Autor: Salado, Ana. 
   "Demasié", la fiesta del PC  :   
 Asistieron millón y medio de personas. 
 Hoja del Lunes.    17/10/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

"Demasié", la fiesta del PC

Asistieron millón y medio de personas

LA AGENCIA TASS DESPACHA LA INFORMACIÓN CON SIETE LINEAS

Según la oficina de prensa del PCE, millón y medio de personas han participado en la fiesta del Partido

Comunista de España, celebrado sábado y domingo en el recinto madrileño de la Feria del Campo. Ha

sido como una de aquellas añoradas verbenas que se celebraban antes por la Paloma o San Antonio, sólo

que en grande. Además de comer churros y montarse en el tiovivo, se ha podido ver "El acorazado

Potemkin" y escuchar a los cantantes de izquierdas del momento. La verdad es que de castiza, esta

verbena tenía poco. Aprovechando los pabellones de la Feria del Campo, aquello parecía más bien la

exaltación de los pueblos de España. Cada uno se ha montado su fiesta particular. Los unos vendían la

prensa comunista del "País Valencia" los otros la del "galego", y casi todos, distintos adhesivos,

banderolas y panfletos.

¿Política?, lo menos importante; a la fiesta ha acudido la familia entera, desde la abuela hasta el niño en

cochecito, todos con su gorra roja y repletos de pegatinas, pero a pasar una especie de día de campo.

Han corrido ríos de vino, se han engullido miles de bocadillos, se han bailado cientos de sevillanas y

chotis, la mayoría de las veces con la palabra camarada en los labios. Deambulaban entre los pabellones

unos doscientos Carrillos, gracias a las caretas que se vendían como churros. Pero, claro, la gente quería

ver al de verdad, y eso era más difícil. Una multitud esperaba antes del mitin ante las puertas de un

edificio en el cual tomaban una copa los "PCes" gordos. Mientras, los siete mil miembros del servicio de

orden del Partido se topaban con uno cada dos pasos.

Tres mil personas trabajaron hasta el sábado para que otras 125.000 pudieran escuchar a sus ídolos en el

auditorium, o bien para que los papás montaran a sus niños en las atracciones y jugaran a la tómbola. "El

PC es demasié", rezaba un adhesivo, y, desde luego, acondicionar todo el recinto de la Feria del Campo,

organizar trenes y autobuses especiales para que cualquiera pudiera acudir a la fiesta, instalar cinco

puestos de auxilio, servicio de guardería, etcétera, no es para menos.

En el pabellón internacional, los exiliados chilenos vendieron discos y folletos a mansalva. Más allá, los

polisarios se lamentaban de la penosa situación del Sahara. Los representantes de otros países no se

lamentaban, sino que mostraban con orgullo los logros que el sistema comunista les había deparado.

Al final, todo el que quiso pudo escuchar a Carrillo y a Sanchez Montero. Fue el broche de un día de

verbena politizado.

Ana SALADO

Esperan a los cantantes. (Torremocha.)

La familia merienda

 

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