Guerra declarada entre Gobierno y Alianza Popular     
 
 El Alcázar.    07/03/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

GUERRA DECLARADA ENTRE EL GOBIERNO Y ALIANZA POPULAR

El franquismo ha echado un jarro de agua fría sobre el Gobierno con el I Congreso de Alianza Popular

celebrado en Madrid durante sábado y domingo. La guerra está declarada. El motivo parece ser el pacto

firmado entre el Gobierno y el PCE para comparecer ante las elecciones, aunque la legalización se lleve a

efecto un día antes de la votación. No se descarta, en este sentido, que el Tribunal Supremo devuelva a su

vez al Gobierno la documentación por "insuficiente" o algo por el estilo, lo que en definitiva representaría

la voluntad de la Sala 4a de no aceptar responsabilidad al respecto.

Para Alianza Popular, la legalización del PCE y la afrenta de la "cumbre eurocomunista" significaría a su

vez la ruptura del pacto establecido con el Gobierno en las Cortes a raíz de la aprobación de la Ley para la

reforma política. Y el demostrado empeño del presidente Suárez de sucederse a sí mismo a toda costa,

pactando incluso con el diablo si fuera preciso, acabaría de confirmar el "casus belli", al no garantizar

unas elecciones libres, sino condicionadas por el Gobierno en su propio beneficio a través del

Movimiento y la Organización Sindical, que de esta forma prestarían su último servicio al egocentrismo

del jefe del Gobierno.

Sin embargo, tras los últimos acontecimientos, el Gabinete parece encontrarse en un callejón sin salida.

La creación de un "partido institucional" enemistaría según algunos círculos políticos a Suárez con el

Rey, y caso de llevarse a efecto, representaría un desgaste considerable y peligroso para la Corona. Por

eso parece que el Gobierno está dando marcha atrás con lo que se ha denominado "el SEU renovado". Si

Adolfo Suárez no se resigna a concluir su papel sacrificial durante la transición sin más aspiraciones, no

tendría nada de particular una decisión sorpresa de la Zarzuela atajando de raíz el problema y nombrando

nuevo presidente, que bien podría ser además un militar, como ha propuesto el PAN.

De todas formas, el Gobierno se ha equivocado con lo que se ha venido en llamar "el franquismo

sociológico", pensando, quizá, que se trataba de un sector a extinguir sin la menor capacidad de

supervivencia. Pero ha fugado con fuego, y ahora se encuentra, por un lado, con la firme posibilidad de

que Alianza Popular gane las elecciones. Y de otro lado, está posibilitando ahora, con su actuación, unir a

la derecha de nuevo después de haber conseguido desperdigarla durante la liquidación en las Cortes de las

instituciones franquistas.

Y mientras tanto, la izquierda comienza a sentirse engañada porque pactos y negociaciones no han

servido más que para alcanzar un poco de notoriedad sin garantizar una preponderancia efectiva en el

país.

La virulencia de los términos en que Alianza Popular se ha enfrentado con el Gobierno y el Partido

Comunista al mismo tiempo da idea de su fuerza y de su consistencia real. Ahora habría que pensar en las

represalias de Suárez, que podrían tender a menguar los recursos económicos de la Alianza y a desdibujar

de alguna forma su apariencia, y su fisonomía de cara al colectivo electoral.

Alcázar

07/03/1977

 

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