Un millón de personas en la fiesta del P.C.E.     
 
 Informaciones.    17/10/1977.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

UN MILLÓN DE PERSONAS EN LA FIESTA DEL P. C. E.

CARRILLO: «QUIEN MATE O SECUESTRE, AÚN POR MOTIVOS POLÍTICOS, YA NO SERÁ

PRESO POLÍTICO»

MADRID, 17 (INFORMACIONES).

CON más de un millón de personas asistentes, según cifras facilitadas por los propios organizadores, y en

un clima de bullicio y orden finalizó, en la madrugada pasada, la «Fiesta 77» del Partido Comunista de

España. La presencia de quince delegaciones de partidos comunistas extranjeros, entre ellos el de la

Unión Soviética y la dirección del periódico «Pravda», han sido, junto a la asistencia del gobernador civil

y el alcalde de Madrid, la presencia de Dolores Ibárruri y el extenso discurso de Santiago Carrillo, las

notas más características de la fiesta del P.C.E. Un servicio de seguridad, montado por 3.000 militantes,

vigiló continuamente por la normalidad en que se desarrollaron las cuarenta y ocho horas de la fiesta

comunista.

La llegada al recinto —al parecer de modo imprevisto— de Dolores Ibárruri en la mañana del sábado fue

el único acto político de la primera Jornada. La «Pasionaria» recorrió, con Santiago Carrillo y Simón

Sánchez Montero, los diversos «stands» españoles e internacionales.

Desde la una de la tarde del sábado hasta la madrugada pasada el anfiteatro de la Casa de Campo, total y

continuamente abarrotado de público, fue el escenario de las actuaciones ininterrumpidas de los artistas

participantes en la Fiesta, desde Antonio Gades y Marisol, Gerena, Meneses, Ana Belén y Víctor Manuel,

hasta la actuación final de los cantantes chilenos Isabel y Ángel Parra. Una verbena popular se prolongó

también hasta altas horas de la pasada madrugada.

RECEPCIÓN A LAS DELEGACIONES EXTRANJERAS

Al mediodía de ayer, la Dirección del P. C. E. ofreció una recepción a las delegaciones extranjeras

asistentes a la Fiesta, que tuvo lugar en el pabellón del I.N.I., y a la misma asistieron numerosas personas.

Entre los invitados se encontraban el gobernador civil de Madrid, don Juan José Rosón; el alcalde de la

ciudad, señor Arespacochaga, y personalidades de la vida política y del arte. Por parte del P.C.E.

estuvieron presentes, la presidente, Dolores Ibárruri; el secretario general, Santiago Carrillo, así como el

Comité Central en pleno y varios militantes destacados, como el poeta gaditano Rafael Alberti.

El señor Arespacochaga departió por unos minutos con «Pasionaria» y Carrillo, señalando a la primera:

«Está usted muy bien, parece imperecedera.»

Por otra parte, asistieron los representantes de, entre otras, las delegaciones de Japón, Italia, Francia,

Corea, Rumanía y la Unión Soviética.

Aunque, al parecer, habían sido cursadas invitaciones a los distintos partidos políticos que mantienen

relaciones con el P. C. E., así como a varios componentes del actual Gobierno, la representación en este

sentido fue prácticamente inapreciable.

MITIN DE SANTIAGO CARRILLO

«El "pacto de la Moncloa" no es el pacto del miedo, pero eso no quiere decir que no haya peligros para la

democracia», afirmó Santiago Carrillo en el mitin que tuvo lugar ayer. Al acto asistieron unas 200.000

personas, que llenaron por completo el anfiteatro de la Casa de Campo. Presidió el mitin Dolores

Ibárruri, saludada con una gran ovación. El secretario general del P. C. E. pronunció una prolongada

alocución, que fue precedida por la intervención de Sánchez Montero.

Durante casi hora y media, Carrillo dedicó prácticamente su intervención a analizar la situación política

española y a explicar la política del Partido Comunista de España. Se refirió, en primer lugar, al reciente

proyecto de Amnistía, calificándolo como «un gran logro», aunque —dijo— «le falta algo que esperamos

que el Gobierno complete: la amnistía para los militares de la U. M. D., que no han cometido otro delito

que desear la democracia para nuestro país». Y afirmó: «A partir de ahora, quien mate, quien robe o quien

secuestre no podrá ser considerado como un delincuente político. Quienes ponen bombas a las revistas,

los asesinos, no tienen lugar en un país democrático...» Carrillo dedicó gran parte de su exposición a

explicar a los asistentes al mitin el significado de los acuerdos de la Moncloa, afirmando que «las

conversaciones que se están llevando a cabo demuestran que el P. C. E. tiene razón; que no se puede

dirigir la transición de la dictadura a la democracia con un Gobierno minoritario ni siquiera con un

Gobierno de izquierda, pues la izquierda también es minoría. Hace falta una concentración democrática».

LOGROS DEMOCRÁTICOS

Carrillo analizó extensamente la crisis económica, afirmando que no la ha provocado la democracia, sino

que es una situación heredada, y se detuvo en la valoración de los acuerdos pactados con el Gobierno,

haciendo especial énfasis en la equiparación de los salarios con el previsible aumento de los precios, en la

reforma fiscal y en la democratización del Banco de España, calificando estos acuerdos de «logros

democráticos». Posteriormente aludió al «paquete de medidas políticas» negociadas con el Gobierno,

subrayando la necesidad de que la ley de Defensa de la Democracia se defina claramente y se limite en el

tiempo, «para que no se pueda convertir un día en un arma de los antidemócratas, que no se vuelva contra

los que, de verdad, queremos la democracia». Afirmó que el P. C. E. no apoya la idea de un Gobierno de

técnicos, y puso de manifiesto que el partido «da prioridad a las relaciones con los socialistas, a pesar de

los recientes ataques de nuestros compañeros del P.S.O.E., casi personales». Carrillo finalizó su

intervención afirmando: «El P.C.E. no propone, como solución a la crisis, una alternativa de izquierdas,

porque en el Parlamento no hay suficientes votos para la izquierda, pero, aunque los hubiera, los poderes

fácticos —que son los mismos que los de la situación anterior— tampoco permitirían esa alternativa. Por

tanto, creemos que la única política de izquierda posible es una política de concentración democrática. El

P. C. E. quiere finalmente una sociedad socialista, igualitaria y fraternal, aunque tengamos que ir a ritmo

lento.»

Tras la intervención de Carrillo, subrayada con largos aplausos, intervino Rafael Alberti, quien leyó un

poema sobre Andalucía, y afirmó: «Aunque dejé mi puesto de diputado, siempre seré fiel militante del

Partido Comunista.» Finalmente, y ante la insistencia del público, Dolores Ibárruri pronunció unas frases

de saludo, que fueron acogidas con una prolongada ovación.

Foto Belén Martínez

Rosón, gobernador civil de Madrid, en la fiesta comunista

17 de octubre de 1977

 

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