Autor: RUY LÓPEZ. 
   Alianza Popular pide un estado fuerte     
 
 Diario 16.    10/03/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Alianza Popular pide un Estado fuerte

Ruy López

Cuando Benito Mussolini tuvo necesidad de una teoría política para justificar su régimen fascista se

limitó a encargársela a Giovanni Gentilo, quien, a falta de otra cosa, le suministró una versión sui géneris

de la teoría del Estado hegeliano: "Todo en el Estado, nada fuera del Estado".

Cuando el régimen franquista empezaba a encontrarse huero de toda justificación ideológica, cuando ni el

fanlangismo, el tradicionalismo y el catolicismo preconciliar querían ni podían justificar lo injustificable,

no faltó el Giovanni Gentile del momento, personificado en el político, escritor y diplomático Gonzalo

Fernández de la Mora, quien acuñó una fórmula que conoció un cierto éxito: el régimen franquista era un

"Estado de obras" o un "Estado eficaz". El poder del general Franco venía así a justificarse por las

realizaciones del Régimen, por la unidad de España, la estabilidad constitucional y el desarrollo

económico, logros que, según Fernández de la Mora, hacían del Estado franquista el más ejemplar de toda

nuestra historia.

Por supuesto, estas afirmaciones coincidieron con su paso por el poder, junto con otros políticos como

Fraga Iribarne, López Rodó, Silva Muñoz (el "ministro eficacia"), Licinio de la Fuente y otros, que fueron

barridos del proscenio político por los vientos de la historia en la década de los 70. Pero he aquí que

recientemente todos ellos han vuelto a reaparecer unidos, popularmente aliados, y resueltos a reintegrar a

España a los años dorados de su mandato, cuando el Estado era eficaz y de obras y no estaba sumido en el

caos actual provocado por siete meses de una democracia "mal entendida".

Situación caótica

Pues bien, en una cosa estamos de acuerdo: la situación actual de nuestro Estado es caótica. Sin embargo,

esta situación no procede del año y pico de transición, del aperturismo del actual Gobierno, de las

reivindicaciones de las masas, del ansia generalizada de democracia en nuestro pueblo. El caos de nuestro

Estado procede, por el contrario, de cuarenta años de franquismo y, sobre todo, de los últimos cinco años

del mismo en los que el proceso de desintegración fue in crescendo hasta llegar a los límites

espectaculares en que nos encontramos ahora. Cuando la Universidad y, en general, la enseñanza tratan

de sobrevivir de los ruinas heredades del sistema educativo franquista, cuando la Administración,

alcanzada por la corrupción, es impotente para responder a las necesidades del sistema educativo

fransistema fiscal, aparte de injusto, es insuficiente para hacer frente a las tareas de un Estado moderno,

cuando el deterioro de la convivencia procede de cuarenta años de autoritarismo exacerbado, cuando

diplomáticos y políticos tratan de regenerar la imagen de España en el mundo, maltrecha por un largo

periodo de dictadura, cuando, en resumen, se trata de cambiar, apuntalar o sustituir el ruinoso edificio del

Estado franquista, sus más preclaros arquitectos vuelven de la sombra, pidiendo paradójicamente un

Estado fuerte.

Se ha dicho que todas las situaciones y personajes de importancia aparecen dos veces en la historia; la

primera, como una tragedia; la segunda, como una farsa. Sin caer en tan duro epíteto, el reciente

Congreso de Alianza Popular, con su pretensión de revivir los temas y slogans del franquismo de los

sesenta se ha revelado más bien como una desvaída sombra de éste. Para empezar, entre vibrantes

llamamientos a la unidad de España, los siete partidos componentes de la Alianza han sido incapaces de

unificarse a sí mismos, manteniendo sus diferentes partidos personalistas, o capitalistas, en forma de una

Federación. Sin embargo, y contradictoriamente, en nombre de la unidad patria, no admiten una solución

federalista para el país. Alianza Popular se presenta así como una Federación de partidos, hasta quizá otro

decreto de unificación.

Conviene ser claros. Si las reivindicaciones de los dirigentes de Alianza Popular se dirigen a crear un

Estado moderno, eficaz, y basta si se quiere, "fuerte", que responda al roto actualmente planteado en

nuestra sociedad, coinciden plenamente con nosotros. Pero no nos engañemos. Por su trayectoria hasta el

presente, lo que parecen pretender los líderes de Alianza Popular es más bien, como siempre ha sido en

nuestro país, la existencia de un Estado "para los fuertes". El elector español no debe dejarse seducir por

cantos de sirenas inexistentes, pero para ello es necesario que acabe el rompecabezas político y se

ofrezcan soluciones claras y coherentes por parte de los sectores unificados de la oposición.

D16

10/03/1977

 

< Volver