Autor: Moreno, Pedro. 
 Presentado por Fraga como «un comunista de mucho cuidado». 
 Carrillo defendió el eurocomunismo como una adaptación del marxismo a la realidad     
 
 Informaciones.    28/10/1977.  Página: 8. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

PRESENTADO POR FRAGA COMO «UN COMUNISTA DE MUCHO CUIDADO»

Carrillo defendió el eurocomunismo como una adaptación del marxismo a la realidad

MADRID, 28 (INFORMACIONES, por Pedro Moreno).

NO tengo la pretensión de lograr el asentimiento de los miembros del Club Siglo XXI a nuestras ideas

comunistas. Pero me basta la prueba de civismo que han dado ustedes escuchando con respeto a un

hombre que está quizá en las antípodas ideológicas de la mayoría de los presentes. Me basta la actitud del

señor Fraga, afrontando seguramente críticas por presentarme aquí esta noche. Así es España, diversa y

contrapuesta. Pero todos debemos ser capaces de oírnos con respeto y dialogar. Tenemos que convivir

juntos en esta piel de toro. Si no, España se hundiría.» Estas palabras, subrayadas por aplausos, no

demasiados, cerraron la intervención de don Santiago Carrillo, secretario general del Partido Comunista

de España, en el Club Siglo XXI, sobre el tema del eurocomunismo.

Ligeros incidentes ocurrieron antes de comenzar el acto, motivados por la gran avalancha de público que

pretendía entrar en la sala de conferencias, donde sólo se accedía tras pasar dos rigurosos controles y

provistos de invitación personal. En las afueras del edificio se observaba la presencia de numerosos

contingentes policiales. El salón donde se desarrolló la conferencia tiene capacidad para unas tres mil

personas, según manifestaron directivos del club, y se encontraba totalmente lleno, además de las

personas que ocuparon los pasillos del local. Un servicio de orden interno, compuesto por miembros del

P.C.E. y de Alianza Popular, funcionó durante el desarrollo del acto. Numerosas personas siguieron

también el acto a través del circuito cerrado de televisión que funcionó durante la conferencia.

Precisamente uno de los incidentes iniciales de la noche fue protagonizado por el presidente del club, don

Antonio Guerrero Burgos, y el equipo de Televisión Española.

Entre los asistentes al acto pudo detectarse la presencia de cuatro embajadores extranjeros —U.R.S.S.,

Rumanía, Marruecos y Túnez—, el embajador de España en Italia, señor Robles Piquer; la presidente del

P.C.E., doña Dolores Ibárruri; los políticos don Joaquín Satrústegui, don Joaquín Ruiz-Giménez, don

Manuel Villar Arregui, don Antonio Garrigues y Díaz Cañabate, don Gabriel Cisneros, don Alejandro

Fernández Sordo, don Tomás Garicano Goñi, don Nicolás Franco Pascual de Pobil y el alcalde de

Madrid, don Juan de Arespacochaga.

CON EL PACTO DE LA MONCLOA NACE UNA POLÍTICA DE CONCENTRACIÓN

DEMOCRÁTICA

La conferencia de don Santiago Carrillo llegó precedida de una gran tormenta política en el club, 41 de

cuyos socios dimitieron por ello, al igual que fue criticada por algunos líderes del grupo político de

Alianza Popular la presentación que del líder comunista hizo el secretario general del partido.

El señor Fraga, que saludó efusivamente al líder comunista, elogió el criterio del club de «ensanchar el

criterio de intervenciones al arco de las fuerzas políticas incorporadas a la vida constitucional». «Santiago

Carrillo y yo —dijo— venimos de dos polos opuestos del escenario político español.» Tras recordar sus

respectivos orígenes y la actividad política opuesta de sus padres, don Manuel Fraga habló del presente de

ambos políticos: «Carrillo milita en el marxismo, en el que yo no creo; pienso que la esperanza de

liberación que supuso para muchos, no está justificada por lo que en realidad ha sido el mundo creado en

Rusia y en otros países del Este.

Carrillo luchó en las guerrillas al final de los años sesenta; yo fui ministro de Información en los sesenta,

y de Gobernación en los setenta, y opuse las ideas de reforma a las de revolución.» Tras referirse a la

imposibilidad de mirar hacia atrás y de la necesidad de construir juntos el futuro de España, el señor

Fraga afirmó: «Los que pensemos que España es lo más importante; que todos deben tener su

oportunidad, dentro de la ley y sólo a través de ella; los que renuncien a compromisos internacionales

para resolver con realismo y generosidad los problemas de aquí; los que usen el mismo lenguaje en el

Parlamento y en la calle, esos deben tener algo en común.» Después se refirió el señor Fraga al libro

«Eurocomunismo y Estado», del que hizo una pequeña crítica. El presentador dijo: «Carrillo y yo nos

hemos dicho de todo en la campaña electoral. Lo que hoy puedo añadir, sin rectificar, es que nos

conocemos mejor. No sé lo que piensa él de mí, pero yo he entrevisto en él a un español, con las virtudes

y defectos de la raza bastante bien plantados.» Comentó las recientes declaraciones de la esposa de Líster,

en las que acusaba al P.C.E. de «colaboracionista de la burguesía». «Nada más lejos de la verdad —

terminó—. Estamos ante un comunista de pura cepa y, si él me lo permite, de mucho cuidado. Por eso

interesa oírle.»

NADA MAS QUE UN PARTIDO

«Detrás de mí no hay más que un partido bien organizado, que ha optado por la libertad y la democracia,

y que no cree en otras armas que el sufragio universal», comenzó afirmando el señor Carrillo, quien hizo

una somera descripción de su persona: «Desgraciadamente, mis defectos y virtudes son aún inéditos. No

soy, sin duda, tan malo como dicen algunos de mis detractores, ni tan bueno como quieren mis amigos.

Soy un español, como los de mi generación, fruto de una España atormentada que las circunstancias

rompieron en dos. Un español condenado a largo exilio, cuyo paso por muchos países sirvió para que

acumulase experiencias y para que en sus ideas sociales y políticas se estabilizase un poso de serenidad y

de responsabilidad por la suerte de su país.»

Entró en el tema de la conferencia, afirmando que el eurocomunismo «no es una trampa para cazar

incautos ni una nueva modalidad de la socialdemocracia. Para los eurocomunistas —dijo—, el marxismo

es una ciencia social y, como tal, sometida a correcciones, a enriquecimientos y a nuevos desarrollos que

surgen de la experimentación en la práctica, del descubrimiento de nuevos horizontes a medida que

transcurre el devenir humano. El eurocomunismo —matizó— es una fórmula política para transformar la

actual sociedad por una vía democrática, conservando y manteniendo la democracia, las libertades y los

derechos humanos como valores inalienables y permanentes.»

Don Santiago Carrillo hizo alusión seguidamente al conflicto de clases, afirmando que no fue un invento

de Carlos Marx. «Antes, mucho antes de que Marx naciese, los esclavos se rebelaron contra la sociedad

romana; en la Edad Media, los siervos se levantaban contra los señores.» Se refirió seguidamente a la

tradición democrática europea «y una estructura económica yo diría que socializada —afirmó—. La vía

eurocomunista representa una extensión al terreno económico y social de la democracia política. De la

misma manera que la sociedad participa en la dirección política del Estado, se trata de que también

participe en la propiedad y en los beneficios de la economía».

ESPAÑA NO VOTO SOCIALISMO

Don Santiago Carrillo mostró su convencimiento de que el 15 de junio, el pueblo español «no votó por la

transformación socialista de la sociedad, sino solamente el cambio democrático». «Respetamos fielmente

el fallo popular», afirmó; añadiendo más adelante: «No ignoro que ciertos sectores ponen en duda la

sinceridad democrática de los comunistas españoles, pero yo me pregunto si algún partido puede lanzar la

primera piedra poniendo en duda mí sinceridad democrática. Muchos han tomado nuestras propuestas de

Gobiernos de concentración nacional como un irresistible deseo comunista de ir al Gobierno como sea.

No se trata de eso; después de todo lo que hemos visto, ser ministro en este país es una cosa fácil. De lo

que se trata es de que nos hallamos en una situación de emergencia política y económica. Se trata de

consolidar la democracia y de salvar al país de la ruina. Y si para ello es preciso que nos quememos

todos, a quemarse.»

«Lo que ha salido del pacto de la Moncloa —añadió— es una política de concentración democrática.»

Tras negar que dicho «pacto» arrebate competencias al Parlamento, el señor Carrillo dijo que este «ha

sido un acto voluntario y libre que fortalece la posición de los partidos parlamentarios y les libera del

papel de convidados de piedra o de oposición testimonial».

El secretario general del Partido Comunista de España terminó su intervención afirmando la

independencia de su partido, advirtiendo sobre los peligros de un conflicto nuclear, afirmando el

europeísmo del comunismo español y su oposición a la política de bloques militares, y resumiendo el

concepto de eurocomunismo como una «tendencia más de las que existen en el movimiento comunista.

Que se caracteriza por haber "hecho una opción de socialismo democrático e independiente y que está en

trance de elaborar su propia interpretación del marxismo, adecuada a nuestro continente. Desde luego —

terminó—, no es una ficción, sino una realidad; es una estrategia y no una táctica. No es una posición

cómoda, porque no contentamos a ninguno de los grandes poderes establecidos en la Tierra. Es una

posición revolucionaria de fondo y así la asumimos. Lo que nos importa es saber si sirve a nuestro pueblo

y a la causa del progreso humano».

28 de octubre de 1977

 

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