Central.

Santiago Carrillo tiene, en estos momentos, la sartén por el mango; está seguro. Pero si se jubila

«Pasionaria», podría pasar a ocupar este puesto el «hombre del eurocomunismo» y ocupar su puesto al

frente de la Secretaría General del Partido otro hombre más joven, con menos carga histórica a sus

espaldas y, sobre todo, menos conflictivo. El pulso Carrillo-Brezhnev no ha hecho más que empezar,

aunque haya sido espectacularmente, con desaires y portazos.

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